El puerto de Mar del Plata avanzará durante 2026 con el retiro de tres buques pesqueros fuera de servicio —Mister Big, Coral Blanco y Scombrus— en el marco del plan integral que busca liberar espacios operativos y mejorar la capacidad de amarre.
A través de alternativas de desguace y hundimiento controlado, el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata proyecta alcanzar este año una importante zona operativa de aguas vecinas a distintas secciones del espigón 2. Una mejora que permitirá ampliar la operatoria a futuro para la flota en actividad.
En esta primera etapa del año ya se definió el destino de las embarcaciones involucradas: BP Mister Big, de 46,10 metros de eslora, será sometido a desguace, mientras que BP Coral Blanco, de 50,75 metros, y BP Scombrus, de 36,12 metros, serán hundidos frente a la costa marplatense para integrarse al parque submarino Cristo Rey.
La iniciativa se inscribe en una política sostenida que el Consorcio Portuario lleva adelante desde hace varios años y que combina distintas alternativas para la disposición final de buques inactivos, actividad que debiese ser impulsada por las empresas armadoras cuando la decisión final lleva a la inactividad debido al fin de vida útil de una embarcación. En lo que va de 2026 ya se completó la disposición final del pesquero Graciela y continúan las tareas de corte sobre el Sirius III, mientras avanzan los preparativos para el retiro de otros cascos que permanecieron durante años sin operar.
Según explicó el presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, Marcos Gutiérrez, “entre el año pasado y este primer tramo de 2026 estaremos recuperando casi 400 metros que nos permiten despejar sectores que estuvieron obstruidos durante largo tiempo y darles uso con los buques que están en plena dinámica productiva”.
Durante 2025 fueron retiradas cinco embarcaciones pesqueras fuera de servicio: BP Giuliana, BP Ribazon Dorine, BP Sirius III, BP Graciela y BP Coral Azul. Estas intervenciones permitieron recuperar cerca de 260 metros adicionales de frente de muelle, que se sumaron a los espacios ya liberados en etapas anteriores.
El esquema de trabajo contempla la participación de los propietarios de los buques, quienes deben afrontar los costos de remoción y desguace. En algunos casos, aquellas embarcaciones que aún conservan condiciones mínimas de navegabilidad son remolcadas hacia otras terminales portuarias para su disposición final, como el caso del BP Giuliana en pleno desarrollo de desguace en el varadero del astillero Aloncar.
La mayoría de los cascos, sin embargo, avanza hacia el desguace en el varadero de la Base Naval Mar del Plata, en el marco de un convenio con la Armada Argentina. Este mecanismo se consolidó como la principal vía para resolver la permanencia de buques abandonados o fuera de operación; esfuerzo que una dependencia militar hace por involucrarse en los intereses marítimos y operativos del puerto local.
Otra alternativa es el hundimiento controlado frente a la costa marplatense, con el objetivo de fortalecer el parque submarino Cristo Rey. En ese espacio conviven distintas estructuras sumergidas que funcionan como atractivo para el buceo deportivo y científico, al tiempo que aportan a la oferta turística de la ciudad.
Con estos avances, el puerto de Mar del Plata continúa liberando sectores que permanecieron durante años ocupados por cascos inactivos, en una estrategia orientada a optimizar su infraestructura y acompañar la dinámica productiva de la actividad pesquera.
