Las negociaciones salariales en la flota tangonera congeladora continúan sin definiciones entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las cámaras empresarias CAPeCA, CAPIP y CEPA, en un contexto marcado por diferencias en los valores por tonelada y el tipo de cambio aplicado a la producción.
Desde el gremio informaron que las conversaciones se vienen desarrollando desde enero, tanto de manera virtual como presencial, con el objetivo de evitar un escenario similar al del año pasado, cuando la falta de acuerdo impidió la salida de los buques y generó un fuerte impacto en la economía del sector, principalmente en el eslabón más fino de la cadena, la mano de obra a bordo.
El principal punto de conflicto radica en la intención de las cámaras de aplicar la misma tabla de valores por tonelada acordada con otros gremios del sector, lo que implicaría una reducción cercana al 22% en los valores de producción para el marinero.
Sin embargo, el SOMU advierte que, de aceptarse esa propuesta bajo las condiciones actuales, el impacto real sería aún mayor. Según señalaron, hoy la producción se liquida al 78% del valor del dólar oficial tipo comprador del Banco Central, por lo que la combinación de ambos factores derivaría en una caída superior al 40% respecto de los valores establecidos en los convenios colectivos de trabajo.
En ese marco, el sindicato llevó adelante distintas propuestas con el objetivo de acercar posiciones. En una primera instancia, aceptó la tabla de valores impulsada por las cámaras, pero condicionada a que la liquidación del dólar se realice al 100% y a que el salario básico de navegación sea absorbido por la producción, en línea con lo que ocurre en la flota fresquera. La propuesta fue rechazada por el sector empresario, que planteó como alternativa una liquidación al 90%.
Posteriormente, el SOMU ajustó su planteo y propuso un esquema con un dólar liquidado al 97%, manteniendo el resto de las condiciones. La respuesta volvió a ser negativa por parte de las cámaras, que consideraron insuficiente el ofrecimiento.
En una tercera instancia, el gremio redujo nuevamente su pretensión y planteó un esquema con liquidación al 95%, también con absorción del salario básico por producción. Esta última propuesta quedó sujeta a evaluación por parte de las empresas, tras un cuarto intermedio acordado entre las partes.
La negociación sigue abierta y sin una salida visible. A esa fragilidad se suma un rumor en el ambiente donde la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo podría bloquear/impedir a la actual cúpula del gremio, las negociaciones formales o acuerdos mientras continúe pendiente la causa por el vencimiento de mandatos de la actual conducción del SOMU. Hoy, en concreto, ese escenario no puede acreditarse, ya que visto el expediente, el mismo permanece inmóvil desde mediados de febrero, con lo cual en el rigor de la formalidad, el rumor es solo ruido.
Asimismo, la sola persistencia de esa indefinición judicial ya introduce un factor de riesgo sobre el sector, que observa con preocupación la posibilidad de un nuevo atraso en vista a la apertura de una nueva temporada de pesca por fuera de la ZVPJM, en un contexto ya complejo, manoseado y con la experiencia del año pasado. Situación por demás compleja para quienes esperan esa posibilidad de trabajo como alimento para sus familias.






