La falta de aprobación de los planes de manejo pesquero en las Áreas Marinas Protegidas Namuncurá–Banco Burdwood y Yaganes volvió a escalar en la agenda del sector. Esta vez fue la empresa Argenova S.A. la que reiteró formalmente la necesidad de avanzar en su implementación y, además, solicitó un permiso de pesca experimental dentro de esas zonas.
La presentación quedó asentada en el Acta CFP N° 5/2026 y retoma el debate abierto en torno a la operatoria de la flota palangrera en la pesquería de merluza negra (Dissostichus eleginoides), cuya actividad continúa condicionada por la falta de instrumentos específicos de manejo pesquero en las AMP creadas por la Ley 27.490.
Mediante nota fechada el 18 de febrero, Argenova S.A. volvió a insistir en la pronta implementación de los planes de manejo pesquero correspondientes a las AMP.
La empresa recordó que el plazo previsto en el artículo 6° de la normativa vigente para su aprobación se encuentra vencido y que, a la fecha, no se han aprobado los instrumentos específicos de manejo pesquero.
Según expuso ante el CFP, esta situación genera un escenario de “indeterminación normativa” que afecta la previsibilidad de la actividad, dificulta la planificación operativa de la flota y profundiza la incertidumbre sobre el uso de áreas históricamente relevantes para la captura de merluza negra con palangre.
Además, la firma solicitó al CFP el otorgamiento de un permiso de pesca experimental para la operatoria del BP Argenova XIV, con arte de palangre dentro de las Áreas Marinas Protegidas.

El pedido contempla, además, la autorización para embarcar tripulación extranjera especializada con fines exclusivos de capacitación y transferencia tecnológica. Según lo detallado en la presentación, se mantendría la mayoría de tripulación nacional y la conducción jerárquica argentina.
La solicitud introduce un elemento adicional en el debate: la posibilidad de realizar experiencias controladas dentro de áreas actualmente vedadas o con restricciones operativas, en un contexto en el que los planes de manejo pesquero aún no han sido formalmente aprobados.
El CFP manifestó que elevará las peticiones al área competente. Para ello, solicitó a la Autoridad de Aplicación que genere un nuevo encuentro con la Presidencia de la Administración de Parques Nacionales, con el objetivo de abordar el tema en profundidad.
Este punto resulta clave, dado que la articulación entre la política pesquera y la gestión ambiental de las AMP ha sido uno de los nudos centrales del debate. La definición sobre los planes de manejo y sobre eventuales permisos experimentales dependerá, en gran medida, de ese ámbito de coordinación interinstitucional.
El nuevo planteo de Argenova reactiva un debate que el sector considera pendiente desde la creación de las AMP en 2018: cómo compatibilizar los objetivos de conservación con un esquema operativo claro y previsible para la pesquería de merluza negra.

Mientras los desembarques se mantienen en niveles relativamente estables, la discusión ya no gira únicamente en torno al volumen de captura, sino a la distribución espacial del esfuerzo y a la seguridad jurídica bajo la cual opera la flota palangrera.
La decisión que adopten el CFP, la Autoridad de Aplicación y la Administración de Parques Nacionales marcará el rumbo de una pesquería estratégica, en un escenario donde la falta de instrumentos específicos de manejo continúa siendo el principal punto de fricción.






