Si hay en nuestro país un producto PREMIUM por excelencia del mar sur patagónico, sin duda es la centolla. Ayer, el Consejo Federal Pesquero fijó el límite máximo de captura permisible.
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Ambas estudios se están desarrollando al mismo tiempo, en el norte, fuera de la Bahía de Samborombón en Zona Común de Pesca, por el lado de la merluza, en conjunto con investigadores de la Republica Oriental del Uruguay y en el sur, sobre aguas del Golfo San Jorge y aguas adyacentes, la centolla.
Una de las especies de más alto valor en mercados internacionales apuntando a un producto gourmet. Estos bentónicos están cerca de una certificación que podría imprimir un fuerte empuje en los precios y en la apertura de nuevos mercados. Junto con otras especies de delicada manipulación, se abren nuevas alternativas de pesca y conservación.
Con el Acta Nro.21/2021 el CFP autorizó nueva exploración de sectores para la pesca de centolla al sur de su distribución, sobre isobatas de 200 metros, al norte de la Isla de los Estados y Sur de península Mitre, en aguas nacionales y de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Aunque todavía no están definidos los detalles, el instituto tiene en carpeta utilizar marcas plásticas para explorar aspectos migratorios, de abundancia y crecimiento.
La empresa que alquiló las cuatro embarcaciones, Yaganes S.A., adeuda tres meses de canon y los sueldos de las tripulaciones. Sin actividad, crece la incertidumbre.
Un video muestra el izado de trampas desde el “Porto Belo II”. El buque fue rentado por la firma Yaganes para operar en aguas patagónicas en principio hasta marzo.
Se trata del “Sofía B”, “La Santa María I”, “Porto Belo I” y “Porto Belo II”. Pasarían a operar bajo contratos de alquiler para Yaganes, la empresa de capitales canadienses.




