Mar del Plata – A las 09:30 horas, el patrullero oceánica ARA “Storni” (P-53) liberó canal de salida del puerto de Mar del Plata con 59 marinos a bordo, iniciando una nueva operación de control y vigilancia marítima rumbo a la milla 200, zona a la que prevén arribar en un plazo estimado de 36 horas, según lo informado en la fría mañana marplatense.
La unidad depende del Comando del Área Naval Atlántica y forma parte del sistema de patrullado oceánico incorporado por la Armada para robustecer la presencia nacional en aguas de jurisdicción.
El despliegue se inscribe en el objetivo permanente de reforzar la Defensa argentina y garantizar la custodia del límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), misión que comparten con la Prefectura Naval Argentina. El resguardo de este sector no constituye solamente un mandato legal, sino también un componente estratégico para la protección de los recursos pesqueros y la preservación de la soberanía.
Temporada crítica y aumento de operaciones
El incremento del patrullado por parte del Comando Conjunto, coincide con el inicio de un período altamente sensible para el Atlántico Sur. Los primeros buques poteros de avanzada de flotas extranjeras —provenientes mayormente del Pacífico oriental— comienzan a desplazarse hacia el borde de la milla 200 aguas afuera para operar sobre el recurso calamar, fuera de aguas jurisdiccionales argentinas.
Como sucede cada año, los primeros días de diciembre marcan un punto de inflexión: el declive de la temporada de calamar frente a Perú acelera el éxodo de estas flotas, que se concentran progresivamente en el límite de la ZEE argentina. Este desplazamiento obliga a redoblar los esfuerzos de control, dada la magnitud, capacidades tecnológicas y presión operativa que estas flotas ejercen sobre un recurso compartido y fuertemente demandado por los mercados internacionales.
La situación se vuelve aún más crítica debido a que las flotas extranjeras operan con reglas de juego absolutamente desiguales respecto a las normativas argentinas, ausencia de controles, sistemática operación nocturna sin identificación, prácticas de pesca intensiva, falta de derechos humanos sobre la tripulación embarcada y destrato al personal embarcado sin ningun marco de buenas practicas orientadas a la sostenibilidad del recurso y escasos mecanismos de trazabilidad. En consecuencia, se genera un marcado desequilibrio competitivo para las empresas de pabellón nacional que cumplen con los estándares regulatorios, fiscales, sanitarios y laborales.
Movimiento también en el puerto local
En paralelo, durante la última semana comenzaron en Mar del Plata las tareas de alistamiento de varios buques poteros nacionales, que habían permanecido amarrados durante la veda. La actividad en muelles refleja la preparación de la flota argentina para incorporarse al próximo ciclo de operaciones, en un contexto de fuerte expectativa comercial a partir de la primera semana de enero.
La dinámica operativa del sector se encuentra condicionada por el precio internacional del calamar, que registra valores en alza debido a la demanda insatisfecha y, especialmente, al fracaso por tercer año consecutivo de la temporada de capturas en aguas de las Islas Malvinas. La merma en la oferta regional convierte a la milla 201 en un área de alta concentración de esfuerzo pesquero, donde buques de diversas banderas intentan aprovechar un mercado sostenido y de alto rendimiento económico.
Un escenario estratégico en tensión permanente
La partida del ARA “Storni” en modo táctico (intentando no ser detectado), se inserta en un escenario de creciente complejidad geopolítica y económica. El límite de la ZEE constituye un cordón crítico, donde confluyen intereses pesqueros internacionales, desafíos de fiscalización y la necesidad de preservar la sostenibilidad del recurso.
Con este despliegue, la Armada -qeu acompaña al patrullaje de las unidades de PNA- reafirma su rol en la protección de los espacios marítimos argentinos, sosteniendo presencia disuasiva y capacidad de respuesta ante eventuales incursiones ilegales. Las patrulleras oceánicas, diseñadas para operaciones de largo alcance y vigilancia continua, representan un recurso clave para la estrategia nacional de control pesquero.
La navegación del “Storni” hacia la milla 200 refleja, voluntad soberana, responsabilidad ambiental y defensa de los intereses económicos de la Nación.






