• Noticias
    • Ingreso de Buques a Puerto
    • Buques Operando
    • Empresas
    • Nosotros
    • Contacto
    Categorías
    • Actividad
    • Acuicultura y Maricultura
    • Administración
    • Archivo
    • Barcos
    • Capacitación
    • Comercio
    • Comercio Exterior
    • Conflicto
    • Consumo
    • Controles
    • Coronavirus
    • Covid-19
    • Defensa
    • Editorial
    • Educación
    • Elecciones
    • Emergencia
    • Empresas
    • Eventos
    • Ferias & Exposiciones
    • Gobierno
    • Gremios
    • Industria Naval
    • Investigación
    • Invitado Especial
    • Legislación
    • Logística
    • Marketing
    • Medio ambiente
    • Mercado
    • Mercado Interno
    • Naufragio
    • Normativa
    • Pesca Artesanal
    • Pesca Ilegal
    • Pesquerías
    • Petróleo & Gas
    • Producción
    • Puerto
    • Renovación de flota
    • Responsabilidad Social Empresaria
    • Seguridad
    • Seguridad Alimentaria
    • Selectividad
    • Sofia 2020
    • Sustentabilidad
    • Tecnología
    • Trazabilidad
    • Variado Costero
    Nueva PescareNueva Pescare
    © 2025 Pescare.com.ar
    Todos los derechos reservados
    Aviso Legal
    Facebook Twitter Instagram
    • Noticias
    • Ingreso de Buques a Puerto
    • Buques Operando
    • Empresas
    • Nosotros
    • Contacto
    PescarePescare
    PescarePescare
    Emergencia

    Ola anómala en la Costa Atlántica: retirada súbita, avance fulminante y la hipótesis de un meteotsunami deja saldo trágico

    AntonellaPor Antonella13 de enero de 202610 Minutos
    Facebook Twitter Telegram WhatsApp
    Una víctima fatal, un hombre post fenómeno infartado y mas de 30 personas heridas como consecuencia de una actividad imprevisible sobre la costa Atlantica argentina.
    Facebook Twitter Email WhatsApp

    La tarde del 12 de enero en la Costa Atlántica parecía un día de playa como tantos, calor extremo, gente en el agua buscando alivio y un estado del mar que, a simple vista, no anunciaba nada fuera de lo común. Pero el mar empezó a comportarse como si respirara al revés. Algo muy pocas veces visto en nuestras costas y fue el factor que mayor efecto e impacto causó; sorpresa y desconcierto.

    Se retiró más de lo esperable, dejando a los bañistas caminando varios metros para volver a encontrar profundidad. » Esa retirada, que primero se confundió con una bajante caprichosa, fue la antesala de un golpe súbito, el agua regresó con una violencia impropia, no con altura descomunal sino con velocidad extrema, una ola de no más de un metro y medio, pero tan rápida que arrasó todo a su paso, se elevó por encima de la línea habitual y avanzó sobre la arena como un empuje único, alto y contundente«, nos indicó Diego, guardavidas en una playa de la costa norte marplatense. Un evento asociado a un posible meteotsunami confirmarían expertos, posteriormente.

    Lo que siguió fue una escena cortada por gritos y desorden. Personas sacadas del agua una tras otra, cuerpos exhaustos, mareados, golpeados por la misma fuerza que también transformó objetos cotidianos en proyectiles, reposeras, heladeras portátiles, sombrillas, juguetes de niños, todo arrastrado y mezclado en una misma correntada. En algunos sectores, la irrupción ocurrió cuando el mar ya estaba retirado, lo que multiplicó el desconcierto, nadie esperaba un avance así en ese momento. Guardavidas activaron protocolos de emergencia, silbatos y órdenes directas; la bandera roja quedó como sentencia visible: el agua ya no era un lugar para permanecer, ni siquiera para acercarse.

    Los relatos coinciden en esa sensación de trampa, primero el mar “se va”, seduce con la ilusión de control, y después vuelve sin margen de reacción. Hubo quienes alcanzaron a salir minutos antes y lo describieron con crudeza, bastaba entrar un poco para sentir que el agua tiraba hacia adentro, como si la playa perdiera el derecho a sostenerte. En Santa Clara del Mar, el ritmo de rescates fue inusitado: en un lapso breve se asistió a muchas personas, de edades distintas, como si la ola hubiera elegido a cualquiera. En otras zonas, al llegar a la orilla, la imagen era la de una multitud corriendo, empujada por el instinto, mientras algunos improvisaban ayuda devolviendo pertenencias hacia la arena alta para que no desaparecieran en segundos.

