La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dispuso una prórroga transitoria de 45 días de los mandatos del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), computados desde su vencimiento, el 28 de diciembre. El tribunal entendió que ese plazo resulta suficiente para avanzar en el trámite judicial y ordenar la situación institucional, en el marco del proceso que analiza las impugnaciones al último proceso electoral interno.
La decisión fijó un límite temporal estricto y dejó en claro que la extensión no podrá prorrogarse sin autorización judicial expresa. En ese escenario, distintas fuentes gremiales estiman que hacia fines de enero el sindicato podría convocar a elecciones, en cumplimiento de los lineamientos establecidos en la sentencia interlocutoria.
Mientras transcurre el período de prórroga, persisten las tensiones dentro del gremio. El conflicto sumó en las últimas horas un nuevo capítulo en la Seccional Corrientes del SOMU, que emitió un comunicado denunciando lo que calificó como una “visita sorpresa” de Durdos a la sede local. Según la conducción seccional, el dirigente se presentó acompañado por personas que tendrían vigente una medida judicial de restricción y prohibición de acercamiento respecto del secretario de la seccional, Gonzalo Soto.
Desde la seccional calificaron el episodio como una “conducta violenta, prepotente y autoritaria”, y lo encuadraron como “prácticas antisindicales y violatorias de la ley”, con el objetivo —según señalaron— de “amedrentar y condicionar a los compañeros de la Seccional Corrientes”.
El comunicado remarca que no permitirán que se vulneren los derechos de los trabajadores y que no cederán frente a actos de violencia ni a conductas que consideren contrarias al marco legal vigente.
Ante la gravedad de los hechos denunciados, las autoridades sindicales correntinas informaron que solicitaron la intervención de la Fiscalía en turno y que recibieron asistencia de la fuerza policial. Asimismo, comunicaron que pusieron lo ocurrido en conocimiento de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, donde se tramita la causa principal, para denunciar lo que definieron como un “ilegal actuar” y un presunto abuso de atribuciones.
La conducción de la seccional anticipó que continuará impulsando las denuncias correspondientes y que mantendrá informadas a las autoridades judiciales sobre cualquier nuevo episodio que considere relevante para el expediente.
No obstante, la problemática actual del SOMU se expresa en un malestar sostenido de parte de la marinería, con foco en plazas donde el impacto de los conflictos se siente más por la alta proporción de tripulantes eventuales. Cuando las disputas salariales u operativas se extienden, se recortan días de embarque, caen ingresos y se reduce la rotación, lo que profundiza la tensión interna. A esto se suma la percepción de deterioro de servicios centrales de representación, especialmente la obra social y las condiciones de acceso a embarques.
En Corrientes se observaron dos hechos claros. Por un lado, la decisión del secretario general de presentarse en un punto de alta reacción contra la conducción, justamente donde una temporada con conflicto tardíamente resuelto se tradujo en menos trabajo efectivo para una parte relevante de la tripulación eventual. Por otro lado, la necesidad de aclarar posiciones y ordenar criterios para unificar una línea de acción antes del vencimiento del plazo otorgado, evitando que las diferencias internas terminen condicionando el corto plazo. Pese a la reacción, la instancia personal fue valorada como un paso necesario para exponer reclamos y contrastar respuestas.
Los marineros reclamaron por el manejo del conflicto con los buques tangoneros congeladores en la temporada 2025, señalando que la resolución llegó tarde y el costo real lo absorbió la tripulación con ingresos drásticamente reducidos y relevos sin posibilidad de embarcar. También plantearon dificultades para embarcar y denunciaron cobros para obtener una plaza, además de deficiencias en la obra social. Un testimonio de trayectoria prolongada sostuvo que la cobertura se volvió crecientemente deficiente en los últimos años y que no recibió respuestas orientadas a mejoras concretas en lo inmediato ni con plazos definidos. Desde la conducción se reconoció un cuadro complicado y se insistió con mirar hacia adelante sin reproches, incluyendo un planteo sobre la distribución de puestos efectivos y la administración de francos como parte del problema laboral local.
El núcleo del planteo de la marinería quedó concentrado en una demanda de previsibilidad y eficacia. Los conflictos deben resolverse antes de la temporada y no durante la temporada, porque cuando la solución llega tarde el daño ya está hecho en salarios, rotación y embarques. En esa lógica, el problema de trabajo en Corrientes aparece como consecuencia directa de lo ocurrido en 2025 y como advertencia hacia adelante. El objetivo central es evitar que se repita el patrón de resolución tardía que deja a muchos sin embarcar y con ingresos recortados, independientemente del calendario electoral interno.
Con la prórroga judicial en marcha y un eventual llamado a elecciones en evaluación, el SOMU atraviesa un período de transición marcado por alta conflictividad interna, denuncias cruzadas y una fuerte expectativa sobre las próximas definiciones judiciales y gremiales, que terminan condicionando el escenario en vísperas de la campaña 2026 principalmente de langostino aguas al norte (haciendo referencia a la apertura por fuera de la ZVPJM).
Mientras tanto, el plazo de 45 días fijado por la Cámara aparece como una ventana clave para encauzar institucionalmente el conflicto, aunque los episodios recientes evidencian que las tensiones dentro del sindicato aún están lejos de resolverse.






