La Prefectura Naval Argentina mantiene activo el operativo de búsqueda y rescate tras el hundimiento del BP Heleno A, ocurrido frente a las costas de San Antonio Oeste, en la provincia de Río Negro.
El rastrillaje continúa sin resultados positivos respecto del maquinista, quien permanece desaparecido desde el momento del naufragio en aguas del Golfo San Matías.
En la zona opera el guardacostas GC-69 Río Paraná, que lleva adelante tareas de búsqueda en superficie con apoyo de un buque pesquero que se encontraba trabajando en proximidades al momento del siniestro.
Además, se incorporaron medios aéreos institucionales: un avión que despegó desde la Estación Aérea Comodoro Rivadavia y un helicóptero con base en Viedma, que realizó sobrevuelos sobre el área del hundimiento.
También se dispuso el desplazamiento del guardacostas GC-26 Thompson hacia el sector, ampliando el radio de cobertura y reforzando el operativo.
Desde la autoridad marítima indicaron que el caso continúa en condición pendiente, manteniéndose el despliegue de medios y las tareas de rastrillaje.
En paralelo, el SICONARA emitió un comunicado en el que confirmó que uno de sus afiliados se encuentra desaparecido tras el hundimiento del buque.
“Pedimos máxima cautela y respeto en el tratamiento de la información”, señalaron desde el sindicato, que además expresó su solidaridad con los tripulantes del Marina Z, embarcación que acudió en tareas de rescate, y acompañó especialmente a la familia del trabajador desaparecido.
La entidad gremial aseguró que se mantiene a disposición y siguiendo de cerca la situación, priorizando el acompañamiento y el resguardo de los trabajadores y sus seres queridos.
El episodio mantiene en alerta a la comunidad marítima y reaviva la preocupación por los riesgos inherentes a la actividad, incluso en circunstancias de traslado y no de plena operatoria extractiva.
Mientras continúan las tareas en el Golfo San Matías, la expectativa está puesta en que el intenso rastrillaje permita obtener novedades sobre el paradero del maquinista, en un operativo que ya involucra múltiples medios navales y aéreos.
Desde esta redacción promovemos que episodios como el vivido se conviertan en una instancia de aprendizaje colectivo, un punto de inflexión que permita revisar prácticas, consolidar criterios y fortalecer una cultura de prevención orientada a resguardar, ante todo, la vida humana y la seguridad de las embarcaciones.
En paralelo, hay hombres trabajando, entregando su tiempo y poniendo la máxima atención y vocación de servicio en la búsqueda del maquinista que aún permanece desaparecido, con la seriedad y el compromiso que la circunstancia exige.
Resulta indispensable aunar voluntades y sentar a todos los actores en una misma mesa de diálogo y consenso, con la responsabilidad compartida de impulsar una administración que priorice el ordenamiento, el ajuste de procedimientos, el control efectivo y la adopción de medidas concretas para reducir al mínimo los factores de riesgo.
Que esta cadena de desalineaciones, con su carga de dolor, marque el inicio de un reordenamiento serio y sostenido impulsado desde la propia Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, -hoy casi inexistente y recaudatoria-, de modo que un hundimiento y la posible pérdida de un hombre de mar impulsen decisiones que perduren, con convicción y sentido, evitando que el sacrificio se diluya en el tiempo. Evitando que la falta de decisiones políticas de control y fiscalización recaiga en la Autoridad Marítima por ser el eslabón mas visible.
Bregamos para que este hecho desafortunado se traduzca en trabajo real, coordinado , responsable y verificable, en favor de una actividad cada vez más segura, con peligrosidad acotada al máximo y con menos margen para que la combinación de fallas vuelva a desembocar en tragedia.






