Bajo la tensión de un paro general dispuesto por la CGT y otros gremios, el oficialismo y sus aliados obtuvieron en la Cámara de Diputados la media sanción del proyecto de reforma laboral. Pero el avance quedó condicionado, el texto debe regresar al Senado, cámara de origen, luego que la Cámara baja eliminara el artículo 44, el punto más resistido, que habilitaba una reducción salarial durante las licencias médicas. La sanción definitiva dependerá que el Senado ratifique esa supresión.
La aprobación en general se selló con 135 votos afirmativos y 115 negativos, en un recinto que celebró el resultado. La mayoría se armó con el respaldo del PRO, la UCR, el MID, Innovación Federal y bloques provinciales, entre ellos el espacio Independencia, alineado con el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo.
En el tramo final, la oposición intentó trabar la sesión aprovechando ausencias, pero el oficialismo sostuvo el control del debate y superó el escollo, manteniendo la dinámica de votaciones. En ese recorrido, se aprobó la creación de un fondo para financiar indemnizaciones por despido, iniciativa considerada clave para el Ministerio de Economía, con 130 votos positivos, 117 negativos y tres abstenciones. Más tarde, en una definición más estrecha, se sancionó el título XVI, que deroga varios estatutos profesionales, con 126 afirmativos, 119 negativos y cinco abstenciones.
El intercambio parlamentario transcurrió con cruces intensos. Desde Unión por la Patria y la izquierda, se cuestionó la reforma por entender que recorta derechos adquiridos y beneficia a los empleadores, y se anticipó una eventual judicialización.
Mientras tanto, el Gobierno busca acelerar los tiempos para llegar con la ley antes del 1° de marzo, cuando Javier Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso. En esa línea, Patricia Bullrich convocó para el 27 de febrero a un plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto para dictaminar el texto modificado y dejarlo listo para su definición final en el Senado.






