El pez limón (Seriola lalandi), una de las especies marinas de mayor valor comercial, recreativo, gastronómico y con creciente interés para la acuicultura, consolidó su presencia en la Patagonia argentina.
Un estudio realizado por investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) confirmó que su distribución en el Atlántico Sudoccidental se extendió hasta el Golfo Nuevo, frente a las costas de Puerto Madryn, donde además se registró un aumento sostenido de su abundancia y evidencias que indican que la especie estaría utilizando la región como área reproductiva.
La investigación fue desarrollada por especialistas del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), junto con investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET) de Mar del Plata y del Instituto de Investigaciones en Producción Animal (INPA).
Hasta ahora, los registros científicos ubicaban al pez limón desde el sur de Brasil hasta la zona de Mar del Plata, mientras que su presencia en las costas patagónicas era considerada excepcional y restringida a unos pocos ejemplares de gran tamaño durante un corto período estival.
Sin embargo, el estudio confirmó que la especie extendió su distribución aproximadamente cinco grados de latitud hacia el sur, alcanzando los 43° S dentro del Golfo Nuevo. Al mismo tiempo, los investigadores observaron un cambio marcado en su abundancia y estructura poblacional.
«A partir del año 2000 comenzamos a registrar una mayor abundancia de la especie en la región, especialmente en el Golfo Nuevo. Además notamos un cambio en la estructura poblacional: empezaron a aparecer otras tallas, incluyendo individuos más chicos. Ya no solo estaban los gigantes de siempre, lo que marcó el inicio de un cambio notable«, explicó Alejo Irigoyen, investigador del CESIMAR-CONICET.
También se amplió significativamente el período de permanencia de la especie. Mientras que décadas atrás los registros se concentraban prácticamente en enero, actualmente el pez limón se observa desde octubre hasta mayo e incluso junio, reflejando una presencia estacional mucho más prolongada.
El trabajo combinó entrevistas con pescadores artesanales y pescadores submarinos, registros obtenidos mediante cámaras submarinas (BRUVS) y estudios biológicos sobre ejemplares capturados en el Golfo Nuevo.
Los investigadores destacan que el conocimiento aportado por los pescadores coincidió con la evidencia científica recopilada durante el estudio. De hecho, recuerdan que el 11 de noviembre de 2020 se produjo la primera captura masiva registrada de un cardumen de pez limón en Bahía Colombo, cuando pescadores artesanales capturaron alrededor de 60 ejemplares, totalizando unas 1,05 toneladas. Ese episodio marcó el inicio de una pequeña pesquería artesanal local para la especie.
Entre 2023 y 2024 los científicos analizaron 50 individuos provenientes del Golfo Nuevo. De 47 ejemplares obtuvieron datos de longitud y peso, mientras que en 30 realizaron estudios histológicos de las gónadas.
Los resultados mostraron individuos en distintas fases del desarrollo reproductivo y valores máximos del índice gonadosomático durante diciembre, evidencias que sugieren que el pez limón estaría desarrollando actividad reproductiva en aguas patagónicas.
«Conocer los ciclos de reproducción es clave para la conservación. Si una especie se reproduce en un lugar específico, es fundamental proteger esa zona. También es muy importante identificar dónde se ubican los prereclutas, ya que muchas especies eligen áreas determinadas para asentarse y crecer«, señaló Luján Villanueva-Gomila, investigadora del CENPAT.
Además de documentar la expansión geográfica de la especie, el trabajo plantea que este fenómeno es consistente con otros desplazamientos hacia latitudes más australes registrados para el pez limón en diferentes regiones del mundo y que podría estar influenciado por el calentamiento regional del Atlántico Sudoccidental.
Los autores sostienen que actualmente la especie ocupa dos áreas bien diferenciadas durante la misma ventana estacional: una población ubicada entre los 35° y 38° de latitud sur, frente a las costas de Buenos Aires y Uruguay, y otra alrededor de los 43° S, en el Golfo Nuevo.
Las diferencias observadas en el tamaño de los ejemplares y en los momentos de actividad reproductiva llevaron a los investigadores a plantear la hipótesis de que podrían existir dos stocks distintos en el Atlántico Sudoccidental, una posibilidad que deberá ser confirmada mediante futuras investigaciones sobre la conectividad y los movimientos migratorios de la especie.
El pez limón puede superar los 30 kilogramos de peso y se alimenta principalmente de anchoa, jurel, caballa y otros peces pequeños, además de crustáceos y calamares. Su elevado valor gastronómico y comercial, – muy demandado por la industria del sushi a veces reemplazando al atún fresco -, sumado a su importancia para la pesca deportiva y la acuicultura, convierten a la especie en un recurso valioso y estratégico.
En ese contexto, los investigadores consideran que los nuevos hallazgos brindan información clave para diseñar medidas precautorias de manejo que permitan conservar la población sin afectar la actividad pesquera.
Entre las alternativas mencionan el establecimiento de límites de captura, vedas temporales o sistemas de permisos que garanticen la continuidad de la pesca artesanal, evitando un incremento excesivo del esfuerzo pesquero que pueda comprometer la sustentabilidad del recurso.
«Una opción de manejo no es prohibir la actividad, ya que es una fuente de trabajo y un recurso económico, gastronómico y cultural espectacular. Pero sí se podrían fijar límites en los volúmenes de captura o implementar vedas y permisos para evitar la sobrepesca«, concluyó Irigoyen.
Con esta investigación, el pez limón deja de ser una presencia ocasional en las costas patagónicas para convertirse en una especie cuyo comportamiento comienza a comprenderse con mayor precisión.
La consolidación del pez limón en aguas patagónicas trasciende el interés científico. El hallazgo incorpora una nueva especie de relevancia al mapa pesquero del Atlántico Sudoccidental y aporta información estratégica para planificar su aprovechamiento y conservación a medida que crece su importancia comercial y acuícola en la Argentina.






