Ayer 17 de noviembre quedará marcado en la historia reciente de los impactos de vientos huracanados en la costa patagónica, tras dejar un saldo de tres pesqueros artesanales hundidos en Caleta Paula y escenas de impacto de consideración en buques amarrados en Puerto Deseado que dejaron daños estructurales en buques de gran porte.
En el marco del inusual y severo temporal que azotó al perfil marítimo patagónico —con ráfagas que en la zona norte de la provincia de Santa Cruz alcanzaron valores cercanos a los 150 km/h— se registró un incidente de singulares características en el Puerto de Puerto Deseado, revelando la vulnerabilidad operacional frente a fenómenos meteorológicos de intensidad excepcional.
En circunstancias derivadas directamente de estas condiciones extremas, el BP Atlántico I, perteneciente a Pesquera del Atlántico, fue violentamente desplazado de su línea de amarre, derivando en un impacto no previsto contra el BP Soho Maru, de propiedad de Argenova S.A.. Producto de la colisión, el Soho Maru experimentó una perforación de aproximadamente 2 metros en la amura de babor, con afectación al pañol de proa y a la cubierta principal, evidenciando daños estructurales de consideración.
De igual modo, el Atlántico I sufrió daños en la barandilla de popa de banda estribor a la altura de su aleta. Ambos buques se encontraban en condición de amarre por veda biológica, distribuidos entre el sección 4B (segunda andana) y el sección 5A del puerto de esa localidad santacruceña.
El personal de guardia de Puerto Deseado, durante instancia de verificación en la zona portuaria de muelles, constató los daños materiales sin que se observaran —según manifestaron las dotaciones de guardia a bordo de ambos buques— lesiones personales ni afectaciones al medio ambiente, situación que aporta un margen de alivio dentro del contexto general de riesgo que planteó el evento meteorológico.
Dada la persistencia del viento y la dinámica inestable del fenómeno, se mantiene vigilancia constante sobre ambos buques, priorizando la integridad del personal, la adecuada contención del área afectada y la prevención de nuevos desplazamientos que pudieran agravar el cuadro. Una vez que las condiciones climáticas presenten estabilidad suficiente, se procederá al reacomodo técnico de los buques, con el fin de minimizar daños adicionales y garantizar una resolución operativa segura.
A las 17:30 horas, se estableció comunicación telefónica con la Fiscalía Federal de Caleta Olivia, recibiéndose la instrucción de confeccionar el Formulario de Consulta Inicial (CPPF), dando inicio a las actuaciones administrativas correspondientes.
También el GC-81 Canal de Beagle de la Prefectura Naval Argentina, abarloado a un buque congelador, sufrió los embates y castigo del mar por el fuerte vendaval, sin dejar heridos, solo daños materiales en su banda de estribor, a pesar de varias defensas que ante la magnitud del rolido y cabeceo, no amortiguaron las inclemencias del tiempo en el lugar.
Este episodio, marcado por la potencia inusitada del temporal, deja de manifiesto la necesidad de reforzar protocolos de contingencia ante eventos climáticos extremos cuya frecuencia parece incrementarse, comprometiendo la infraestructura portuaria y las embarcaciones en período de inactividad operativa, aunque en esta oportunidad los daños fueron solo materiales.






