Durante el mes de abril, la embarcación recalará en las Bases Antárticas Conjuntas (BAC) Esperanza, San Martín y Petrel, llevando a cabo tareas logísticas y de reabastecimiento.
El buque soltó amarras con 312 tripulantes a bordo, incluyendo a las familias que invernarán en la Base Esperanza. En este contexto, la dotación del Irízar debió acondicionar espacios para garantizar la habitabilidad de 17 niños de entre 4 y 18 años que residirán en la base.
El desarrollo de esta nueva fase de la campaña fue posible gracias al apoyo logístico del buque ARA Patagonia, que zarpó el 9 de marzo desde la Base Naval Puerto Belgrano y arribó a Ushuaia tras seis días de navegación. Allí, se amadrinó con el rompehielos para realizar el traspaso de carga en una maniobra que se extendió por 24 horas e involucró el trabajo conjunto de las dotaciones de ambas unidades.

Entre los materiales transferidos se incluyen 48 toneladas de víveres secos y carga frigorizada, 50 toneladas de materiales para mantenimiento y construcción de estructuras, y 157 tambores de combustibles y lubricantes. Además, se cargaron 650 metros cúbicos de gasoil antártico (GOA) y 16 metros cúbicos de JP1. La transferencia de combustible, una operación clave para garantizar el desarrollo de la campaña, se realizó durante siete horas bajo estrictos procedimientos de seguridad.
El Comandante del ARA Patagonia, Capitán de Fragata Cristian Carrizo, destacó la importancia de la operación: “El arribo del buque a Ushuaia es un logro que me pone muy orgulloso. Primero por lo que significa para la Armada recuperar esta capacidad logística y segundo por el trabajo del personal a mi cargo, que supo enfrentar cada desafío que nos impuso la unidad durante la navegación”.
Con esta nueva fase en marcha, la Campaña Antártica de Verano avanza en su objetivo de sostener la presencia argentina en la Antártida y garantizar el funcionamiento de sus bases conjuntas, en un esfuerzo coordinado entre la Armada Argentina y diversas instituciones del país.