    El fenómeno impactó en varias localidades —Mar Chiquita, Santa Clara del Mar, Camet y Mar del Plata— y dejó un saldo dramático, una persona joven fallecida, más de treinta y ocho heridos y, además, un hombre que sufrió un infarto posteriormente. La evacuación preventiva de balnearios completos evitó que el número fuera todavía peor, pero no borró la impresión de vulnerabilidad: un día con 38 °C, sofocante e inusual, terminó con viento que cambió, cielo que se cerró y una costa entera preguntándose si lo vivido había sido “solo una ola” o el aviso de algo más grande.

    En pocos minutos, el mar hizo su demostración, retrocedió, tomó carrera, y volvió con fuerza suficiente para reescribir la orilla. Quedó, sobre todo, la memoria del instante en que la normalidad se cortó y la playa —ese lugar donde todo parece previsible— se convirtió en un escenario de emergencia.

    Explicación técnica

    Desde el punto de vista físico, el rótulo periodístico “súper ola” carece de especificidad científica. En rigor, suele funcionar como categoría paraguas para fenómenos que, a escala humana, se perciben de manera similar: (i) un incremento repentino del nivel del mar en minutos, (ii) un tren de oscilaciones de baja frecuencia superpuesto al oleaje ordinario, (iii) series (“sets”) de mar de fondo con run-up elevado, o (iv) combinaciones de los anteriores moduladas por batimetría y morfología costera. Para una atribución consistente es imprescindible separar mecanismos y contrastarlos con la “firma” observada: rapidez (minutos), extensión espacial (múltiples puntos del litoral), y predominio del cambio de nivel y de la velocidad de invasión sobre la mera altura de rompiente.

    Hipótesis de mayor coherencia dinámica: tsunami meteorológico (meteotsunami). A raíz de este evento poco conocido en nuestras costas y latitudes, principalmente en el Atlántico, consultamos a personal especializado en oceanografía y dinámica costera —en línea con criterios operativos de diagnóstico utilizados internacionalmente— nos decía » suele encuadrar este tipo de episodios dentro de la familia de “ondas largas forzadas atmosféricamente” cuando se verifican tres elementos: (1) variaciones del nivel del mar con períodos de minutos a decenas de minutos, (2) disparo asociado a un disturbio atmosférico móvil (salto de presión, línea de ráfagas, frente, tren de ondas de gravedad atmosféricas), y (3) propagación a lo largo de costa con afectación casi simultánea de varios sectores, compatible con un forzante viajero y no con una fuente puntual local. En ese marco, un meteotsunami no requiere un sismo; su energía procede del acoplamiento atmósfera–océano.».

    Off the record, nos comentaba que » el fenómeno anómalo puede estar asociado al evento atmosférico detectado e informado por el SMN y difundido por la Prefectura Naval Argentina a toda la flota que opera aguas al norte y limítrofes al Río de la Plata, ocurrido este último fin de semana sobre la costa de Uruguay.

    Dichas perturbaciones, hacen que el nivel del mar por impacto directo como consecuencia la presión y el viento, generan que en medio del océano niveles de masas de agua estén muy por encima o debajo del nivel normal, si a eso se le suma la componente de vientos muy cambiantes y visibles desde Santa Clara al norte (NW) y desde la misma localización al Sur (SW) en conjunción con la tipología costera, el evento suma las condiciones óptimas para armarse. Fue lo que sucedió«; de esta manera personal especializado de la Armada Argentina conocedor y estudioso de fenómenos oceanográficos producidos por condiciones atmosféricas, redondeó una cabal idea de las condiciones que se dieron para que este evento desafortunado ocurriese ayer. Por último, señaló que hace algunos años en esta porción de la costa bonaerense ocurrió algo muy similar, pero como ocurrió de noche, el impacto a la sociedad y la percepción mediática fue casi desapercibida.

