Con los muelles de descarga en actividad y el calendario marcando fechas claves para el consumo estacional de pescados y mariscos, el term贸metro del mercado interno parece mostrar una temperatura fr铆a, preocupante y contradictoria con lo que, hist贸ricamente, se espera de la demanda en la tradicional Semana Santa.
En a帽os no tan lejanos, la llegada de estas fechas generaba una verdadera movilizaci贸n del consumo: hogares, restaurantes y pescader铆as comenzaban a prepararse con anticipaci贸n para ofrecer y adquirir productos frescos del mar, fundamentales en los men煤s de vigilia. Hoy, esa postal parece archivada. La realidad actual muestra mostradores moderadamente abastecidos, pero con ventas tibias por el momento, con un consumidor que prioriza precio por encima de calidad, empujado por la falta de poder adquisitivo y el poco h谩bito de una alimentacion rica en estos productos.
Una tradici贸n bajo presi贸n
El 24 de marzo pasado marc贸 una tendencia. Poco asiduidad a la ciudad y los negocios no tuvieron la presencia esperada, al menos en el consumo t铆pico que ofrece la ciudad caracterizado por pescados y mariscos. Abril se inaugura con una Semana Santa que culmina el pr贸ximo domingo de Pascuas de Resurrecci贸n. Pese a la cercan铆a de estas fecha emblem谩tica, el entusiasmo en el canal minorista no despeg贸. La falta de previsi贸n de compra en hogares y establecimientos gastron贸micos es evidente, y se percibe en las calles y en los muelles.
芦No es como antes芦, repiten los comerciantes de la zona portuaria marplatense. El consumidor ya no se acerca con la misma avidez ni con el mismo poder adquisitivo. La selecci贸n de productos ahora pasa por una ecuaci贸n cada vez m谩s b谩sica: 驴qu茅 puedo pagar? y no 驴qu茅 quiero comer?.
As铆, es como desde la escasa demanda no hubo un incentivo en el fatigado ambiente merlucero de la pesca marplatense. Es verdad, para plaza, la merluza que hace algunos d铆as no pasaba de $900 se alcanz贸 a comercializar en $1400, con partidas muy espor谩dicas, forzadas mas por tradicion que por necesidad, es que al final la demanda puntual del comprador de pescado, forzada por trasladas que un mejor humor le llegue a la gente de la pesca, solo es un ef铆mero numero, pasajero y dependiente mas del respeto a la fecha que a la necesidad de fondo de una demanda de fuste que inicie un camino alcista en precios justificando demanda.

Incluso, ayer en la recorrida habitual de los muelles, si bien se notaba un movimiento un poco mas acorde a la situaci贸n, es que muchos armadores, a sabiendas que el precio y la demanda de pescados y filet de merluza vuelve otra vez el pr贸ximo lunes a los valores previos a esta fecha, aprovecharon para poder vender en valores algo m谩s decorosos incluso con varios -por no decir todos lo buques- ingresaron a puerto a mitad de bodega, para aprovechar el veranito previo de la semana santa. Una situaci贸n pocas veces vista en a帽os previos. 禄 Es el fondo de olla 芦, dec铆an entre un pu帽ado de compradores que casi por favor se llevan a diario el pescado. La situaci贸n es por dem谩s compleja.
Nos ubicamos en otro segmento del puerto, aquel casi olvidado que es y ser谩 siempre la verdadera escuela operativa de pesca. Nos referimos al sector de lanchas amarillas, quienes a diario intentan forzar ganarse la vida de lo 煤nico que saben hacer, pescar. El impacto es mayor, ellos apuntan s贸lo al alica铆do mercado interno, alg煤n medio balde de calamaretti, algo de pescadilla y anchoa de banco que sin mayores pretensiones apenas alcanza para mediar gastos de gasoil. El plato fuerte, mientras arreglaban un viejo trasmallo, para intentar salir del esquema deficitario que ofrece el mar a este segmento de flota, es el cornalito. 禄 La situaci贸n es compleja, mucho reglamentaci贸n, son todos costos, aca somos 5 a bordo del Principe Azul, -lancha botada en 1942 nos explica- tenemos dos balsas, 隆dos balsas!, 驴pero si estamos obligados a salir a la pareja?, si tengo problemas aca, salto a la borda de la lancha de mi compa帽ero. Estos son todos gastos de compra, instalaci贸n, mantenimiento, inspecciones, estamos jodidos...禄, reflexion贸 Luciano Cacciutto, hermano del padre 芦Miguelito禄 de la parroquia La Sagrada Familia. 禄 ayer, salimos a pescar de prepo, dijimos 驴qu茅 hacemos?. El mar nos condiciona, despu茅s del viento sur, la marejada a veces no nos permite pescar, salimos de cabeza dura. Hicimos media hora y tuvimos que volver, hoy estamos ac谩 mirando que pasa, pero otro dia perdido. El cornalito mas o menos nos acomoda un poco, pero no hay, esta medio esquivo, lo pagan 3.500 pesos, y si tenes la suerte de venir con algunos cajones, al menos el d脥a se salva, pero esto esta cada vez peor para nosotros...禄, as铆 nos explicaba el panorama para quienes dependen 100% del mercado interno. La situaci贸n imperante es compleja. Para el segmento menor, poco pescado de calidad y dos temporadas perdidas, la de anchoita y la de caballa. 禄 El segmento mayor de pesqueros de altura, modific贸 la pesca. Ellos van a fuera y pescan antes que lleguen a nuestro alcance, anchoita hace varios a帽os se perdi贸 y la caballa, para cuando pescamos algo, las conserveras ya est谩n llenas. Sobrevivimos de cabeza dura nom谩s 芦, termin贸 cerrando la comunicaci贸n.
