Con la autorización dispuesta desde las cero horas de hoy 10 de junio de 2026, la temporada nacional de langostino incorporó dos nuevos espacios operativos dentro de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza: las subáreas 8 y 14. La decisión quedó respaldada ad referéndum de la notificación del INIDEP sobre los resultados de la prospección en dichas subáreas; lo que dio lugar a la nota NO-2026-57118004-APN-DNI#INIDEP, elevada en el circuito administrativo pesquero nacional, con intervención de las áreas técnicas bajo la firma del titular de la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalizacion Pesquera de Dr.Arturo Idoyaga Molina.
El dato central es contundente, la prospección mostró rendimientos altos, capturas medias del orden de las 20 toneladas por buque por día, tallas comerciales dominantes y una relación merluza/langostino dentro de los parámetros de manejo. Con ese cuadro, las subáreas 8 y 14 pasaron de estar bajo evaluación técnica a quedar disponibles para la pesca comercial de langostino.
La apertura amplía el mapa operativo de la flota tangonera en un momento determinante de la zafra. La medida habilita nueva superficie de pesca, redistribuye esfuerzo, sostiene actividad portuaria y proyecta mayor movimiento sobre plantas, cámaras, estiba, transporte y exportación.

Cuadrantes abiertos a la pesca comercial al 10JUN26 gentileza Dr.Diego García Luchetti, (CAABPA).
La recomendación oficial fue construida sobre la prospección realizada durante los primeros días (desde el 6 de junio al 9 de junio), con información de observadores embarcados. En grandes rasgos, los resultados marcaron una disponibilidad consistente de langostino en ambas zonas, con niveles de captura suficientes para justificar el cambio de estado administrativo de las subáreas de prospección a apertura a la pesca comercial.
En la subárea 8, la operatoria mostró una mayor búsqueda de concentraciones, especialmente hacia el sector este. Allí se registraron rendimientos elevados, con predominio de ejemplares grandes y una presencia prácticamente marginal de categorías menores. En términos comerciales, la lectura fue favorable: fuerte participación de L1 y L2, aproximadamente en torno al 60% y 30%, respectivamente, el corazón del producto de mayor interés para la flota tangonera y para la cadena manufacturera exportadora.
En la subárea 14, la dinámica fue distinta. La flota tendió a sostenerse sobre una concentración ya localizada desde el comienzo de la prospección, con menor dispersión de búsqueda y resultados también positivos. La estructura comercial estuvo más repartida entre L1 y L2, en valores cercanos al 30% cada una, con una participación relevante de L3, siempre dentro de una composición compatible con el aprovechamiento industrial y comercial del marisco.
El punto que terminó de ordenar la recomendación fue la relación entre merluza y langostino. Ese indicador, clave dentro de la Zona de Veda, se mantuvo por debajo del valor de referencia (casi tendiendo a cero), durante los días evaluados. En términos administrativos, ese dato permitió compatibilizar la apertura comercial del langostino con el seguimiento sobre la captura incidental de merluza.
La decisión llega en una etapa donde cada nueva habilitación impacta de manera directa sobre el ritmo de la temporada. Para los buques, significa más área disponible y mejores alternativas de operación. Para los puertos patagónicos, representa mayor previsibilidad en descarga, servicios y logística. Para las plantas, aporta materia prima en un segmento donde el tamaño del producto define precio, proceso y destino comercial.
También hay una lectura de fondo: la campaña de langostino confirma que la administración pesquera funciona cuando ciencia, control y trabajo embarcado actúan sobre un mismo objetivo. Detrás de cada apertura aparece el profesionalismo de las tripulaciones, la responsabilidad de los capitanes de pesca y el manejo cuidadoso de un recurso que se transforma en producto premium desde la red hasta la descarga en los muelles del litoral marítimo argentino.
A esa cadena de calidad se suma la tarea de los observadores a bordo, bajo la referencia técnica del biólogo Juan de la Garza, y el trabajo del Departamento de Crustáceos, con Paula Moriondo, en una administración orientada a capturar más y mejor, respetando las medidas de manejo y la sostenibilidad que garantizan disponibilidad futura de la especie.
La Nota DNI INIDEP Nro.55 dejó asentado que las subáreas 8 y 14 presentaron indicadores biológico-pesqueros favorables, con abundancia, rendimientos sostenidos, estructura de tamaños apta para el aprovechamiento comercial y baja presencia de juveniles de langostino y casi inexistente presencia de merluza. Ese fue el fundamento que permitió transformar la información técnica en una decisión de impacto productivo.
Con esta apertura, el langostino vuelve a ocupar el centro de la agenda pesquera nacional. La temporada suma superficie operativa, la flota gana margen de trabajo y la cadena industrial recibe una señal concreta en una de las especies de mayor peso económico para la Argentina pesquera.






