La temporada de langostino en aguas nacionales avanza en un escenario marcado por la falta de acuerdo en las paritarias del sector congelador. Mientras las negociaciones entre las cámaras empresarias y los gremios continúan sin resolverse, ya hay buques que operan, completan sus bodegas y comienzan a descargar en puerto.
El conflicto sigue centrado en la definición de los valores de producción. Las cámaras CAPeCA, CAPIP y CEPA no lograron aún alcanzar un entendimiento con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ni con el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA), cuyos acuerdos son clave para ordenar el esquema salarial de la actividad. Aunque el sector de capitanes ya firmó su convenio, la falta de un cierre integral mantiene a la mayoría de la flota congeladora tangonera sin salir a operar.
En este contexto, algunas empresas, -como el caso del Grupo Conarpesa-, decidieron avanzar por fuera de la negociación colectiva, firmando acuerdos individuales y privados con sus tripulaciones para poder iniciar la temporada. Esta modalidad fue cuestionada en reiteradas oportunidades por el SOMU, que sostiene que estos contratos carecen de validez legal por fuera del CCT. Sin embargo, la necesidad de trabajar llevó a que parte de los marineros aceptaran estas condiciones.
Como resultado, hoy conviven dos realidades: una flota mayoritariamente amarrada a la espera de definiciones y, en paralelo, buques que ya están pescando y generando las primeras descargas de la campaña.
Durante el fin de semana se registró uno de los primeros ingresos a puerto. El BP Álvarez Entrena III arribó a Puerto Madryn y amarró al muelle Almirante Storni, el día viernes 24 de abril a las 17:00 horas, tras completar una marea de nueve días de operaciones en la zona habilitada al norte del paralelo 41. Las tareas de descarga se llevaron a cabo el sábado, con un volumen aproximado de 70 toneladas de langostino, con predominio de tallas L1 y producto de muy buena calidad comercial que ya presenta los primeros indicios de consultas que modelan la demanda principalmente por parte de Japón.
Una vez finalizadas las tareas y liberada la bodega, el buque alistó de forma inmediata para retomar la actividad y dirigirse nuevamente a la zona de pesca; pero a raíz de los fuertes vientos que azotan la zona, aún, -y luego de una parada que duró algo más de 20 horas-, permanece fondeado en Bahía Cracker a la espera de mejores condiciones que permitan operar nuevamente en torno del paralelo 41°S. En la misma línea, se espera que, a medida que otros buques completen sus bodegas, comiencen a arribar a Puerto Madryn para descargar y continuar con la operatoria.
En cuanto a la liquidación de los haberes, desde el sector indican que el pago a los trabajadores quedará sujeto a los términos que finalmente surjan de las negociaciones entre las cámaras y el SOMU.
Con la temporada habilitada desde el 15 de abril y las primeras descargas ya concretadas, la actividad avanza de manera parcial incipiente mientras se espera una definición que ordene al conjunto de la flota. En ese marco, esta semana continuarán las negociaciones entre las cámaras empresarias y los gremios, con el objetivo de alcanzar finalmente un acuerdo que permita normalizar el desarrollo de la temporada.






