El Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) presentó ante el Consejo Federal Pesquero un pedido formal para que se autorice a los buques congeladores arrastreros a realizar pesca objetivo de calamar (Illex argentinus) al norte del paralelo 41° S, acompañado por la propuesta de establecer un régimen específico de manejo para la captura incidental de merluza común, correspondiente al stock norte.
La presentación, fue tratada en el ámbito del CFP, que resolvió solicitar la opinión técnica del INIDEP antes de adoptar cualquier definición sobre la medida planteada.
Según lo expuesto por CEPA, la iniciativa apunta a habilitar la operatoria de los buques congeladores arrastreros sobre el calamar en una zona donde actualmente no tienen permitido realizar pesca objetivo de esa especie, proponiendo a la vez un esquema diferenciado que contemple la inevitable interacción con la merluza común del stock norte que el propio INIDEP viene advirtiendo sobre la biomasa de ese recurso.
El planteo reconoce que se trata de un escenario de pesquería mixta y, en ese marco, solicita revisar el régimen vigente de captura incidental con el objetivo de dotar de mayor previsibilidad a la operatoria de la flota congeladora en el área en búsqueda de calamar y sosteniendo que desde hace años, la merluza del stock norte no se termina de completar el cupo asignado.
La iniciativa impulsada no tardó en generar una fuerte reacción dentro del sector. La Cámara Argentina de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, que nuclea a la flota fresquera de altura, presentó una nota formal y prolijamente detallado en sus considerandos, ante el Consejo Federal Pesquero en la que expresó su oposición y rechazo total a cualquier habilitación que permita a los buques congeladores arrastreros operar al norte del paralelo 41° S con pesca objetivo de calamar.
Desde la entidad advirtieron que la propuesta de CEPA, lejos de constituir una pesquería específica y controlada, se inscribe en un escenario de alta superposición de especies, donde la captura incidental de merluza común —especialmente del stock norte— resulta inevitable. En ese sentido, señalaron que flexibilizar el régimen vigente o diseñar un esquema “ad hoc” implicaría debilitar el enfoque precautorio y retroceder en las herramientas de conservación establecidas por la normativa actual.
La cámara también puso el foco en los antecedentes biológicos recientes, recordando que informes técnicos del INIDEP vienen alertando sobre la caída de las capturas declaradas del efectivo norte de merluza, la alta participación de ejemplares juveniles y la necesidad de sostener —y no relajar— las medidas de manejo y control. Bajo ese marco, permitir mayor esfuerzo de arrastre congelador en una zona donde hoy no opera esa flota incrementaría el riesgo de sobrepesca y dificultaría la fiscalización efectiva.
Además del impacto biológico, la CAABPA remarcó las consecuencias socioeconómicas de una eventual habilitación, al considerar que alteraría el equilibrio interflota definido por el CFP y afectaría de manera directa a la actividad fresquera, al procesamiento en tierra y al empleo en los puertos bonaerenses y patagónicos. Por ello, solicitaron que la oposición sea incorporada como antecedente formal y que cualquier decisión futura esté debidamente respaldada por fundamentos científicos y de control estrictos.
Con el pedido de CEPA y la oposición formalizada por la flota fresquera de altura ya incorporados al debate, la cuestión quedó ahora supeditada al análisis técnico del INIDEP, cuyo dictamen será clave para que el CFP evalúe la viabilidad biológica y operativa de la medida antes de avanzar en una eventual resolución, sin pasar por alto, la compatibilidad de funcionarios en la parte privada, por un lado, y decisoria del instituto rector de la biología y ciencia marina, por el otro. Un detalle no menor.






