Registros recientes revelan una presión pesquera incompatible con la frágil recuperación del abadejo, mientras los mecanismos de control parecen diluirse en medio de la noche.
La práctica creciente de navegar sin identificación electrónica expone a la flota pesquera y a los grandes buques mercantes a colisiones potencialmente catastróficas, en abierta contradicción con las Ordenanzas Marítimas de Prefectura.