La pesquería de arrastre industrial de merluza chilena (Merluccius gayi), que opera en el Pacífico Sudeste, logró la certificación del Marine Stewardship Council (MSC), uno de los estándares más exigentes a nivel global en materia de pesca sostenible, tras un proceso de mejora que se extendió durante casi 20 años.
El reconocimiento confirma que la pesquería cumple con los tres pilares centrales del estándar MSC: mantiene un stock saludable, minimiza el impacto ambiental y cuenta con un sistema de manejo eficaz y transparente. Además, desde el sector destacan que este resultado contribuye a cuestionar la idea de que el arrastre de fondo sea, por definición, una práctica depredadora.
El proceso de certificación incluyó evaluaciones independientes, revisión científica, consultas a actores del sector y auditorías exhaustivas del desempeño de la pesquería. Desde el Centro Desarrollo y Pesca Sustentable (CeDePesca) subrayaron que el logro es resultado de un trabajo sostenido desde 2007 a través del Proyecto de Mejora (PROME), desarrollado junto a la empresa PacificBlu, la Sociedad Nacional de Pesca (SONAPESCA) y autoridades chilenas.
La subdirectora ejecutiva de CeDePesca, Gabriela McLean, remarcó que el camino no estuvo exento de dificultades. Entre los principales desafíos mencionó la necesidad de visibilizar la pesca no reportada para incorporarla en las evaluaciones de stock, así como el fortalecimiento del sistema de control a cargo de SERNAPESCA. También destacó los avances logrados por la industria para reducir la captura incidental y el descarte, además de la mejora en las reglas de control de captura en la etapa final del proceso.
En paralelo, el proyecto debió atravesar debates legislativos en Chile vinculados a intentos de prohibición del arrastre, instancia en la que se expusieron experiencias de pesquerías de arrastre bien gestionadas y sostenibles a nivel internacional.
A lo largo de estos años, también se consolidó la institucionalidad pesquera mediante la creación de un Comité de Manejo y su respectivo Comité Técnico, elementos considerados clave para alcanzar el estándar requerido.
Desde el sector señalan que la certificación permitirá posicionar a la merluza chilena en mercados internacionales que priorizan productos de origen sostenible, lo que podría traducirse en mejores condiciones comerciales y mayor competitividad.
El logro se suma a otras certificaciones recientes impulsadas en la región, como la del langostino argentino bajo el estándar MSC y la certificación MarinTrust de la pesquería de pequeños pelágicos en Panamá.
En este contexto, la organización reafirmó su compromiso de continuar promoviendo modelos de gestión pesquera sustentable en América Latina y el Caribe, con el objetivo de garantizar la conservación de los recursos y la sostenibilidad de las actividades productivas asociadas.






