A siete años de su creación, las áreas marinas protegidas que afectan a la merluza negra siguen sin planes de manejo pesquero aprobados, con impacto directo en la actividad.
La utilización del proteccionismo por encima del equilibrio natural esconde el verdadero fin detras de estas practicas absolutistas y fundamentalistas. La pesca como actividad primaria extractiva en el ojo de la tormenta.