La modificación reciente del régimen de administración de la pesquería de calamar gigante o pota en Perú abrió un debate técnico sobre los incentivos y el monitoreo satelital en la flota artesanal. El Ministerio de la Producción (PRODUCE) amplió la temporada hasta abril y dejó sin efecto el esquema previo que incluía mecanismos adicionales de ordenamiento, manteniendo la cuota global como herramienta central de administración.
Si bien son especies diferentes con el calamar illex argentinus en plena zafra, comparten destinos, mercados internacionales y agregan oferta al mercado de consumo de cefalópodos principalmente en el sudeste asiático; -mayor demandante y fijador de precios a nivel mundial-.
A fines de 2025, la autoridad había fijado en 76.324 toneladas el Límite Máximo de Captura Total Permisible (LMCTP) inicial para el período comprendido entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026
Ese esquema incorporaba incentivos vinculados al Sistema de Seguimiento Satelital (SISESAT), promoviendo su instalación como herramienta para fortalecer el control y la trazabilidad
De acuerdo con datos difundidos por el sector, hasta enero de 2026 unas 2.776 embarcaciones artesanales contaban con monitoreo satelital activo, lo que representaba un incremento del 74 % respecto de diciembre de 2024
El proceso fue valorado como un avance en la modernización de la pesca artesanal peruana.
El profesor Piero Rojas, de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, señaló que las medidas adoptadas durante 2025 incentivaron la instalación del SISESAT, fortaleciendo el combate contra la pesca ilegal y mejorando la seguridad de entre 7.000 y 8.000 tripulantes
Desde esa perspectiva, el monitoreo satelital no solo cumple una función de control pesquero, sino también de seguridad operativa.
Sin embargo, con la nueva resolución publicada el 13 de febrero de 2026, el debate se centra en si la eliminación de esos incentivos podría modificar el comportamiento de la flota. Desde la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (SONAPESCAL) sostienen que el cambio podría debilitar el proceso de ordenamiento iniciado en 2025 y pidieron revisar la medida.
Por su parte, Iván Gómez, especialista de la Fundación Innovations for Ocean Action (I4OA), advirtió que retroceder en la política de fomento del monitoreo satelital podría tener implicancias adicionales en el plano internacional.
Perú es uno de los países que ha avanzado en la inscripción de embarcaciones artesanales en aguas internacionales administradas por la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS), donde el monitoreo satelital es un requisito.
Actualmente, desde el 1 de febrero de 2026 es obligatorio que las embarcaciones artesanales con capacidad de bodega entre 20 m³ y 32,6 m³ cuenten con SISESAT, bajo sanción administrativa
El eje de la discusión no es la cuota en sí, sino el efecto que puede tener la eliminación de los incentivos vinculados al monitoreo satelital. Mientras el esquema anterior premiaba a quienes incorporaban el SISESAT con mayor flexibilidad operativa, el nuevo modelo se apoya únicamente en el límite total de captura. Para el sector artesanal, el riesgo es que, sin ese estímulo adicional, disminuya el ritmo de adopción del sistema en parte de la flota y se modifique la dinámica de competencia dentro de la temporada.
En definitiva, el debate gira en torno a si el control obligatorio vigente resulta suficiente para sostener los avances logrados o si los incentivos económicos eran una pieza clave del proceso de modernización de la pesca artesanal de pota.






