Argentina dio un paso formal hacia la construcción de una Estrategia Nacional de Puertos Azules, una herramienta orientada a mejorar la gestión ambiental, fortalecer la competitividad portuaria y ordenar el vínculo entre actividad pesquera, infraestructura, comunidades costeras y desarrollo productivo.
El avance fue presentado en un taller realizado en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, con participación de organismos públicos, representantes del sector privado, instituciones académicas, autoridades portuarias, organizaciones vinculadas a la actividad marítima y la representación del CPRMDP.

La iniciativa se enmarca en el programa Puertos Azules, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, con el objetivo de promover terminales marítimo-pesqueras más sostenibles desde el punto de vista ambiental, social y económico.
El punto de partida inmediato de este proceso tuvo su antecedente directo en Mar del Plata. Allí, semanas atrás, representantes de la FAO iniciaron una agenda técnica en el Consorcio Portuario Regional, encabezada por su presidente, Marcos Gutiérrez, junto a la ingeniera pesquera Soraya Corvalán. Aquella reunión permitió incorporar a la terminal marplatense dentro del diagnóstico integral de puertos marítimo-pesqueros y abrió una secuencia institucional que luego proyectó la experiencia local hacia la agenda puerto-ciudad.
Ese recorrido resulta central para entender el alcance de la nueva etapa. Mar del Plata no aparece únicamente como un puerto relevado dentro de un estudio nacional, sino como un caso de análisis por su peso en los desembarques, su estructura industrial, su capacidad de generación de empleo y su vínculo histórico entre producción, territorio y comunidad. La mirada de la FAO coloca a los puertos pesqueros en una dimensión más amplia: infraestructura logística, nodo alimentario, espacio laboral, frente ambiental y plataforma de desarrollo costero.
Durante el encuentro nacional se presentó un diagnóstico integral sobre la situación actual de los puertos marítimos argentinos. El trabajo incluyó un relevamiento de actores, un análisis de competencias jurisdiccionales y una evaluación de los principales desafíos que enfrenta el sistema portuario vinculado a la pesca. Entre los puntos abordados figuran la gestión de residuos pesqueros, el tráfico costero, los vacíos normativos, la gobernanza portuaria y las oportunidades para mejorar procesos operativos.
La participación de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, la Prefectura Naval Argentina y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación le dio al debate una dimensión institucional más amplia. El esquema deja de limitarse a la administración de muelles y terminales para ingresar en una agenda donde confluyen ambiente, seguridad, logística, producción, control estatal y competitividad.
Desde la FAO se remarcó que los puertos marítimo-pesqueros cumplen una función estratégica dentro de la cadena de valor de la pesca. Bajo el enfoque de Transformación Azul, el puerto deja de ser visto sólo como punto de descarga o prestación de servicios a la flota. Pasa a ser una pieza de ordenamiento territorial, con impacto directo sobre empleo, alimentos, infraestructura, ambiente y desarrollo de las comunidades costeras.
La futura Estrategia Nacional de Puertos Azules buscará definir prioridades, coordinar acciones y promover prácticas sostenibles en todo el sistema portuario marítimo del país. La agenda incluye innovación tecnológica, investigación científica, mejora de estándares ambientales, eficiencia operativa, inclusión social y fortalecimiento de capacidades locales.
El programa también se vincula con instrumentos internacionales orientados a reforzar la sostenibilidad de la actividad pesquera y la protección de los ecosistemas marinos. Entre ellos aparece el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, AMERP, actualmente con media sanción en el Congreso argentino, una herramienta asociada al control de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
Para el sector pesquero, el desafío estará en transformar el diagnóstico en políticas concretas. La modernización de infraestructura, el tratamiento de residuos, la coordinación entre jurisdicciones y la mejora de la competitividad portuaria aparecen como ejes de una discusión que excede lo ambiental y alcanza de lleno a la economía real de los puertos.
Con este primer relevamiento nacional, la Argentina comienza a ordenar una agenda que venía tomando forma desde la experiencia marplatense y que ahora busca escala federal. La política de Puertos Azules abre una discusión de fondo: cómo sostener una actividad pesquera competitiva, con mayor eficiencia operativa, mejores estándares ambientales y una integración más inteligente entre puerto, ciudad, industria y comunidad.






