El Tratado establece reglas obligatorias para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales. Se espera que la biodiversidad marina sea mejor protegida gracias a este acuerdo.
Entre las 200 y 350 millas, el “no hacer” se convierte en precedente, que a futuro funda derechos. La estrategia de ocupación y la falta de decisiones de política de Estado dejan descubierto el favorable avance sobre la milla 350.