En una jornada ventosa pero con cielo despejado y las mejores condiciones de visibilidad, Mar del Plata asistió a una de esas escenas que quedan prendidas a la memoria colectiva en la galana y pintoresca costa de la ciudad.
El nuevo ingreso de la Fragata ARA “Libertad” al puerto local combinó solemnidad y cercanía: un reencuentro esperado. La nave insignia de la Armada Argentina tomó amarras mientras la Banda de Música del Comando Naval Atlántico interpretaba marchas que resonaban en el espíritu de quienes seguían desde la sección 8va.de la Base Naval Mar del Plata una instancia mas de amarre de un navío presentado con la dedicación y cariño de cada uno de sus tripulantes.

El arribo tuvo, además, el dramatismo sereno que aporta la meteorología cuando se hace notar sin imponerse. Los vientos persistentes —por momentos fuertes— del sector Este dibujaron una estampa particular, despues de tomar practico a las 15:05 horas con un derrotero firme, seguro e impecable, ingresando por el medio del canal de acceso al puerto local con la decision de superar cualquier contingencia y con la precision de la calidad y experiencia de cada uno de los hombres de puente que llevaron adelante la maniobra estoica por su pulcritud y decision.
En su ingreso, la fragata presentó cuatro gavieros, los únicos posibles en esas condiciones, afirmados en el bauprés, engalanando la ya empavesada silueta del buque escuela. Fue un detalle técnico para los entendidos y, al mismo tiempo, un gesto profundamente humano para el resto, la confirmación de que, incluso en su ceremonial, el mar siempre impone respeto.
En la dársena de la Base Naval Mar del Plata, fue recibida por el flamante Comandante del Área Naval Atlántica y Jefe de la Base, Comodoro de Marina Fernando Pérez Kühn quien estuvo acompañado por directores, jefes y titulares de los destinos de esa base militar.
El espíritu náutico de Mar del Plata se expresó con fuerza en el mar. En un acto tan espontáneo como simbólico, al menos 35 buques a vela recreativos, acompañaron la maniobra de ingreso, componiendo una escolta viva junto a embarcaciones del Centro Naval Mar del Plata, el Yacht Club Argentino, el Club Náutico Mar del Plata y el Club Motonáutico. La ciudad, habituada al trabajo portuario cotidiano, se permitió por unas horas una celebración distinta, la de la tradición marinera que no se mide en toneladas ni en exportaciones, sino en pertenencia, historia e hidalguía todo junto en un mismo navío.
Hubo un gesto sobrio y profundamente elocuente que resumió, con emoción contenida, lo que la Fragata despierta en la comunidad náutica de Mar del Plata. En el velero Revancha II, sobre el stay popel, se alzó una inmensa bandera argentina con la inscripción de las Islas Malvinas. La enarboló su titular y Capitán, Walter Isla, veterano de Malvinas (1982), constituyendo un acto de honor y memoria, de esos que no necesitan palabras para imponerse con respeto.

A bordo, la tripulación devolvió ese afecto con palabras simples, de esas que no necesitan retórica. Larisa —oriunda de Punta Alta—, Natalia —de Salta—, Nazareno —de Azul— y Gustavo —de Misiones— compartieron la emoción de la recalada, siendo los 4 gavieros que asistieron en el bauprés de la nave, para ellos, era la primera vez en la ciudad; para ellos, con el arribo de ayer, se cumplía la “tercera travesía”. La diversidad de orígenes resumió, en una línea, el verdadero alcance del buque escuela, un país entero reunido en cubierta, aprendiendo un mismo oficio y una misma disciplina.
El comandante de la unidad, Capitán de Navío Jorge Gabriel Cáceres, lo definió con claridad, “ el propósito de esta visita es que la gente suba a bordo, recorra la cubierta principal y conozca de cerca a la Embajadora de los Mares”. En ese espíritu de puertas abiertas, la fragata se integra a las actividades del Centenario de la Base Naval Mar del Plata y se ofrece a marplatenses, turistas y visitantes como un espacio de encuentro con la cultura marítima nacional, la vida a bordo, el trabajo silencioso, el entrenamiento constante, la historia escrita en madera, bronce, arboladura y cabos de amarre.
La visita, con ingreso libre y gratuito, está prevista desde el sábado 17 hasta el jueves 29 de enero, en el horario de 17 a 21, con acceso por el Puesto N.º 7 del Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos s/n, esquina INIDEP.
En paralelo, la Base Naval amplía la propuesta para que el público conozca otras capacidades operativas, se suma el patrullero oceánico ARA “Bouchard”, stands informativos de institutos de formación, charlas del personal y presentaciones musicales con repertorio militar y popular, en un recorrido que busca acercar —sin solemnidades innecesarias— el quehacer naval a la vida cotidiana de la ciudad.
Breve reseña histórica en el pasaje (historia y logros como embajadora)
La emoción del presente se entiende mejor cuando se la apoya en la línea larga de la historia. La Fragata ARA “Libertad” comenzó a construirse en el Astillero Río Santiago en 1953; su casco fue botado el 30 de mayo de 1956, y entró en servicio en 1962 (con incorporación oficial en 1963), consolidándose como el buque escuela destinado a completar la formación práctica de los futuros oficiales. En 2001 fue nombrada formalmente “nave embajadora” de la República, una definición que no es decorativa: expresa su función diplomática y cultural en cada recalada.
Sus números, por sí solos, dimensionan esa condición de “Embajadora de los Mares”: ha navegado unas 800.000 millas náuticas, visitado más de 500 puertos en 60 países y formado a alrededor de 11.000 marinos. Y en el terreno donde tradición y desempeño se vuelven medibles, obtuvo en nueve ocasiones la Boston Teapot —distinción vinculada a la mayor distancia recorrida en 124 horas con dotación mayoritariamente en instrucción—, una síntesis de su identidad: enseñar navegando, y navegar con excelencia.
La escala de la Fragata ARA “Libertad” en la ciudad se enmarca en la antesala del 54° Viaje de Instrucción, tramo decisivo en la formación de los Guardiamarinas en Comisión y misión central del Buque Escuela. Durante esta navegación, los futuros oficiales consolidan su entrenamiento práctico, suman experiencia real a bordo y completan la preparación previa a su incorporación a los cuadros de la Armada Argentina.
En esta edición, el viaje estará orientado a la instrucción de los Guardiamarinas en Comisión de la Promoción 155° del Escalafón Comando Naval, la 90° del Escalafón Infantería de Marina y la 111° del Cuerpo Profesional – Escalafón Intendencia, pertenecientes a la Escuela Naval Militar.






