El mar, testigo eterno de gestas heroicas, guarda en sus entra帽as los ecos de una historia de valor inquebrantable. En 1982, cuando la Patria llam贸, hombres de mar sin uniforme, pero con el coraz贸n henchido de compromiso y orgullo, respondieron con gallard铆a su llamado.




El sector pesquero argentino se sum贸 con honor a la defensa del suelo patrio, y entre sus barcos, uno se erigi贸 como emblema de coraje: el Buque Pesquero Narwal. Su nombre resuena con fuerza cada a帽o en la plaza que lo inmortaliza en Mar del Plata, evocando el sacrificio del contramaestre Omar Alberto Rupp, quien cay贸 en cumplimiento de su deber, sumado al trabajo en la cubierta del Narwal.
La pesca, oficio de innegable resistencia y sacrificio, se convirti贸 en una inesperada trinchera en la batalla por Malvinas. Los buques pesqueros Capit谩n C谩nepa, Constanza, Invierno, Mar铆a Luisa, Mar铆a Alejandra, Mar Azul, Usurbil, Ceibo y el propio Narwal, entre otros, zarparon sin certezas pero con la determinaci贸n de quien sabe que la Patria lo necesita. Hombres de mar que, sin preguntas ni titubeos, se lanzaron a lo desconocido, escribiendo p谩ginas de hero铆smo desde el silencio.
Ayer, en el cenotafio de la plaza Pesquero Narwal, donde su memoria se resguarda del olvido, un grupo de veteranos de guerra civiles se reunieron, para poner en valor y dejar en la meticulosidad y prolijidad que la ocasi贸n amerita y esperar hoy, jornada de honor y recuerdo que ser谩 cita de un nuevo encuentro.



VGM Mario Alberto Paterlini, quien fuera Jefe de M谩quinas del BP Mar Azul, comparti贸 con emoci贸n los recuerdos de aquella traves铆a inolvidable:
鈥Era el 3 de mayo de 1982 cuando el jefe de la Base Naval Mar del Plata nos convoc贸. Se buscaban voluntarios para una misi贸n de reconocimiento en aguas hostiles. Nos dijeron: 鈥楲a informaci贸n que obtengamos ser谩 vital para la Fuerza A茅rea, la Armada y los submarinos鈥. Sin dudarlo, nos embarcamos en el Mar Azul, el Mar铆a Luisa y el Usurbil, sin saber realmente hacia d贸nde nos dirig铆amos, aunque en el pesquero Usurbil, el mas grande de estos tres, hab铆a embarcado un oficial de la Armada Argentina de inteligencia y reconocimiento. Esa era nuestra misi贸n, asique todos encolumnados detr谩s de sus 贸rdenes 鈥.
鈥 La traves铆a fue una odisea. Tras siete d铆as de navegaci贸n, en el paralelo 32掳 Sur, intent谩bamos interceptar el convoy ingl茅s, cuya presencia conoc铆an por informaci贸n naval que hab铆a reabastecido en la Isla Ascensi贸n para continuar rumbo a Malvinas. Naveg谩bamos solos, a la deriva de un destino incierto, intentabamos interceptarlos, buscando a una flota colosal que avanzaba inexorablemente hacia Malvinas鈥, recuerda Paterlini. Pero el octavo d铆a, los brit谩nicos los detectaron.
鈥Nos invitaron a retirarnos. Era evidente que nuestra presencia no pasaba desapercibida. La profundidad del mar mayor a 4.000 metros delataba que no pod铆amos estar es operaci贸n de pesca. A las horas, el radar del Mar Azul fall贸 y quedamos a ciegas en la negrura absoluta del oc茅ano. La tensi贸n era insoportable, intentamos arreglarlo pero no hubo caso鈥, rememora el veterano.
Pero el golpe m谩s duro lleg贸 con la noticia desgarradora del hundimiento del Buque Narwal. Con la orden de replegarse al puerto m谩s cercano, iniciaron el regreso en una traves铆a de incertidumbre y peligro constante. 鈥Est谩bamos muy al norte, el puerto m谩s cercano era R铆o de Janeiro, pero decidimos ir buscando la costa uruguaya y ver c贸mo segu铆a la situaci贸n. A bordo, hab铆a dudas y un panorama poco claro de lo que pasaba en el sur y en el continente. Las comunicaciones no eran como hoy. Todo resultaba dif铆cil y angustiante. A la segunda noche de navegaci贸n, en la oscuridad absoluta una luz enceguecedora ilumin贸 nuestro barco. Cre铆amos que era una fragata o un submarino. No escuchamos ruido a helic贸ptero por eso nuestra presunci贸n. Nos sentimos observados y perseguidos. Y luego, a los minutos, que parecieron eternos, desapareci贸 sin rastro. Nunca supimos qu茅 fue, pero seguramente los potentes radares de los ingleses nos hab铆an detectado y volvieron para verificar que tipo de buque 茅ramos, al corroborar un pesquero con rumbo a la costa y cerca de las 200 millas, decidieron dejarnos seguir.鈥

Tras quince d铆as de angustiosa navegaci贸n, arribaron a Mar del Plata, con la convicci贸n de haber cumplido con su deber. 鈥Nuestra misi贸n fue de intercepci贸n y reconocimiento. No ten铆amos sat茅lites, pero logramos ubicar la flota brit谩nica. Lo hicimos con coraje, con el coraz贸n en la mano y la patria en el alma鈥, recuerda emocionado con un brillo particular en sus ojos.
Cuando le preguntamos cu谩l fue el momento m谩s triste desde aquellos d铆as, sin dudarlo coment贸. 鈥Durante a帽os, nuestra historia qued贸 en la sombra. Reci茅n en 1997 fuimos reconocidos como veteranos de guerra. En 1999, recibimos la primera medalla. La Armada Argentina nos distingui贸, pero el mayor reconocimiento es el que la historia nos debe: ser recordados siempre.鈥
Hoy, en una nueva conmemoraci贸n del 2 de abril, Paterlini y sus hermanos de mar se reunir谩n en la plaza Narwal de impecable presentaci贸n, testimonio de honor y entrega, porque saben que la memoria es un deber inquebrantable.

Un grupo de Veteranos de Guerra de Malvinas, pescadores, poniendo en valor la Plaza Narwal 01ABR25
鈥Lo hacemos con orgullo, para que jam谩s se olvide, especialmente por las generaciones venideras鈥, proclama Mario con la voz cargada de emoci贸n en un entorno de camarader铆a y amistad intentando dar lo mejor por poner en condiciones esta plaza que hoy recibe las miradas de quienes en agradecimiento celebran tama帽a gesta.

Su testimonio, nacido en las entra帽as insondables del Atl谩ntico, no es solo el eco de un pasado heroico, sino un faro que ilumina la conciencia de una naci贸n.
Que la valent铆a de aquellos pescadores marplatenses no se diluya en la bruma del tiempo, sino que se levante, irreductible, como las olas que abrazan eternamente las costas argentinas.






