El Consejo Federal Pesquero resolvió por unanimidad dejar sin efecto la asignación de volumen de captura de merluza común correspondiente a la Reserva Social de la Provincia del Chubut que había sido otorgada al BP Nddanddu, dispuesta originalmente en el Acta CFP N° 1/2026.
La decisión fue adoptada tras tomar conocimiento de la Nota, presentada el 11 de febrero por la Secretaría de Pesca de Chubut, mediante la cual la Provincia solicitó formalmente la retracción de la asignación. El pedido se fundamentó en la aplicación del principio precautorio, ante hechos de público conocimiento vinculados a una presunta utilización indebida del recurso por parte del permisionario del buque.
En su análisis, el Consejo Federal Pesquero consideró que las asignaciones provenientes de la Reserva Social se efectúan en función del máximo interés social definido por cada jurisdicción. En ese marco, y atendiendo expresamente a la solicitud elevada por la Provincia del Chubut, el CFP resolvió dejar sin efecto la asignación de volumen de captura de merluza común a favor del buque Nddanddu.
La resolución adoptada establece, no obstante, que la retracción de la cuota se realizará previo descuento de las toneladas ya capturadas por el buque durante el corriente período anual, dejando a salvo las capturas efectivamente realizadas con anterioridad a la decisión.
Finalmente, el CFP instruyó a la Coordinación Institucional para que comunique la medida a la Autoridad de Aplicación, a los efectos de su registro administrativo y de la notificación correspondiente a la empresa administrada, dando así cierre formal al tratamiento del caso.
Este episodio —doloroso por la crudeza de las imágenes recibidas— no constituye, en rigor, una rareza, se inscribe en una práctica extendida en buena parte de la flota. Ello, desde luego, no la vuelve aceptable ni la sustrae a reproche; que sea frecuente no la vuelve menos punible, porque “mal de muchos, consuelo de tonto”, dice el saber popular.
Lo que sí desnuda, con incomodidad, es otra asimetría; se despliega un celo reglamentarista y casi puritano para ciertos detalles, mientras en otros segmentos completos de la operatoria los controles resultan, por decirlo con precisión, obscenamente laxos, burdos. Está a la vista, noche tras noche —entre las 19:00 y las 07:00—, la vulneración reiterada a la Resolución CFP Nro.7/2018; y sin embargo el registro público de coordinacion y fiscalizacion pesquera termina reduciéndose a un silencio funcional; » aquí no ha pasado nada «.
Si se pretende autoridad moral y eficacia regulatoria, el estándar no puede ser selectivo. Hay que actuar con ecuanimidad, justicia y equilibrio; de lo contrario, la desproporción no sólo se advierte sino que se nota demasiado…