    El mecanismo de generación, en términos técnicos, se comprende como un forzamiento de la superficie marina por anomalías de presión y viento asociadas a un sistema atmosférico de rápido desplazamiento. La transferencia de energía se vuelve particularmente eficiente cuando se configura una condición de resonancia tipo Proudman: la velocidad de traslación del forzante atmosférico se aproxima a la velocidad de fase de una onda larga en aguas someras, con una fuerte aceleración en la medida que encuentra menor profundidad.

    A su vez, al acercarse a la costa, la batimetría, la pendiente de playa, la geometría de ensenadas y la presencia de obras (escolleras, bocanas) pueden introducir resonancias adicionales (seiche/harbor resonance) y concentraciones de energía que elevan el run-up y, crucialmente, incrementan la velocidad horizontal del flujo sobre la playa.

    Este punto es central para interpretar daños y lesiones. Aun con alturas moderadas, una invasión rápida del agua incrementa la carga hidrodinámica sobre el cuerpo humano, reduce el tiempo de reacción y eleva la probabilidad de arrastre. En lenguaje operativo, el peligro en playa suele estar dominado por el producto entre profundidad local y velocidad del flujo (y su gradiente temporal), más que por la altura máxima aislada. En términos prácticos: una “pared” de agua de 1–1,5 m que ingresa con velocidad elevada puede ser sustancialmente más riesgosa que un oleaje de mayor altura pero evolución más gradual.

    Factores concurrentes y superposición de procesos. Incluso si el proceso disparador fuese un meteotsunami, el impacto real en la franja costera depende del estado de mar de base. En la experiencia de análisis costero —y así lo enfatiza personal técnico de instituciones navales cuando evalúa incidentes de este tipo— raramente existe un único mecanismo “puro”; lo habitual es la superposición de componentes:

    a) Mar de fondo (swell) y agrupamiento de olas. Un swell energético, generado por tormentas remotas, puede aportar trenes de olas con sets espaciados por varios minutos. Ese agrupamiento eleva el run-up y magnifica el arrastre, especialmente cerca de escolleras, restingas y sectores con pendiente y rugosidad variables. Por sí solo, el swell suele ser relativamente pronosticable; lo que introduce el componente “súbito” característico es la oscilación de nivel de baja frecuencia propia de las ondas largas.

    b) Marea astronómica y set-up por viento. La coincidencia con niveles medios altos (pleamar) o con viento persistente hacia costa incrementa el nivel de referencia sobre el cual se monta cualquier oscilación adicional. En términos de riesgo, desplaza tierra adentro la línea de inundación potencial y reduce el margen de seguridad para usuarios de playa e infraestructura.

    c) Corrientes de retorno y morfología local. Canales, barras, desembocaduras y obras costeras pueden canalizar el flujo, intensificar retornos y generar zonas de fuerte cizalladura. En esos escenarios, incrementos modestos del nivel del mar pueden traducirse en aceleraciones locales significativas, con consecuencias desproporcionadas para bañistas.

    Implicancias prácticas de seguridad costera. Si el episodio correspondió efectivamente a una onda larga atmosféricamente forzada, las medidas de reducción de riesgo son análogas a las recomendadas para oleaje anómalo y variaciones súbitas del nivel: tratar cualquier retirada o avance rápido como señal de amenaza inmediata; alejarse de la línea de rompiente y, de manera prioritaria, de escolleras y rocas donde el impacto, el rebote y el arrastre se intensifican; y evitar interpretar “ventanas de calma” como estabilización, dado que los sets y las oscilaciones pueden presentar pulsos separados por varios minutos.

    En el puerto local, también se evidenció el fenómeno anómalo con un ingreso de agua a rada interior del puerto de aproximadamente de 1.2 metros de manera repentina, imprevista y fugaz; sin consecuencias para la flota pesquera local, que además, en su mayoría inició tareas de pesca en la primer marea del año 2026. Consultadas fuentes que estaban en el muelle, coincidieron que «los barcos bajaron repentinamente unos 45 cm su altura, a punto que varios de nosotros estábamos por subir la planchada, y de repente de veía como una correntada que al final terminó por subir como un metro y medio desde ese mínimo. Sin modificar nada, a la media hora se normaliza todo. Un fenómeno que yo nunca vi tan rápido, en menos de 15-20 minutos todo ese movimiento. Después me enteré que hizo un desastre en las playas del norte, mas no te puedo decir porque no se de que se trata todo esto«.