Por su parte, sobre la cubierta de la hist贸rica lancha Tte Cnel.Don Romeo Aralde, Juan Di Iorio, due帽o de la embarcaci贸n, mientras arreglaba un trasmallo para intentar otro tipo de pesca ante la disminuci贸n de capturas de cornalitos. Se refiere a una situaci贸n apremiante, como la de todo el sector.
En las pescader铆as del puerto se escucha una frase com煤n a todos; 禄 este a帽o todav铆a no hubo demanda, esperemos este mi茅rcoles, jueves y viernes, pero las ventas vienen muy mal 芦, de esta manera se resume el clima de semana santa en los muelles del puerto.
禄 Canon portuario, alquiler, salarios, servicios, impuestos, combustible, y la cadena de fr铆o y mas impuestos por las dudas, todos son eslabones que inflan el precio final hasta hacerlo inalcanzable para gran parte de la poblaci贸n. La cadena de valor se ha convertido en una cadena de costos que ya no se puede disimular y cuando se quiere aplicar una ganancia, 隆porque para eso trabajamos!, quedamos fuera de mercado. La gente no tiene plata… resalt谩 esto…禄, nos dec铆a a modo de resignaci贸n.
Desmesura en g贸ndolas, resistencia en la conserva
Algunos comercios, especialmente en grandes superficies, no disimulan su intenci贸n de aprovechar el 鈥渃lima de consumo鈥 t铆pico de Semana Santa, que por el momento no lleg贸 a Mar del Plata. Los precios de ciertos productos enlatados rozan lo absurdo, generando una grieta entre la oferta accesible y el poder adquisitivo de la demanda. Sin embargo, la industria conservera de mediana escala ha logrado sostener el precio al p煤blico, al menos en parte, pero siguen aun enlatando merluza como hace 30 a帽os atr谩s. El mercado pide y exige otra cosa, parece decir, por la ca铆da que evidencia una marcada disminuci贸n de compras en un ambiente que por la 茅poca del a帽o, deb铆a ser much铆simo mas fluido. Todo parece estabilizarse por lo bajo. Rentabilidades escasas, y pocas ventas es el com煤n denominador en el complejo del puerto para el segmento de conservas. Hay para todos los gustos, en el extremo, y para un sector gourmet, los productos de Delicias Marinas, siempre destacados por hacer punta en calidad, tradici贸n y prestigio, son el punto de referencia top para el sector conservero m谩s destacado, con un mercado selecto, nicho de calidad y buen gusto.
Perspectivas inciertas en tiempos de ajuste
En un pa铆s que a煤n busca reencontrarse con la normalidad, tras d茅cadas signadas por distorsiones estructurales y vaivenes econ贸micos, la situaci贸n del complejo pesquero se presenta como profundamente intrincada y cada vez m谩s dependiente de las tensiones e incertidumbres del escenario global del comercio y el consumo. Lejos de simplificarse, el panorama se complejiza en v铆speras del largo invierno, con negociaciones incipientes que intentan establecer bases de costos comunes para un segmento mayor de la flota, mientras persisten los antagonismos: por un lado, quienes reclaman ajustes acordes a la inflaci贸n mediante escalas salariales por fuera de los convenios colectivos; por otro, quienes, golpeados por la rentabilidad en retroceso, se niegan a seguir asumiendo p茅rdidas en una actividad que parece haber ingresado en un cono de dif铆cil resoluci贸n.
Tal vez el tiempo, ese mismo que logra curar heridas que parec铆an irreparables, logre tambi茅n aquietar los 谩nimos, moderar las demandas y alumbrar una v铆a com煤n que hoy se vislumbra distante, especialmente para el sector exportador. En cuanto al mercado interno, la Argentina contin煤a siendo, cultural y estructuralmente, un pa铆s de escasa vocaci贸n icti贸faga, en el que el consumo de pescados y mariscos obedece m谩s a coyunturas excepcionales que a una pr谩ctica arraigada.
Todo parece indicar que el camino inmediato se librar谩 en el delicado equilibrio entre la readecuaci贸n de costos y los precios que el consumidor est谩 dispuesto 鈥搚 puede鈥 pagar. Un equilibrio que, lamentablemente, tiende a promediarse a la baja, no solo en cantidad, sino tambi茅n en calidad. As铆 est谩 dado el escenario en los d铆as previos a una Semana Santa que ya ha comenzado, en un pa铆s que posee uno de los caladeros m谩s ricos, saludables y generosos del mundo, pero que a煤n no ha sabido o no ha podido traducir esa abundancia en bienestar sostenido ni en consumo consciente y habitual.






