Entrada la noche de hoy, miércoles 25 de febrero de 2026, las aguas del Golfo San Matías quedaron bajo un despliegue de emergencia tras reportarse el hundimiento de una embarcación pesquera a una distancia estimada de dos a tres horas de navegación desde San Antonio Oeste, en torno a la posición 40°55´S 64° 37´W en aguas someras de la costa norte del propio Golfo.
El episodio, reconstruido con información preliminar reunida por estas últimas horas, abrió una secuencia de actuaciones marítimas que, al cierre de esta información, todavía esperaba confirmaciones formales sobre el alcance real del incidente.
Las primeras referencias vincularon el hecho con el buque pesquero Heleno A (Matrícula 01502), que habría sufrido un siniestro mientras se encontraba en condición de tránsito hacia otro puerto, bajo régimen de pilotaje o remolcado. La información disponible al momento mantiene carácter preliminar y se encuentra sujeta a verificación operativa a medida que avance el dispositivo de respuesta. Según registro de partes de pesca, las últimas operaciones datan del año 2019 con una descarga de 361.9 toneladas de merluza en San Antonio Oeste.

En paralelo, la actividad registrada en el área portuaria aportó un dato de relevancia operativa. La Prefectura Naval Argentina dispuso el despliegue de medios de búsqueda y rescate desde el muelle de San Antonio Este y, a las 20:45, zarpó el guardacostas GC-69 Río Paraná, con dotación especializada a bordo, navegando a máxima velocidad hacia la posición del eventual siniestro (40°55´S 64° 37´W) que dista de 5 millas náuticas de la costa y a 13 millas náuticas directas al SE de Puerto San Antonio Este. El escenario continuaba siendo confuso en cuanto al número de personas directamente afectadas; sin embargo, en el rol de zarpada figuraría consignada una dotación total de cinco tripulantes.
De acuerdo con información obtenida en contacto con la central de tráfico marítimo de Mar del Plata, se habría anticipado además la movilización de otras unidades de superficie y medios aéreos para ampliar el área de búsqueda, particularmente ante la eventualidad de localizar personas en el agua. En ese contexto, y en términos estrictamente potenciales, no podría descartarse que existiera un posible tripulante no localizado al momento de este reporte, extremo que permanecía pendiente de confirmación oficial.
Conocido el reporte del hundimiento, se habría activado el protocolo previsto para emergencias marítimas, con intervención de Prefectura Naval Argentina. Bajo ese esquema, la operación se orienta a la localización de la embarcación siniestrada y a la asistencia y recuperación de la tripulación, mientras se procuraba determinar si el suceso podría estar asociado a inconvenientes técnicos ocurridos durante la navegación.
En cuanto al entorno meteorológico y oceanográfico referido para el área presuntamente involucrada, se reportaban vientos del ESE (83°) del orden de 17 nudos, con rotación prevista al norte y tendencia a disminuir hasta aproximadamente 7 nudos hacia la tarde del día siguiente. Las condiciones de mar se describían como favorables, con visibilidad óptima y mar apenas agitado, con perturbaciones costeras atribuibles a corrientes; al momento del naufragio se estimaban olas de 1,2 metros desde el sector ENE (59°), con períodos de 6,1 segundos.

A nivel oficial, al cierre de esta actualización no se habría emitido aún un parte formal de la PNA, dado que el evento continuaba en desarrollo y el arribo de los primeros medios al área se estimaba en aproximadamente una hora y media. En paralelo, información de carácter extraoficial señalaba que el Heleno A se encontraría en pilotaje, junto con el BP Marina Z, con derrota hacia Quequén con el propósito de desguace del buque siniestrado. No obstante, también circulaban reportes contradictorios respecto de la eventual existencia de un posible desaparecido, circunstancia que, por el momento, carecía de validación oficial confirmatoria.