    Donde hubo algunos daños menores fue en el espejo de agua donde se ubica la actividad recreativa de lanchas, cruceros y barcos a vela de los clubes Náutico de Mar del Plata, Yacht Club Argentino, Motonáutico y Centro Naval, este último, único con mayor impacto por encontrarse de frente al ingreso de agua y en aguas más bajas, ocasionando algunas roturas de marinas y pilotes de sujeción. Los daños menores, por cierto, fueron meramente materiales y sin consecuencia para embarcaciones amarradas en esa zona recreativa. Ver video.

    Todos estos fenómenos, que hoy son anómalos podrían tener mayor frecuencia como consecuencia del cambio climático global, donde se acentúan impactos como consecuencia de perturbaciones atmosféricas ligadas a temperatura del aire y mar, viento y presión atmosférica afectando a zonas costeras, algo que para este sector del Atlántico no tenía habitual incidencia.

    Hay que destacar el trabajo realizado por el personal de guardavidas en todos los balnearios afectados, que con dedicación y vocación de servicio han podido configurar un ambiente que al principio fue dramático e inesperado. Del mismo modo, también a todo el personal de marinería y cuidado en el complejo náutico marplatense que a pesar de la imprevisibilidad del escenario han podido suplir con renovado espíritu de servicio, los avatares y cuidado de todas las embarcaciones.

    escena de pánico Mar Chiquita Mar Del Plata Meteotsunami océano atlántico santa clara del mar
    Noticia AnteriorEl Consorcio Portuario de Mar del Plata aprobó el cuadro tarifario 2026 para pesca y cargas
    Siguiente Noticia Preocupante. Primera descarga de merluza en Mar del Plata: precios sin cambios, mercado ofrecido
    Foto del avatar
    Antonella
    • Website
    • Twitter

    Abogada UNMDP Periodista Director PESCARE

    MAS NOTAS SOBRE LA CATEGORÍA

    Emergencia 4 de septiembre de 2025

    Mar del Plata. Controlaron un foco ígneo en el BP Verdel en el puerto local

    Por Antonella4 de septiembre de 20255 Minutos
    Emergencia 10 de mayo de 2025

    Voraz incendio en una futura planta de pescado en el puerto

    Por Pescare10 de mayo de 20253 Minutos
    Emergencia 21 de marzo de 2025

    La Prefectura Naval Argentina delegación Mar del Plata destaca esfuerzo de búsqueda ante llamada por eventual emergencia

    Por Pescare21 de marzo de 20253 Minutos
    Emergencia 1 de enero de 2026

    Puerto Madryn. Voraz incendio en planta de Conarpesa: Bomberos evitaron su propagación

    Por Antonella1 de enero de 20263 Minutos
    Emergencia 6 de diciembre de 2025

    Incendio en Achernar: Bomberos voluntarios contuvieron el fuego y evitaron su propagación

    Por Antonella6 de diciembre de 20252 Minutos
    Emergencia 3 de diciembre de 2025

    Evacuaron de urgencia a un tripulante del Eduardo Holmberg durante una campaña científica

    Por Antonella3 de diciembre de 20252 Minutos

    Comments are closed.

    ÚLTIMAS NOTICIAS
    • Naufragio del BP Heleno A: Prefectura mantiene la búsqueda del maquinista desaparecido por mar, aire y tierra
    • CFP Acta N° 5/2026: distribución de cuotas, avances en calamar y certificación internacional del langostino
    • Acta CFP Nro. 03/2026: el CFP cerró 2025 con fuerte recaudación, fondos pendientes y nueva asignación para 2026
    • Nuevo aniversario de Prefectura Naval Argentina en Mar del Plata: 164 años de presencia, historia y vocación de servicio
    • Refugio solicitado de la flota extranjera que opera fuera de la ZEEA
    • Puerto de Mar del Plata: completan la primera etapa de ampliación del servicio eléctrico en la dársena de cabotaje

    © 2026 Pescare. Todos los derechos reservados.