En un nuevo signo del deterioro de rentabilidad y fuerte presión del flujo importador que atraviesa el país, Marechiare, una reconocida empresa pesquera/conservera con más de cincuenta años de trayectoria en la ciudad, anunció el cese total de sus operaciones, poniendo fin a una presencia sostenida durante décadas en el sector de las conservas y en la vida laboral del puerto local en la vieja
La planta productiva había detenido su actividad en abril de este año, pero un grupo reducido de empleados continuó desempeñándose en tareas administrativas y en la venta online del stock remanente. Ese último eslabón operativo terminó hoy; la firma comunicó la desvinculación de los trabajadores que aún permanecían en funciones, cerrando definitivamente un ciclo que parecía resistir solo por inercia.
Una despedida entre la melancolía y la prudencia institucional
“Nos vamos con la tristeza de cerrar un ciclo, pero con el orgullo de lo construido”, expresó la empresa a través de sus redes sociales, en un mensaje que combinó la gravedad del momento con el reconocimiento a su propia trayectoria. Desde la compañía recordaron que en estos años habían logrado recuperar la marca, impulsar la venta online de conservas y sostener inversiones aun en un contexto adverso para la actividad.
El comunicado enfatizó también la vocación industrial del grupo empresarial, dejando abierta —con moderación y sin eufemismos— la expectativa de un eventual regreso si las condiciones del mercado lo permiten.
Una crisis sectorial que trasciende a una sola empresa
El director del grupo, Federico Angeleri, explicó que la decisión resultó “inevitable” frente a un escenario económico marcado por la caída del consumo interno, el incremento sostenido de los costos productivos y el avance de las importaciones por parte de las principales compañías del rubro. La situación de Marechiare, subrayó, refleja fielmente el estado de vulnerabilidad que atraviesa hoy gran parte de la industria pesquera e industrial argentina.
En febrero, antes del cierre total, 45 empleados habían sido despedidos e indemnizados tras la paralización de la planta. Desde entonces, la empresa había operado únicamente como canal de liquidación del stock, un proceso que se mantuvo hasta estos días.
Medio siglo de historia que concluye en silencio
Con su cierre, Marechiare deja atrás más de cinco décadas de actividad, una marca reconocida por sus conservas y un vínculo laboral profundo con la comunidad portuaria. Su retirada no solo implica la pérdida de una firma tradicional, sino que también se inscribe en una tendencia más amplia, la paulatina desaparición de industrias locales que durante años fueron parte del tejido económico, laboral y social de la región.
“Gracias por elegirnos y ser parte de la historia de Marechiare”, concluyó la empresa en su mensaje de despedida. Un final sobrio para una marca que, aun en su salida, buscó preservar la dignidad de la historia y lo construido.






