Un tripulante del buque pesquero arrastrero congelador Sea in Leader de bandera surcoreana fue aeroevacuado de urgencia por personal de la Prefectura Naval Argentina luego de sufrir una descompensación mientras navegaba en aguas del Atlántico Sur externas a la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). El operativo sanitario se realizó tras una alerta emitida por el capitán de la embarcación, quien informó que uno de los marineros presentaba síntomas compatibles con un posible accidente cerebrovascular.
La emergencia se inició cuando el capitán del buque se comunicó con el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de la Prefectura en Comodoro Rivadavia para informar que un tripulante indonesio de 49 años mostraba descoordinación motriz y un cuadro clínico que requería atención médica urgente.
Ante la situación, la Autoridad Marítima nacional activó el protocolo sanitario y estableció contacto con un médico de la institución, quien evaluó la información disponible y recomendó evacuar al paciente para que pudiera recibir asistencia especializada en tierra.
Para facilitar el operativo, se autorizó el ingreso de la embarcación extranjera a la ZEEA, mientras desde la estación aérea de Prefectura en Comodoro Rivadavia despegó un helicóptero con personal especializado en aeroevacuaciones y un profesional de la salud a bordo. En apoyo a la operación también participó una aeronave de la Fuerza.
Una vez sobre la posición del pesquero, los rescatistas realizaron una maniobra de precisión, que desde afuera parece sencilla por las más de dos centenares que tiene realizadas en forma exitosa la institución, pero no lo es. Descendieron una canasta sanitaria y procedieron a izar al tripulante hacia el helicóptero, luego de corroborar sus primeros síntomas. Durante el vuelo de regreso, el paciente fue canalizado y recibió las primeras atenciones médicas mientras era trasladado hacia la costa.
Finalmente, al arribar al aeropuerto de Comodoro Rivadavia, una ambulancia aguardaba en la pista para trasladarlo de inmediato a un centro de salud de la ciudad, donde continuaría bajo atención médica especializada.

La rápida activación del sistema de respuesta de la Prefectura Naval Argentina y la coordinación entre el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo, el personal médico y las unidades aéreas permitieron llevar adelante la aeroevacuación con rapidez y precisión. El operativo volvió a evidenciar la capacidad operativa de la Autoridad Marítima para intervenir de manera eficiente ante emergencias sanitarias en alta mar, donde cada minuto resulta determinante para preservar la vida de los tripulantes.

Operaciones en el Atlántico Sur FAO-41
Los primeros signos de alarma quedaron expuestos el viernes a las 09:30, mientras el arrastrero congelador Sae in leader desarrollaba operaciones de pesca de arrastre en la posición 46°44´S y 60°37´W, fuera de la Zona Económica Exclusiva Argentina, a 207 millas al este-noreste de Puerto Deseado. En ese escenario de trabajo, lejos de la costa y en plena dinámica de una campaña de altura, personal embarcado advirtió que un tripulante de cubierta atravesaba una situación que excedía con claridad un malestar pasajero.
La novedad fue transmitida al primer oficial de puente, al mismo tiempo que en la derrota del buque comenzaban a advertirse movimientos de titubeo propios de una navegación condicionada por la urgencia del caso. A bordo ya existía la certeza de que se estaba frente a un cuadro que exigía intervención inmediata, por lo que desde el puente se estableció contacto con la costera L3A Comodoro Rivadavia. A partir de esa comunicación, el personal de tráfico marítimo elevó la situación a la superioridad asentada en el Edificio Guardacostas y puso en marcha el circuito institucional de respuesta.
La secuencia operativa pasó entonces al ámbito del Centro de Gestión de Tráfico Marítimo, cuya dirección, a cargo del PG Néstor Kiferling, dispuso de inmediato la utilización del protocolo correspondiente. La premisa rectora fue la que estructura toda la lógica de salvamento marítimo, preservar la vida humana en el mar sin distinción de flota ni nacionalidad, conforme a la responsabilidad que asume la Argentina dentro del sistema internacional SAR en el Atlántico Sur y su extensa área de intervención.
Sobre esa base, y ad referendum de las indicaciones del cuerpo médico de la estación radial Comodoro Rivadavia, se resolvió habilitar una maniobra excepcional destinada a reducir tiempos. A partir de la evaluación sanitaria y de la coordinación entre el buque y la autoridad marítima, se autorizó el ingreso a la ZEEA para acortar la distancia hasta un punto apto y mas cercano para concretar la asistencia.
En ese marco, el Sae in Leader puso proa hacia el centro del Golfo San Jorge. El desplazamiento respondió a una lógica estrictamente operativa, demorar menos tiempo en el encuentro con los medios aeronavales de la Prefectura Naval Argentina y maximizar las posibilidades de una evacuación ordenada. Así, el buque arribó a la posición 45°58´S y 65°57´W a las 06:30 de hoy, ya en aguas bajo jurisdicción provincial.
El buque involucrado es una unidad de gran porte dentro de la flota congeladora. El Sae in Leader posee 93 metros de eslora, 16 metros de manga y una capacidad de 1.700 toneladas de producto terminado a bordo con 12 túneles de congelado que le permiten terminar 150 toneladas/día, rasgos que describen una plataforma de elevada autonomía, diseñada para campañas prolongadas y para operar a gran distancia de los puertos de apoyo.
Había zarpado de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, el 9 de diciembre de 2025. Después de completar bodega, realizó un encuentro con el palangrero Sae In Master, también de bandera coreana, conocido buque palangrero que utiliza el puerto de Montevideo para sus descargas y que por estas horas opera en aguas linderas a las Islas Malvinas, a 205 millas náuticas al noreste de Puerto Argentino.

Por el patrón extractivo de esa embarcación, basado en pesca con anzuelos, se infiere que en el encuentro entre ambos buques, el 27 de febrero pasado, fue una operatoria vinculada al transbordo de calamar SS utilizado como carnada para millares de espineles, un dato que aporta contexto sobre la red logística en la que se movía el arrastrero antes de la contingencia médica. Pescar y en caso de tallas menores, utilizarlas para abastecer la flota de palangreros, con carnada para espineles.
La reconstrucción completa del episodio deja una secuencia precisa. Cuando se trata de preservar la vida de un hombre de mar, la Prefectura Naval Argentina está donde la urgencia demande sin mirar o hacer distinción de banderas, colores y flotas; eso es vocación de servicio y cuidado de la vida humana en el mar.
En esa línea temporal se concentra el aspecto medular del caso, la decisión de permitir el acercamiento del buque no alteró la naturaleza del operativo, sino que permitió abreviar la distancia entre la emergencia y la respuesta, bajo control de la autoridad marítima y con sustento en la prioridad superior de resguardar una vida humana en el mar.






