La reconstrucción de la Base Antártica Conjunta Petrel avanzó durante la Campaña Antártica de Verano 2025/2026 con un dato central: la finalización de la estructura del Módulo I y nuevos progresos sobre el Módulo II, dentro de un proyecto impulsado por el Ministerio de Defensa que busca restituir capacidad operativa a una instalación de valor estratégico en la isla Dundee.
El movimiento tiene una dimensión concreta y otra de mayor alcance. En el plano material, la obra incorporó nuevos metros cubiertos y profundizó la secuencia constructiva prevista para la base. En el plano estratégico, cada etapa completada fortalece la recuperación de un punto que ocupa una posición relevante dentro del dispositivo logístico argentino en la Antártida.
De acuerdo con la información difundida, el Módulo I alcanzó durante la campaña actual la terminación de su estructura, con la incorporación de aproximadamente 400 metros cuadrados de superficie cubierta al conjunto edilicio proyectado. Se trata de un avance significativo dentro del proceso de recuperación de Petrel, una base cuya localización le asigna proyección como apoyo logístico para futuras operaciones en el sector antártico.


En paralelo, el Módulo II mostró una evolución sostenida. Su estructura había sido completada durante la campaña anterior y, en esta nueva etapa, los trabajos se concentraron sobre la envolvente exterior. Allí se concretó el montaje de alrededor de 750 metros cuadrados de panelería, en línea con el cronograma previsto para la obra.
Ese tramo constructivo tiene un valor técnico específico. La envolvente incorpora soluciones diseñadas para el ambiente antártico, con sistemas de aislamiento térmico y refuerzos estructurales pensados para responder a condiciones climáticas extremas y mejorar la eficiencia energética de las instalaciones. A esa secuencia se sumó además el montaje de la escalera de acceso que conecta funcionalmente los módulos I y II, uniendo sectores que comienzan a integrarse dentro de una misma lógica operativa.
Los trabajos fueron desarrollados a partir de una planificación conjunta entre Tandanor y el Ejército Argentino, con participación del Comando Conjunto Antártico. Durante diciembre de 2025, esa articulación incluyó jornadas de trabajo con personal del Arma de Ingenieros, orientadas a definir criterios de ejecución adaptados al entorno antártico y a capacitar a los equipos encargados del montaje.
Allí aparece uno de los rasgos más relevantes del proyecto. La reconstrucción de Petrel exige bastante más que una obra de montaje convencional. Supone adaptar procedimientos, materiales, tiempos de trabajo y criterios de ejecución a un territorio donde el clima, la logística y la ventana operativa condicionan cada movimiento. En la Antártida, la ingeniería depende tanto de la precisión técnica como de la capacidad de anticipar restricciones.

Ese condicionamiento también se verificó en el plano logístico. El traslado de materiales fue una pieza decisiva para sostener el avance de la obra y requirió la intervención del rompehielos ARA Almirante Irízar y del buque logístico ARA Puerto Argentino, que hicieron posible el transporte de paneles y estructuras hasta la isla Dundee en un escenario operativo exigente.
La secuencia que hoy muestra Petrel permite leer algo más que un parte de obra. La base empieza a recuperar volumen físico, articulación funcional y proyección logística. El Módulo I ya exhibe estructura terminada. El Módulo II avanzó sobre su cerramiento exterior. Los trabajos de conexión entre ambos sectores aportan integración al conjunto. Y la coordinación entre industria, fuerzas armadas y comando operativo permitió sostener la marcha del proyecto dentro de un ambiente de complejidad singular.
En esa combinación de infraestructura, logística y planificación se juega el sentido más profundo de la reconstrucción. Petrel es una base, pero también una pieza de despliegue. Cada módulo que se completa amplía la capacidad argentina para sostener presencia, apoyo y operación en la Antártida. Esa es la dimensión que empieza a quedar a la vista a medida que la obra deja atrás la fase inicial y entra en una etapa de consolidación progresiva.




