Investigadores del CENPAT comprobaron que la especie amplió su distribución cinco grados hacia el sur, incrementó su abundancia en las costas de Puerto Madryn y hallaron evidencias de actividad reproductiva en el Golfo Nuevo. El trabajo también vincula este fenómeno con el calentamiento del océano y plantea la posible existencia de dos poblaciones diferenciadas en el Atlántico Sudoccidental.
