En la segunda audiencia del juicio oral por el hundimiento del submarino ARA San Juan, el ex capitán de navío Claudio Javier Villamide prestó declaración indagatoria durante casi seis horas ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz.
El ex comandante de la Fuerza de Submarinos realizó una extensa exposición técnica en la que repasó el funcionamiento del arma submarina, el sistema de mantenimiento de la Armada, el estado operativo del buque tras su reparación de media vida y la secuencia de hechos que precedieron al naufragio ocurrido el 15 de noviembre de 2017 en el Atlántico Sur.
Desde el inicio de su intervención rechazó las acusaciones en su contra. “Los cargos que se me hacen son injustos, falsos y yo soy inocente. Cumplí con mi deber, con la doctrina de submarinos, los reglamentos y los procedimientos”, sostuvo.
Durante buena parte de su declaración, Villamide buscó explicar al tribunal cómo funciona el sistema de mantenimiento y control técnico de los submarinos en la Armada Argentina y por qué, según su planteo, el ARA San Juan estaba en condiciones de navegar.
El ex oficial recordó que tras la reparación de media vida el submarino fue reincorporado al servicio activo en septiembre de 2015. Desde entonces había realizado 27 navegaciones, acumulando más de 12.800 millas náuticas y alrededor de 1700 horas de inmersión.
“El buque podía navegar en forma segura”, afirmó. También detalló que el submarino tenía una restricción operativa preventiva que limitaba su profundidad a 100 metros hasta tanto se realizaran determinadas pruebas en dique seco, una decisión adoptada por la Dirección General de Material Naval.
Esa limitación, sostuvo, no impedía su operación sino que establecía el rango dentro del cual debía navegar.
Villamide también explicó al tribunal el sistema de mantenimiento planificado aplicado por la Armada, que combina tareas periódicas realizadas por la tripulación con otras de mayor complejidad ejecutadas por arsenales navales y talleres especializados.
Según indicó, antes de cada navegación se realizan pruebas obligatorias en las que se verifican todos los sistemas del submarino. “Sin esas pruebas el submarino no puede zarpar”, señaló.
Además explicó que en la preparación de cada misión intervienen distintos organismos de la Armada —entre ellos arsenales, direcciones técnicas, centros de comunicaciones y servicios meteorológicos—
Uno de los puntos más relevantes de su exposición fue la explicación técnica del sistema de ventilación del submarino y de la válvula Eco-19, elemento que durante la investigación fue señalado como posible vía de ingreso de agua de mar.
Villamide sostuvo que la válvula E-19 forma parte del sistema de ventilación y no constituye una válvula de casco.
Explicó que su función es permitir la evacuación de gases durante la carga de baterías en puerto y que, durante la navegación, debe permanecer cerrada.
Según su descripción, cuando el submarino navega en snorkel puede ocurrir que una ola cubra el mástil de ventilación. En ese caso, una válvula automática se cierra para evitar el ingreso de agua, aunque pequeñas cantidades pueden avanzar por el conducto.
De acuerdo con su explicación, en la noche del incidente el agua habría ingresado por esa tubería y alcanzado el compartimento de conexiones de las baterías de proa, donde se produjo el cortocircuito que originó el principio de incendio.
Uno de los momentos más sensibles de la audiencia se produjo cuando se reprodujo ante el tribunal un audio correspondiente a una exposición realizada por el capitán Pedro Fernández en el Consejo del Arma Submarina.
En ese registro, el comandante del submarino describía el estado operativo del ARA San Juan y las actividades realizadas durante 2017.
“El estado actual de la unidad es operativo con una profundidad limitada a 100 metros”, se escucha decir al capitán en el audio reproducido durante la audiencia.
Se trató de la primera vez que en el juicio se escuchó públicamente la voz del comandante del submarino. La reproducción del audio generó cuestionamientos por parte de las querellas y del Ministerio Público Fiscal, quienes solicitaron explicaciones sobre el origen del material. “No sabemos de dónde se obtuvo este audio”, indicaron.
El Ministerio Público Fiscal aclaró que no cuestionaba su incorporación, sino la forma en que se obtuvo el material.
Villamide respondió que había participado personalmente de ese consejo y que las jornadas habían sido registradas. “Los dos días de jornadas están grabados. Yo estaba ahí presente”, afirmó.
La defensa agregó que la autenticidad del audio podría ser verificada durante el juicio a través de los testimonios.
Tras la reproducción del audio, representantes de las querellas también manifestaron su preocupación por el impacto que la difusión del material podría generar en los familiares de los tripulantes.
Indicaron que no habían sido informados previamente de que durante la audiencia se reproduciría la voz de uno de los oficiales fallecidos.
Por ese motivo solicitaron que, en caso de utilizarse en el futuro audios, fotografías o cualquier otro material que involucre directamente a las víctimas, se informe con antelación para que los familiares puedan ser debidamente notificados.
En el tramo final de su declaración, Villamide reconstruyó la secuencia de comunicaciones que precedieron al naufragio.
Según explicó, el 14 de noviembre a las 22:00hs el submarino envió un mensaje de seguridad (INTERCOM) informando que navegaba “sin novedad”.
Horas más tarde se produjo un ingreso de agua de mar a la batería de proa que provocó un cortocircuito con principio de incendio.
Villamide relató que cerca de la una de la madrugada del 15 de noviembre habló telefónicamente con el capitán Pedro Fernández, quien le confirmó el incidente y le informó que el incendio había sido controlado.
Ante esa situación, aseguró que ordenó cancelar la patrulla y regresar a Mar del Plata como medida preventiva.
El submarino envió un nuevo informe de situación a las 6 de la mañana del 15 de noviembre, en el que indicaba que la batería de proa había quedado fuera de servicio y que continuaba navegando con propulsión en circuito dividido.
