La sexta audiencia del juicio por el hundimiento del ARA San Juan estuvo marcada por exposiciones técnicas, momentos de tensión en la sala y definiciones que volvieron a ubicar a la válvula Eco-19 en el centro del análisis sobre lo ocurrido.
A lo largo de la jornada declararon los submarinistas Elbio Seltzer y Félix Edgardo Macías, el capitán de navío Ernesto Horacio Blanco —cuya exposición no fue transmitida por disposición del tribunal— y los capitanes de navío Carlos Acuña y Eduardo Cella Irigoyen. Sus testimonios permitieron reconstruir tanto el funcionamiento del submarino como las posibles respuestas ante situaciones críticas.
Uno de los puntos que atravesó gran parte de las declaraciones fue el comportamiento de la válvula Eco-19. En ese sentido, el capitán de navío Carlos Acuña -junto al CN Claudio Villamide, uno de los cuadros de más alto nivel intelectual y conocimiento frente al SUSJ- fue categórico: “La única forma que llegue agua de mar es por la Eco-19, no hay otra alternativa”. La afirmación no solo apuntó a una hipótesis concreta sobre el ingreso de agua, sino que además reforzó la idea de que se trataría de una situación anómala, ya que —según coincidieron distintos testimonios— esa válvula debe permanecer cerrada durante la navegación y no puede accionarse de manera accidental.
Esa misma línea fue respaldada desde el plano operativo por otros testigos, quienes explicaron que se trata de un sistema que requiere manipulación específica y controles, lo que reduce la posibilidad de una apertura involuntaria o fortuita.
En paralelo, la audiencia profundizó sobre las consecuencias de una falla eléctrica a bordo. El concepto de “blackout” apareció reiteradamente en las declaraciones para describir un escenario de pérdida total de energía. “Queda a oscuras”, resumió uno de los testimonios, al explicar que en esa situación se ven afectados tanto los sistemas del submarino como las comunicaciones internas, obligando a operar con equipos de emergencia.
En ese contexto, también se describieron las maniobras posibles ante una emergencia en inmersión, como el soplado de tanques de lastre para recuperar flotabilidad, así como los protocolos frente a un eventual incendio en el sector de baterías, donde la prioridad sería emerger y contener la situación.
Otro de los ejes que surgió durante la jornada estuvo vinculado a las condiciones de navegabilidad del ARA San Juan en los años previos. Ex comandantes coincidieron en que el submarino operaba con limitaciones —como la restricción de profundidad— y con pruebas pendientes, aunque sostuvieron que esas condiciones no comprometían la seguridad náutica. “Operó todo el año sin inconvenientes”, se señaló en relación a su desempeño en navegación.
También se incorporaron experiencias concretas de fallas a bordo, como episodios hidráulicos o acumulación de gases, que permitieron dimensionar la capacidad de respuesta de la tripulación ante situaciones críticas y la dinámica operativa del submarino en condiciones reales.
Uno de los momentos más tensos de la audiencia se produjo durante la declaración de Ernesto Horacio Blanco, que se realizó sin transmisión pública por disposición del tribunal. Su intervención generó un entredicho en la sala luego de que respondiera en reiteradas oportunidades que no recordaba distintos aspectos consultados, lo que derivó en cuestionamientos por su nivel de colaboración.
En conjunto, la jornada dejó una imagen más clara —aunque aún incompleta— sobre los posibles escenarios técnicos que se analizan en el proceso, con especial foco en el sistema de ventilación y en la hipótesis de ingreso de agua al sector de baterías.
El juicio continuará hoy con nuevas declaraciones testimoniales, en una etapa que comenzará a avanzar sobre niveles superiores de decisión dentro de la estructura naval.






