Hoy 26 de marzo, la Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena” conmemora su 53° aniversario, consolidando su lugar como una institución determinante en la capacitación de quienes integran la flota pesquera argentina.
Fundada en 1973, la escuela nació con el objetivo de profesionalizar la actividad marítima en el país, en un contexto en el que la expansión del sector pesquero exigía tripulaciones cada vez más formadas, instruidas. Desde entonces, su desarrollo ha estado estrechamente ligado al crecimiento de la actividad, acompañando la evolución tecnológica y normativa de la navegación.
Dependiente de la Dirección General de Educación de la Armada, se trata de un establecimiento único en la región por su perfil específico, orientado a la formación del personal de la Marina Mercante vinculado a la pesca. A lo largo de su trayectoria, miles de egresados pasaron por sus aulas, incorporándose luego a un sector estratégico para la economía nacional.
Con sede en el corazón del puerto de Mar del Plata, la institución cuenta con infraestructura y equipamiento que permiten una formación integral. Simuladores de navegación y comunicaciones, talleres técnicos, laboratorios y espacios de entrenamiento para emergencias forman parte del esquema educativo, que combina teoría con prácticas orientadas a situaciones reales de trabajo a bordo.
En la actualidad, la escuela dicta distintas carreras vinculadas a la conducción y operación de buques pesqueros, tanto en el área de cubierta como de máquinas, adaptando sus contenidos a los estándares internacionales y a las exigencias del sector. Esta formación no solo apunta a mejorar la eficiencia operativa, sino también a fortalecer la seguridad de la vida humana en el mar y el cuidado del ambiente.
El aporte de la Escuela Nacional de Pesca trasciende lo educativo. Su rol ha sido determinante en la consolidación de una actividad que genera empleo, divisas y desarrollo en distintas regiones del país. En ese sentido, la capacitación del hombre de mar continúa siendo un factor central para sostener la competitividad y garantizar prácticas responsables en la explotación de los recursos.
En un escenario atravesado por cambios tecnológicos y desafíos productivos, la institución mantiene su vigencia, apostando a la actualización permanente y a la formación continua. Un nuevo aniversario encuentra a la Escuela Nacional de Pesca reafirmando su compromiso con el sector y con las futuras generaciones de profesionales que sostienen la actividad en el mar.