El último contacto directo se produjo a las 7.19, cuando se confirmó que el submarino continuaba en inmersión rumbo a Mar del Plata. A partir de ese momento se abrió un vacío de información de poco más de dos horas. “Sabemos que a las 10.51 se produjo la implosión. En algún momento el buque perdió el control de la profundidad y se fue a pique”, declaró.
Según explicó, el submarino habría alcanzado su profundidad de colapso —estimada entre 500 y 550 metros— antes de implosionar y quedar finalmente a más de 900 metros bajo el mar.
En el cierre de su declaración, Villamide sostuvo que hasta el momento no existe una explicación concluyente sobre las causas del hundimiento. “No sabemos qué ocurrió. Solo manejamos hipótesis”, afirmó.
También defendió la decisión de permitir la zarpada del submarino y rechazó con firmeza las acusaciones de negligencia dentro de la cadena de mando.
El ex comandante remarcó que conocía personalmente a muchos de los integrantes de la tripulación y que esa circunstancia vuelve especialmente dolorosas las versiones que sostienen que el submarino fue enviado a navegar pese a no estar en condiciones.
“Decir que nosotros sabíamos que el submarino no estaba en condiciones y aun así los mandamos a navegar es falso”, sostuvo.
La audiencia se extendió durante seis horas y marcó el inicio de las declaraciones indagatorias. El debate continuará en el día de hoy, con la declaración de los restantes acusados, en una nueva jornada del juicio que intenta esclarecer una de las mayores tragedias navales de la historia reciente del país.
Antecedentes. Comisión Bicameral del Senado de la Nación 26 de Junio de 2018
La comisión legislativa volvió a escuchar a la cúpula del Comando de la Fuerza de Submarinos: defensa del estado material del buque, reconstrucción de decisiones técnicas de 2017 y detalles sobre el primer reporte al Ministerio de Defensa, esto fue el 26 de junio de 2018 y una segunda oportunidad al año siguiente.
En una nueva jornada de la comisión bicameral que investiga la desaparición y el hundimiento del ARA San Juan, el ex comandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Villamide, compareció por segunda vez en menos de un año y reafirmó, ante los legisladores, el núcleo de su declaración previa, que la unidad se encontraba habilitada para operar al momento de su última zarpada.
Villamide ya había brindado testimonio el 26 de junio del año anterior. En aquella instancia había descartado la presencia de “anomalías severas” y sostuvo que “en condiciones seguras, el submarino estaba habilitado para navegar”. Ese segundo paso por el ámbito parlamentario, bajo la presidencia del senador José Anatolio Ojeda, se orientó a consolidar precisiones técnicas y responsabilidades de mando en el tramo previo al siniestro.
Durante el intercambio, la diputada Nilda Garré planteó cuestionamientos vinculados al acompañamiento institucional al comandante del submarino, Pedro Fernández. Ante ese enfoque, Villamide expuso su lectura operacional y defendió la secuencia de decisiones reportadas: “innecesario hacerle recomendaciones por no haber ninguna novedad” y, en relación con la operatoria ejecutada, “lo que realizó fue en condiciones de seguridad”.
En paralelo, el ex jefe de la Fuerza de Submarinos describió su situación administrativa dentro de la Armada. Informó que continúa suspendido y que se le restringió el acceso a su legajo disciplinario tras la revocación de una decisión ministerial. En ese marco, precisó: “Hay una investigación disciplinaria realizada por el Estado Mayor Conjunto, habiendo asignado peritos, pero desconozco en qué estado se encuentra”.
La comisión también escuchó al capitán de Navío Héctor Alonso, quien al momento de la desaparición se desempeñaba como jefe de Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos. Consultado por Garré sobre pruebas efectuadas durante una navegación de julio de 2017, Alonso respaldó el criterio del comandante: “lo hecho por Fernández fue válido, más aún cuando luego informó lo realizado”.
Al profundizar en el detalle técnico, Alonso describió que el comandante dispuso una maniobra destinada a equilibrar condiciones internas: “Fernández efectuó la apertura de la válvula en inmersión para equiparar la distribución del aire en los distintos extremos de la nave”. Sobre la secuencia posterior, agregó: “Además, el ingreso del agua fue posterior a la prueba, sin tener relación alguna”.
Respecto del episodio ocurrido en noviembre de 2017, Alonso delimitó el encuadre de gravedad operacional de un incendio a bordo: “un incendio puede ser catalogado como una avería seria, pero no siempre es una emergencia”. En esa misma línea, explicó el criterio transmitido al comandante y la decisión subsiguiente: “Se le dio la orden apropiada a Fernández para que haga lo que considerara necesario en dicho momento. Él decidió volver a inmersión, ya que no habrá visto riesgo alguno”.
Otro tramo de la audiencia se concentró en la comunicación inicial del hecho hacia la conducción política. La senadora Inés Brizuela y Doria consultó cómo se informó la situación al Ministerio de Defensa. Alonso relató que, con Villamide en Mar del Plata al frente de la búsqueda, le correspondió a él exponerle al ministro Oscar Aguad y añadió, según su reconstrucción: “se sorprendió bastante”.
Alonso también describió una observación posterior, atribuida al almirante Marcelo Srur, en torno al modo de transmitir información sensible a la esfera política: “Una vez que finalicé, se me acercó el almirante Srur y me dijo que ésa no era una exposición para un político y debía haber tamizado cosas”.
Sobre el cierre, Alonso reiteró una definición central de su testimonio, la aptitud del submarino para cumplir funciones de navegación y operación al momento de zarpar. Lo sintetizó en una frase: “Así lo había hecho hasta el día de zarpar”.

