La próxima reunión de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS) marcará un punto de inflexión para la pesquería del calamar gigante (Dosidicus gigas) en aguas internacionales. En juego no solo está la sostenibilidad del recurso, sino también el equilibrio entre las flotas costeras sudamericanas y el creciente poder de la flota china de aguas distantes con el impacto a todas las comunidades pesqueras artesanales del litoral pacífico.
Del 2 al 6 de marzo de 2026, en Panamá, los países miembros de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur debatirán nueve propuestas orientadas a reforzar el manejo del calamar gigante, una especie clave para Chile, Perú y Ecuador.
La discusión llega precedida por fuertes cuestionamientos al crecimiento sostenido de la flota potera china en alta mar, en un contexto donde no existen límites de captura globales ni reglas suficientemente estrictas para ordenar el esfuerzo pesquero en aguas internacionales del Pacífico sudeste.
Durante el seminario internacional organizado por la Fundación para la Justicia Ambiental y el Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur, especialistas y representantes del sector coincidieron en la necesidad de adoptar medidas concretas.
Uno de los ejes centrales será la propuesta impulsada por Ecuador para fijar una cuota anual precautoria aplicable a la pesca en alta mar, particularmente a la flota china. La iniciativa apunta a frenar el crecimiento del esfuerzo extractivo mientras el Comité Científico profundiza la evaluación del estado del stock.
Desde el sector artesanal peruano advirtieron que la falta de regulación efectiva en altamar genera una competencia desigual: mientras los países costeros aplican vedas, monitoreo satelital y controles sanitarios estrictos, la flota de aguas distantes opera con menos restricciones.
Según expusieron representantes de CALAMASUR, los datos presentados en el Comité Científico de la OROP-PS en 2025 muestran señales de caída en la productividad del recurso en aguas internacionales, lo que refuerza la necesidad de aplicar un enfoque precautorio.
Más allá del debate técnico, la reunión en Panamá tendrá un fuerte componente político. Chile, Perú y Ecuador deberán no solo presentar argumentos, sino sostenerlos frente a uno de los principales actores de la pesquería.
En definitiva, lo que se discute no es únicamente una cuota o un límite temporal. Se trata de definir si el Pacífico Sur será capaz de anticiparse al riesgo de sobreexplotación o si volverá a reaccionar cuando el deterioro del recurso ya sea evidente.






