La provincia de Santa Cruz solicitó que se considere de manera prioritaria la apertura de las subáreas 15 y 16 al comienzo de la temporada de pesca de langostino, con el objetivo de garantizar la continuidad laboral de las flotas y sostener la actividad industrial vinculada a la pesquería.
El planteo fue formalizado a través de la Nota N° 017/SEPyA/2026, presentada el 19 de enero por la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura santacruceña, y fue tratado en el marco de la primera reunión del año del Consejo Federal Pesquero.
En el documento, la provincia fundamentó su solicitud en la necesidad de mantener la continuidad operativa de las flotas fresqueras y congeladoras que operan en sus puertos, así como de sostener el funcionamiento de las plantas procesadoras y preservar las fuentes de trabajo directas e indirectas que dependen de la pesquería de langostino (Pleoticus muelleri).
Desde Santa Cruz remarcaron que una apertura temprana de las subáreas 15 y 16 permitiría ordenar el inicio de la zafra y evitar interrupciones en la actividad, en un contexto donde el empleo y la previsibilidad operativa son factores sensibles para el sector.
Durante el tratamiento del tema, Andrés Arbeletche, el representante de la provincia de Chubut expresó su adhesión a lo manifestado por Santa Cruz, respaldando la necesidad de contemplar la apertura prioritaria de esas subáreas en el arranque de la temporada.
Por su parte, el Consejo Federal Pesquero informó que el pedido de la provincia de Santa Cruz será tenido en consideración al momento de diseñar las prospecciones de langostino que se dispondrán para el corriente año, sin adelantar definiciones concretas sobre fechas o áreas específicas, aunque se debiese dejar en claro, que en función de la historia del seguimiento de la especie langostino por parte del INIDEP, en cuanto a la evolucion espacial y temporal del crustáceo.
Es inadmisible que una cadena de intermediarios, movida únicamente por intereses comerciales, pretenda imponer desde España, el cuándo, dónde y cómo de la pesca argentina, ignorando la evolución biológica del langostino. Esta estructura de intermediación prioriza ciegamente el margen de ganancia por sobre la sostenibilidad del recurso y, lo que es más grave, por sobre las determinaciones técnicas del INIDEP. No se trata de un error de gestión; es una falta de respeto a la ciencia y una condena a la incertidumbre para el sector trabajador.
Mientras estos actores juegan al ajedrez con las fechas para maximizar sus beneficios, ignoran el impacto humano, teniendo al trabajador como rehén: La demora injustificada en las aperturas golpea directamente a las familias que esperan la zafra para garantizar un trabajo digno y el sustento básico principalmente en Puerto Deseado. Por su parte, en el capítulo denominado la falacia de la prospección tardía, la historia migratoria del crustáceo desde el Golfo San Jorge no se ajusta a las agendas de los intermediarios. Si la apertura se dilata más allá de junio, las prospecciones serán irrelevantes.
Decidir no pescar cuando la biología lo dicta —cediendo ante presiones externas de quienes no se ensucian las manos en el mar— convierte la planificación en una expresión de deseos vacía que, en la práctica, solo garantiza el fracaso económico del trabajador y el desarrollo de las comunidades atadas al sector pesquero que esperan un año, por un trabajo digno.
Sin decirlo en forma explícita, desde la Secretaría del Estado de Pesca y Acuicultura de Santa Cruz, indirectamente busca exponer que, cuando la rentabilidad del intermediario se impone a la biología y al bienestar social, lo que se está rifando no es el recurso natural, sino la dignidad laboral de todo un sector que no puede esperar -como los ultimos años-, a que el mercado, desde España, decida cuándo tienen derecho al trabajo.
La solicitud queda así incorporada a la agenda de análisis técnico y de manejo de la próxima temporada, en un escenario donde las decisiones sobre aperturas y prospecciones resultan clave para el desarrollo ordenado de la pesquería.






