El inicio de 2026 dejó en el mercado chino de camarón de cultivo una señal de gran escala: el volumen importado creció con fuerza, el valor avanzó a un ritmo menor y la arquitectura de proveedores volvió a exhibir una tensión decisiva entre liderazgo, reposicionamiento y retroceso.
En enero, China importó 94.707 toneladas, con una suba interanual de 36%. En febrero sumó otras 71.379 toneladas, 15% por encima del mismo mes de 2025. En conjunto, el primer bimestre cerró con 166.086 toneladas, un alza de 26% interanual, mientras el valor acumulado alcanzó US$ 869 millones, con una expansión de 18%.
Ese arranque, sin embargo, exige una lectura más fina que la de un simple despegue de la demanda. El calendario comercial alteró la distribución de los embarques. El Año Nuevo chino cayó a mediados de febrero en 2026, mientras que en 2025 había quedado ubicado hacia fines de enero. Ese corrimiento desplazó una porción mayor de los despachos previos a la festividad hacia enero y principios de febrero. Allí está una de las claves del salto estadístico: enero aparece excepcionalmente robusto, febrero conserva un nivel alto pese al período festivo y el acumulado del bimestre amplifica la señal de demanda subyacente.
La dimensión del movimiento se vuelve aún más nítida cuando se observa el valor mensual. En enero, las importaciones treparon a US$ 505 millones, con una mejora de 27% interanual. En febrero, el monto fue de US$ 364 millones, 7% más que un año antes. El volumen avanzó más rápido que el valor, un desfasaje que confirma un punto central del mercado chino en esta etapa: la expansión de las compras convive con una presión estructural sobre los precios. En otras palabras, el principal importador del mundo siguió absorbiendo más camarón, aunque dentro de una lógica comercial que remunera con mayor prudencia.
En ese escenario, Ecuador reforzó de manera contundente su centralidad. Exportó 73.358 toneladas a China en enero, con una suba de 44% interanual, y 55.682 toneladas en febrero, 13% por encima del mismo mes de 2025. El acumulado de enero-febrero alcanzó así 129.040 toneladas, con un crecimiento de 29%. Ecuador consolidó su dominio en el abastecimiento de camarón de cultivo entero para el pico comercial del Año Nuevo chino y volvió a ocupar el centro de gravedad del flujo físico hacia Asia. La serie confirma algo más profundo que un buen bimestre: China sigue siendo el escenario donde Ecuador preserva escala, regularidad y capacidad de respuesta comercial en la ventana más sensible del calendario.
India, por su parte, sostuvo una expansión todavía más acelerada en términos relativos. En enero colocó 14.066 toneladas, 39% más que un año antes, y en febrero embarcó 8.486 toneladas, con un crecimiento de 44%. El acumulado del primer bimestre llegó a 22.552 toneladas, una mejora de 41%. La composición de esos embarques importa tanto como su volumen: se trata, principalmente, de bloques HLSO de L. vannamei y HOSO de P. monodon. India profundiza así su estrategia de diversificación fuera de Estados Unidos y gana presencia en China con una oferta que combina volumen, flexibilidad industrial y reorientación geográfica.
Tailandia también mostró una trayectoria positiva. En enero exportó 2.180 toneladas, con un alza de 14%, y en febrero 1.515 toneladas, 26% por encima del mismo mes del año anterior. El total bimestral llegó a 3.695 toneladas, una expansión de 18%. Arabia Saudita exhibió una dinámica más volátil, aunque positiva en el acumulado: 1.175 toneladas en enero, una caída de 50%, y 1.728 toneladas en febrero, con un salto de 669%, para cerrar el período con 2.903 toneladas y una suba acumulada de 13%. Indonesia, a su vez, alcanzó 1.977 toneladas en enero-febrero, 31% más interanual, pese a flujos mensuales irregulares.
En medio de ese reordenamiento, Argentina quedó ubicada en la zona más delicada del tablero. En enero embarcó 829 toneladas hacia China, 44% más que un año antes. En febrero exportó 872 toneladas, con una contracción de 71%. El resultado acumulado fue de 1.701 toneladas en el bimestre, una caída interanual de 52%. La secuencia es elocuente; mientras los principales abastecedores expanden escala o consolidan posiciones, Argentina pierde fortaleza comercial en el mercado más determinante del negocio global, a pesar del langostino salvaje y natural ser de calidad superior. La caída no aparece como un simple desliz estadístico; adquiere dimensión estratégica cuando se la contrasta con el avance de Ecuador e India y con la perseverancia en el comercio de otros proveedores secundarios.
La lectura anual reciente ayuda a medir la dimensión de ese contraste. En 2025, China importó 901.563 toneladas de vannamei, 2% menos que en 2024, por un valor total de US$ 4.794 millones, 5% superior al del año previo. El mercado ya mostraba entonces un comportamiento dual, menor volumen anual, pero mayor valor acumulado. Entre marzo y diciembre de 2025, los volúmenes mensuales oscilaron desde 66.757 toneladas en septiembre hasta 90.683 toneladas en julio, mientras el valor mensual se movió entre US$ 351 millones en marzo y US$ 464 millones en julio. Ese recorrido dejó una base exigente para la comparación de 2026 y, al mismo tiempo, confirmó que China sigue modulando el negocio mundial a través de una combinación de escala, estacionalidad y presión selectiva sobre precios y proveedores.
Dentro de los cinco principales abastecedores por volumen, el mapa también se ordena con nitidez. Ecuador cerró 2025 con 651.866 toneladas enviadas a China, una baja de 3% interanual, antes de recuperar velocidad con fuerza en el arranque de 2026. India completó 2025 con 149.599 toneladas, 6% más que el año previo, y mantuvo su expansión en el nuevo ejercicio. Tailandia acumuló 27.739 toneladas en 2025, con una mejora de 19%. Arabia Saudita cerró ese año con 7.940 toneladas, una caída de 55%, antes de volver al crecimiento en el primer bimestre de 2026. Indonesia alcanzó 13.137 toneladas en 2025, con una suba de 28%, y sostuvo una mejora acumulada en 2026. Argentina, en cambio, había terminado 2025 con 19.170 toneladas, 10% más interanual, pero el nuevo año la encontró con una retracción severa.
Detrás de cada una de esas cifras late una disputa de mayor profundidad. China no sólo compra camarón de cultivo; clasifica proveedores, premia regularidades, corrige excesos y redefine posiciones relativas a través de su patrón de importación. Cuando el volumen crece más rápido que el valor, el mensaje se vuelve contundente: el mercado absorbe, aunque bajo condiciones que fortalecen a quienes pueden responder con escala, costo y continuidad. En ese esquema, Ecuador refuerza su condición de proveedor dominante; India expande su radio estratégico; los jugadores secundarios intentan capturar espacios de oportunidad; y Argentina queda frente a una presión mayor, en un momento en que cada tonelada perdida en China implica una cesión concreta de presencia, poder comercial y proyección futura.
La secuencia del primer bimestre de 2026, entonces, ofrece una imagen precisa del nuevo equilibrio. Las importaciones chinas aceleraron, el liderazgo ecuatoriano se profundizó, India afianzó su reposicionamiento asiático y Argentina sufrió una contracción de alto impacto en el principal mercado importador del planeta. En la superficie aparecen toneladas y dólares. Debajo de esas columnas, lo que se ordena es otra cosa; la jerarquía del comercio mundial del camarón de cultivo.
Fuente Shrimp Insights






