Con la zafra de langostino 2026 en el horizonte y el recuerdo reciente de una temporada que arrancó tarde y con el esquema laboral puesto en disputa durante meses, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) comenzó a mover fichas para llegar a la mesa paritaria con un alineamiento interno previo y una agenda ordenada. A diferencia de otros años, terminada la feria de fin de año la conducción gremial activó reuniones de coordinación con seccionales y delegaciones del país para unificar criterios sobre trabajo y remuneración del personal embarcado, especialmente en buques congeladores y tangoneros, antes de que la discusión quede capturada por la urgencia del calendario operativo.
Ese reordenamiento interno tuvo una primera señal formal el martes por la mañana, cuando el secretario de Pesca del sindicato, Ángel Juan Navarro, participó de una reunión virtual vía Zoom convocada por el SOMU junto al secretario general Raúl Omar Durdos y dirigentes de distintas jurisdicciones. El objetivo, según lo planteado en el encuentro, fue comenzar a encuadrar la discusión salarial sobre bases comunes y establecer prioridades técnicas en un escenario que combina presión de costos, incertidumbre comercial y una temporada de langostino que, por su peso en la economía sectorial, suele concentrar tensiones y expectativas. En esta oportunidad y habida cuenta de la fiebre del calamar; en agenda, quedaron establecidos algunos planteos necesarios para formalizar y readecuar capturas a esa especie, que tienen una rentabilidad muy importante y diferente que la merluza.
En esa instancia se revisaron los valores de producción que impactan de manera directa en el salario por rendimiento y en la estructura de los acuerdos: se analizaron parámetros vinculados a buques merluceros, arrastreros dedicados a merluza y unidades que hoy operan sobre calamar como especie objetivo, aunque no declarada oficialmente. También se abordó la situación productiva de los tangoneros que irán a langostino. Para el gremio, la definición de esos valores no es un capítulo secundario, constituye el soporte sobre el que se asienta la relación entre esfuerzo operativo, productividad y remuneración del personal embarcado.
La tarde de ese mismo día sumó la primera reunión formal entre el SOMU y representantes de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), también en modalidad virtual. Allí la cámara empresaria planteó la necesidad de readecuar los valores de referencia asociados a la producción de langostino y revisar los básicos en navegación, en el marco de una actualización de costos que el sector empresario viene señalando desde el cierre del año. Del lado sindical, Navarro expuso el cuadro general de la actividad y insistió en la conveniencia de anticipar la negociación paritaria para evitar que la escalada de tensión impacte sobre la operatoria del conjunto del sector.
En la misma mesa, el SOMU pidió que la discusión no quede reducida al langostino y que se incorporen los valores de producción de merluza y de las flotas habilitadas para el arrastre de calamar. El planteo busca reflejar una realidad de múltiples perfiles de buques y modalidades de operación que conviven en las empresas y, por lo tanto, en los convenios que deben ordenar condiciones y remuneraciones. Durdos, por su parte, reclamó ampliar la interlocución y solicitó que en la próxima reunión participen las demás cámaras empresarias, con la intención de evitar acuerdos parciales que luego queden sometidos a revisiones o trabas de representatividad. En ese marco, subrayó la necesidad de resguardar el trabajo y el salario de los marineros frente a cualquier esquema de actualización.
La anticipación gremial aparece como una respuesta directa a lo ocurrido en 2025, cuando la negociación paritaria se llevó al extremo y se extendió hasta consolidar un inicio tardío y desgastante, con impacto transversal sobre empresas, tripulaciones y cadena de abastecimiento. En el sector todavía se menciona como un punto de inflexión la falta de previsibilidad que atravesó aquella temporada y el modo en que, durante meses, el conflicto desplazó la discusión técnica por la dinámica de presión y desgaste. La intención explícita ahora es instalar una hoja de ruta antes de que la proximidad de la zafra convierta cada definición en un pulso de última hora.
En paralelo, del lado empresario el reordenamiento también comenzó, aunque con una complejidad adicional: la representación no se concentra en un único interlocutor. CAPIP, CAPeCA y CEPA expresan segmentos distintos de armadores y plantas, con estrategias que no siempre son convergentes aun cuando comparten el mismo escenario de negociación laboral. En ese proceso, fuentes del sector describen que vuelve a ponerse en discusión el encuadre del trabajo sobre la captura de langostino en la modalidad de entero congelado a bordo, y que las previsiones para la temporada 2026 se ajustan en forma gradual desde el final del receso.
Asimismo, a favor del frente externo, el sector llega a esta antesala con un tipo de cambio EURO/DÓLAR que se movió con fuerza —de 1,04 a 1,20— y con un mercado internacional del langostino que muestra una mayor predisposición de absorción sensiblemente distinta a la registrada durante la temporada 2024 y el arranque de 2025. A eso se suma un tipo de cambio más competitivo que en aquel mismo período y, en paralelo, un dato operativo que gana centralidad, en arrastreros congeladores, la operatoria sobre calamar incrementó el esfuerzo de pesca y la búsqueda en como especie principal condicionado por la disponibilidad y, sobre todo, por precios internacionales que hoy aparecen como un incentivo claro.
En ese contexto, dentro del gremio se subraya la necesidad de ordenar los desfasajes que se generan cuando el esquema formal de remuneración no refleja con precisión el perfil real de captura. “Disfrazar la pesca objetivo de merluza de los despachos, percibir salarios de la alicaída merluza y capturar calamar, debe ser una recomposición mas importante y formal sobre todo, para nuestros muchachos ”, confirmó a este medio un importante dirigente gremial.
La agenda que asoma para las próximas semanas combina variables salariales con definiciones operativas que condicionan el arranque efectivo, zonas de pesca, oportunidad de ingreso al caladero, criterios para fijar parámetros de producción y pautas de navegación que inciden en el ingreso del personal embarcado. » No puede ser que borren la historia, siempre se pescó el langostino primero por fuera de la ZVPJM y después seguidamente adentro de la veda. El año pasado, y ahora ya empezamos a escuchar por fuera de la reunión mantenida, que al margen del tema salarios, esta casi la voluntad de solamente iniciar la zafra en la zona de veda, algo que nos parece al menos mezquino, porque lo comercial de ellos impacta con el salario del trabajador «, terminó diciendo el referente gremial.
Con ese temario como telón de fondo, las partes acordaron trasladar lo conversado y sostener una nueva reunión la próxima semana, con la expectativa de ampliar la mesa y comenzar a traducir los planteos iniciales en un esquema de trabajo y remuneración que llegue definido —o al menos encauzado— antes de que la temporada imponga sus tiempos.






