El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado formalmente este sábado 17 de enero al mediodía en el Gran Teatro José Asunción Flores, en Asunción. El acto contó con la participación del presidente Javier Milei, quien viajó a Paraguay para acompañar una rúbrica que marca un nuevo capítulo en la relación comercial entre ambos bloques.
La firma se concretó pocos días después de que, el 9 de enero, el Consejo Europeo habilitara a la Unión Europea a avanzar con el tratado, destrabando objeciones que habían impedido su implementación desde el anuncio inicial realizado en 2019.
El convenio busca impulsar el comercio bilateral, favorecer la llegada de inversiones y mejorar las condiciones de acceso a uno de los mercados más relevantes del mundo. Desde el Gobierno nacional destacaron que la eliminación de aranceles por parte de la UE sobre el 92% de las exportaciones argentinas, junto con el acceso preferencial para otro 7,5%, permitirá ampliar la competitividad de los productos nacionales y estimular la actividad económica.

Días atrás, tras el anuncio del entendimiento, el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó el acuerdo como un hecho histórico y sostuvo que permitirá “poner a la Argentina en igualdad de condiciones frente a países que ya cuentan con preferencias comerciales con el bloque europeo”, entre ellos Chile, México, Sudáfrica, Egipto, Marruecos y Ucrania.
Además, remarcó que el nuevo marco establecerá reglas claras y previsibles en aspectos operativos clave, como los regímenes de despacho ágil, el tratamiento de productos perecederos, la reducción de controles físicos y la simplificación de los procedimientos aduaneros.
Durante su intervención en Asunción, el presidente Milei sostuvo que “es fundamental que en la etapa de implementación se preserve el espíritu de lo negociado” y subrayó que “los 25 años invertidos obligan a estar a la altura en esta etapa”.
El mandatario remarcó además que Argentina “entiende de primera mano que el encierro y el proteccionismo son los principales causantes del estancamiento económico”, y afirmó que “adaptar los esquemas de negociación a la economía global es una necesidad, no una opción”.
En esa línea, Milei señaló que el acuerdo representa “el mayor logro del bloque desde su creación”, aunque aclaró que el país no se detendrá en este entendimiento e invitó a los socios del Mercosur a avanzar hacia una agenda de mayor apertura comercial. “Argentina continuará impulsando nuevas iniciativas con todos aquellos socios que compartan una visión de apertura de mercado y libertad”, expresó.
El Presidente también enumeró avances en la agenda comercial argentina, entre ellos la finalización del acuerdo marco de comercio e inversiones con Estados Unidos, los progresos en las negociaciones con Panamá, y los diálogos en curso con El Salvador, República Dominicana y Ecuador.
Asimismo, confirmó que el país avanza en acuerdos con los Emiratos Árabes Unidos y busca ampliar su presencia en Asia, con foco en mercados de alto potencial como Vietnam, India e Indonesia, además de las negociaciones relanzadas con Canadá y el interés de Japón en profundizar el intercambio comercial.
Al cierre de su discurso, Milei aclaró que la firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea “no es un punto de llegada, sino de partida” y anunció que en los próximos días enviará el proyecto de ley al Congreso para su ratificación durante las sesiones extraordinarias.
La ceremonia en Asunción tuvo además un fuerte contenido institucional, ya que el país anfitrión asumió la presidencia pro témpore del Mercosur, en un contexto marcado por la consolidación del vínculo comercial con la Unión Europea.
El acuerdo de asociación es considerado uno de los pactos birregionales más relevantes del sistema internacional contemporáneo, tanto por el volumen de intercambio involucrado como por su proyección estratégica.
Por su perfil exportador basado en materias primas y alimentos, Argentina aparece entre los países que podrían capitalizar con mayor rapidez los beneficios del acuerdo. En el plano pesquero, se anticipa un impacto positivo para especies clave como la merluza, la vieira y el calamar, que podrían ingresar al mercado europeo sin aranceles desde la entrada en vigencia del tratado.
Para el langostino, el esquema contempla una desgravación progresiva, una vez que el acuerdo comience a regir de manera bilateral.
En el esquema actual, la carga arancelaria representa un costo relevante para los exportadores: la merluza enfrenta derechos cercanos al 15%, la vieira tributa alrededor del 8%, y el calamar illex opera con aranceles variables según su presentación comercial. La reducción de estos gravámenes podría mejorar significativamente la competitividad de las exportaciones argentinas.
El tratado comenzará a aplicarse de manera bilateral para cada país que complete su ratificación, habilitando progresivamente los beneficios previstos.






