Un equipo científico en Puerto Madryn desarrolla un proceso biotecnológico para transformar 30.000 toneladas anuales de cabezas de langostino en pellets de alto valor nutricional para la industria de alimentos balanceados.
Categoría: vísceras
Un informe internacional advierte que hasta el 50% del langostino procesado se descarta o se destina a usos de bajo valor, pero señala que ese material puede convertirse en proteínas, biopolímeros y soluciones ambientales con impacto económico creciente.
Se busca bajar el impacto por desechos de langostino y vísceras de distintas especies marinas. Varias instituciones locales y españolas avanzan con la extracción de omega-3 y quitosano del exoesqueleto del marisco. Podría ser una solución al impacto ambiental producido por las plantas procesadoras en la provincia de Chubut.


