La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó por primera vez la comercialización de un salmón cultivado a partir de células; un desarrollo tecnológico que busca ofrecer una alternativa a la pesca extractiva y la acuicultura tradicional. La aprobación fue otorgada a fines de mayo a la empresa Wildtype, que ya comenzó a ofrecer su producto en restaurantes bajo el nombre comercial Wildtype Salmon Saku.
La firma, con sede en San Francisco, lleva casi una década de investigación para perfeccionar un método que permite obtener bloques de salmón a partir del cultivo de células extraídas una sola vez de ejemplares del océano Pacífico. Las células, provenientes de salmones coho en etapa alevín, se desarrollan en tanques especialmente diseñados para recrear las condiciones internas de un pez real: temperatura, pH, nutrientes y otros factores clave.
Mientras un salmón en estado natural tarda alrededor de dos años en alcanzar su madurez, Wildtype logra un lomo de 220 gramos en solo dos semanas. Además, el proceso evita el uso de antibióticos, está libre de microplásticos y mantiene un perfil nutricional similar al del salmón salvaje, incluyendo los ácidos grasos omega-3.
“No buscamos reemplazar la pesca ni eliminar la acuicultura, pero la demanda mundial de productos del mar es tan alta, y sigue creciendo, que necesitamos todas las fuentes disponibles: la pesca, la cría tradicional, las alternativas vegetales y ahora también el cultivo celular”, explicó Justin Kolbeck, cofundador de Wildtype, en una entrevista publicada por The Washington Post.
Según datos de la FAO, el consumo global de alimentos acuáticos podría duplicarse para 2050 respecto a los niveles de 2015, pasando de unas 80 a casi 155 millones de toneladas anuales. Para sostener ese crecimiento, la producción debería incrementarse un 22%, lo que plantea un desafío para los sistemas actuales de pesca y acuicultura, ya tensionados por la sobreexplotación y la presión ambiental.
En ese contexto, la alternativa de laboratorio se presenta no solo como una innovación tecnológica, sino también como una respuesta a la necesidad de preservar los ecosistemas marinos. Países como China ya han superado su capacidad local de pesca y recurren a caladeros de otras regiones, incluida América Latina, para abastecerse.
Además de su aporte a la sostenibilidad, el salmón cultivado plantea una ventaja adicional: la posibilidad de ajustar el producto a medida. “Como fabricamos el producto literalmente desde la célula, podemos modificar características según lo que nos transmita el consumidor: forma, intensidad del sabor, incluso el color”, señaló Kolbeck. “La textura es un poco más compleja, pero también es algo en lo que se puede trabajar. Todo eso son variables que realmente podemos cambiar.”
Por el momento, Wildtype solo ofrece su salmón en un restaurante a modo de lanzamiento, aunque se espera que la oferta se amplíe progresivamente. La compañía resume su propuesta con una premisa sencilla: “Primero que nada, es simplemente un muy buen pescado.”
Más allá del aspecto gastronómico, el avance marca un precedente para el desarrollo de proteínas alternativas que permitan cubrir la demanda alimentaria mundial sin seguir deteriorando los recursos naturales. La experiencia de Wildtype abre así una nueva etapa para la industria pesquera y la alimentación global.