Un tripulante argentino de 35 años fue aeroevacuado en un operativo sanitario de alta complejidad luego de presentar vómitos con sangre mientras navegaba a bordo de un buque pesquero a 118 millas náuticas (más de 200 kilómetros) de la costa. La intervención se activó tras una comunicación del capitán del buque pesquero “Stella Maris I” a un centro de gestión de tráfico marítimo, al advertir un cuadro de sangrado intenso con necesidad de atención hospitalaria; tal lo anticipado en la mañana de hoy.
La respuesta fue coordinada por Prefectura Naval Argentina. En la primera etapa, se realizó una radioconsulta con un médico de la institución, que indicó reposo absoluto y medicación. Sin embargo, con el correr de las horas el cuadro persistió y, ante la falta de mejoría, se resolvió desplegar un rescate para concretar la derivación.
Desde la estación aérea de Mar del Plata, la fuerza, bajo el comando del Jefe de la Delegación Mar del Plata de la Prefectura Naval Argentina, PM José Cristian Abel Viganó, se dispuso el despegue de un avión y un helicóptero con personal especializado, nadadores de rescate y un médico a bordo. Al arribar a la posición del buque, el helicóptero ejecutó la maniobra de extracción: descendieron los rescatistas, aseguraron al paciente y lo colocaron en una canasta sanitaria para izarlo a la aeronave. Durante el vuelo, el médico emergentólogo brindó las primeras atenciones hasta completar el traslado.
Al aterrizar en el helipuerto de la dependencia local, una ambulancia —coordinada con antelación— aguardaba para el traslado urgente a un hospital. En paralelo, bomberos de la Estación de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental, SIPA, realizaron tareas preventivas para garantizar que la maniobra se desarrollara sin incidentes.
En síntesis, la operación se estructuró sobre tres ejes: alerta temprana y evaluación médica por radioconsulta, despliegue aeronaval con extracción desde cubierta, y traslado inmediato a un nosocomio para la atención especializada del cuadro hemorrágico.
Hay que resaltar una vez más la capacidad, instrucción y formación de los pilotos de la PNA, determinantes para que un procedimiento integral de alta exigencia, en condiciones oceánicas y a gran distancia de la costa, se ejecute con un nivel de precisión tal que, visto desde afuera, hasta parezca sencillo.






