El dragado del canal principal de acceso al Puerto de Mar del Plata progresa de manera sostenida y ya ha superado el 40% de ejecución, según confirmó el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.
Bajo la operación de la empresa Canlemar S.L., especializada en ingeniería marítima, la draga ejecuta un plan de trabajo intensivo de 150 días efectivos, con el objetivo de remover al menos 470.000 metros cúbicos de sedimentos. Esta acción permitirá restaurar las profundidades operativas y las condiciones de seguridad del canal, favoreciendo la navegación de buques de gran porte y optimizando el acceso de la flota congeladora y potera, clave en la campaña de calamar.
A pesar de las condiciones meteorológicas inestables típicas de la temporada, los trabajos mantienen un ritmo constante, lo que permitiría concluir la obra antes del cierre del primer semestre de 2025, cumpliendo con los plazos establecidos en el pliego licitatorio. Este cronograma evitaría prolongar los trabajos durante el invierno, etapa en la que las condiciones climáticas adversas podrían entorpecer la ejecución.
El proyecto no solo prevé la profundización del canal de acceso, sino también la recuperación de sus márgenes de seguridad, lo que otorgará mayor previsibilidad y eficiencia a las maniobras portuarias. Esta mejora adquiere especial relevancia con el inminente arribo de buques cuando las capturas de calamar migren al norte del paralelo 44°S, posicionando a Mar del Plata como el puerto natural más cercano y funcional para dichas operaciones.
Esta intervención estratégica, ejecutada por la draga española Omvac Diez, constituye una de las obras más significativas en materia de infraestructura portuaria de los últimos años en Mar del Plata.
Lo destacable —y a la vez inquietante— es que se trata de una obra financiada íntegramente con recursos propios del Consorcio Portuario Regional, sin respaldo alguno del gobierno nacional. Este detalle no es menor: expone con claridad la visión estratégica y el compromiso de las actuales autoridades administrativas, que reconocen el valor neurálgico de la terminal para la economía regional. Pero al mismo tiempo, deja al desnudo la desidia y el desinterés por parte de quienes, desde la órbita nacional, debieron acompañar y priorizar semejante emprendimiento. En un momento en el que se torna indispensable garantizar la operatividad de esta vía crítica para el desarrollo logístico, industrial y comercial de la región, las respuestas desde Nación se limitaron a justificaciones ancladas en recortes presupuestarios, condenando al puerto marplatense a lidiar en soledad con desafíos estructurales de magnitud. La omisión no es técnica: es política, y su costo lo asume la actual administracion con fondos de todos los participantes, principalmente del sector pesquero.
En términos estructurales y operativos, el dragado en curso se inscribe dentro de una estrategia integral de fortalecimiento del puerto, con impacto directo en el comercio exterior, en especial en el tráfico regular de portacontenedores, consolidando a Mar del Plata como un nodo logístico de relevancia nacional e internacional.