La reciente declaraci贸n del Ministro de Desregulaci贸n y Transformaci贸n del Estado de la Naci贸n Argentina, Dr. Federico Sturzenegger sobre la industria pesquera argentina, y no es la primera, no solo resulta imprecisa y carente de un an谩lisis riguroso actualizado, sino que, adem谩s, exhibe una preocupante falta de conocimiento sobre un sector clave para la econom铆a nacional, que sin juzgarlo, las reglas de juego han cambiado sustancial y afortunadamente desde el 10 de diciembre pasado.
A ra铆z de declaraciones del ministro, en el programa 芦TN de Noche, especial domingo禄 que conduce el periodista Franco Mercuriali, nuevamente hay embates que ensucian el normal desenvolvimiento del complejo primario extractivo, manufacturero y exportador pesquero.
La ligereza con la que se esgrimen afirmaciones incorrectas y tendenciosas, como la idea de que la pesca opera sin pagar nada por los recursos que extrae, revela un nivel de desinformaci贸n y falta de actualizaci贸n que contrasta con la trayectoria acad茅mica y profesional de quien las emite.
Es cierto que la opini贸n p煤blica a menudo se ve influenciada por el sensacionalismo de ciertos medios que buscan titulares f谩ciles a expensas de la verdad. Sin embargo, resulta alarmante que un economista de su talla y relevancia, quien ha ocupado posiciones estrat茅gicas y cuya formaci贸n deber铆a dotarlo de un an谩lisis m谩s profundo, pero sobre todo actualizado, incurra en un error de este calibre. La industria pesquera, lejos de ser un sector prebendario y exento de obligaciones, enfrenta una carga fiscal considerable y un complejo entramado de normativas que regulan su actividad en distintos niveles que dificultan la eficiencia operativa y de frente al Estado.
En primer lugar, es pertinente recordar que la actividad pesquera est谩 gravada con un Derecho de Exportaci贸n segmentado, que alcanza hasta el 7%, ajust谩ndose en funci贸n del valor agregado de los productos procesados, industrializados. Este mecanismo premia la incorporaci贸n de mano de obra, desincentivando la exportaci贸n de productos sin elaborar. Comparar este porcentaje con otros sectores, como la soja, que paga s贸lo por la semilla, sin considerar las particularidades operativas, log铆sticas, insumos y costos de industrializaci贸n de la pesca, constituye un verdadero desliz. El proceso de captura, transporte, manufactura y embalaje de productos pesqueros incluye costos multiplicados por una cadena de impuestos, tasas y grav谩menes que, en conjunto, desaf铆an la rentabilidad de muchas empresas.
En el caso del complejo exportador pesquero, la cifra asciende a algo m谩s de U$S 140 millones sobre un total de producto terminado, pero lo grave es que la actividad gracias a la presi贸n fiscal, los costos violentos al alza en moneda dura, la incidencia de insumos y mano de obra, que han sufrido al menos una inflaci贸n en d贸lares cercana al 30% en los 煤ltimos meses, las rentabilidades se han precipitado en terreno negativo, por cuanto desde hace mucho, en el complejo exportador, el 煤nico que gana es el Estado en contraprestaci贸n a cero servicio prestado. All铆, hablar de poco o mucho resulta un par谩metro poco equitativo y no vinculante, dependiendo con qu茅 se lo compare.
Adem谩s, la Ley Federal de Pesca (Nro. 24.922) establece en su art铆culo 29 un Derecho de Extracci贸n para todos los recursos vivos del mar argentino, lo que representa una contribuci贸n significativa y directa a las arcas del Estado que se distribuyen a trav茅s del FO.NA.PE. y coparticipan a las provincias y otras entidades del sector. Actualmente, este aporte ronda los U$S11 millones de d贸lares anuales, y podr铆a casi triplicarse si se implementan ciertos ajustes desprovistos en el esp铆ritu de la Resoluci贸n CFP Nro.8/2023 donde el precio referencia de gasoil (UP) transit贸 desde los $300 a los $935 actuales y $1200 venideros a octubre de este a帽o.
Pero adem谩s, se le suma en estos pr贸ximos meses el C谩non por las CITC de 5 especies, de las cuales 2, son la merluza hubbsi, con fuerte impacto social laboral, y la merluza negra, de alto valor de mercado y preciada demanda, donde se espera recaudar algo m谩s de U$S 26.5 millones, sobre un total de U$S 32.5 millones considerando las 5 especies cuotificadas. El sector paga lo que el Estado exige, y si no pag贸 m谩s, hasta diciembre de 2023, fue como consecuencia y producto de desajustes inflacionarios que debiesen hacerse bimestralmente y no cada seis meses. En el modelo inflacionario de la segunda mitad del 2023, 6 meses es casi la diferencia de una Era para el mundo. Haber frenado por cumplimiento de la Resoluci贸n del CFP Nro.18/2023 los precios del ajuste al mes de septiembre 2023, y estallar la inflaci贸n ergo, con retraso en el valor del gas oil de impacto sobre las UP, g茅nero que lo que se le cobraba al sector sea una d谩diva. Pero no porque la industria paga poco, sino porque qued贸 desactualizado el valor de la UP aferrada a valores de septiembre.
Afirmar que la pesca no paga por los recursos que explota no solo es incorrecto, falaz e inadecuado, sino tambi茅n una desconsideraci贸n hacia un sector que, sin demandar subsidios ni auxilios del Estado, ni tomar inexistente cr茅dito a tasas decenas de veces mas altas que en el circuito global, enfrenta desaf铆os internos y externos en un contexto de alta competencia desleal global laboral, precios en m铆nimos y falta de demanda, adem谩s de fluctuaciones cambiarias adversas.
Apropi谩ndose de colaborar en dar refugio laboral y contenci贸n social a m谩s de 80.000 ciudadanos de forma directa e indirecta, gozan de un trabajo digno, formal y genuino; que de otra manera engrosar铆an los tristes guarismos del desempleo en nuestro territorio y que adem谩s, generan divisas frescas que tanto bien le hacen a las arcas estatales.
Es esencial que los l铆deres de opini贸n, especialmente aquellos con una influencia considerable en la formulaci贸n de pol铆ticas p煤blicas, se expresen con precisi贸n y respeto hacia sectores productivos que, como el pesquero, sostienen la econom铆a y el empleo en vastas regiones del pa铆s. Descalificar sin fundamentos un pilar econ贸mico que, adem谩s, soporta los embates de un tipo de cambio desfavorable y de condiciones internacionales vol谩tiles, resulta no solo desatinado sino tambi茅n da帽ino para la construcci贸n de un modelo de desarrollo sustentable.
En conclusi贸n, este tipo de declaraciones, alejadas de la realidad y sostenidas por estereotipos anacr贸nicos, minan la confianza y desvirt煤an el debate serio que Argentina necesita para encontrar soluciones duraderas a sus problemas estructurales. El sector pesquero, con su legado de trabajo y compromiso, merece un tratamiento acorde a su relevancia en la vida productiva del pa铆s. Es hora de que las discusiones se basen en datos concretos y no en prejuicios infundados.






