La industria naval y sobre todo la pesquera, conoce desde hace décadas una verdad incómoda e irrefutable: en el mar, lo bueno y barato no es rápido, lo rápido y bueno no es barato, y lo barato y rápido nunca es bueno. Encontrar equilibrio entre esas variables históricamente antagónicas ha sido el dilema recurrente de astilleros, armadores y hasta los propios proveedores de servicios para la industria pesquera y/o naval.
Sin embargo, existen casos excepcionales que demuestran que la ecuación puede resolverse cuando convergen diseño, rigor técnico, materiales certificados y un liderazgo de obra capaz de armonizar múltiples disciplinas con la experiencia de años de trabajar bien, compromiso al asumir los tiempos y equilibrio en el presupuesto final. Así Pontine Técnica marca la diferencia.
El proceso de renovación del BP Stella Maris I, insignia de la ultima gran reparación de unidades pesqueras del Grupo Moscuzza, es quizá el ejemplo más elocuente de esa síntesis difícil de alcanzar.



Una visión técnica que se convierte en obra
El proyecto tomó forma a partir de la dirección conceptual del Ing. Gabriel Vic, responsable del departamento técnico del grupo, líder de un equipo de ingenieros y técnicos, y la ejecución precisa en obra del Ing. Naval Ignacio Arenas, cuya coordinación resultó esencial para garantizar que cada decisión se tradujera en resultados concretos, medibles, tangibles.
Ambos liderazgos construyeron un lenguaje común entre ingeniería, carpintería naval, metalurgia, seguridad y habitabilidad, permitiendo que el barco alcanzara un estándar que trasciende la simple modernización estructural.
Bajo esa conducción, se desarrolló la totalidad de los interiores del buque; camarotes, comedor, cocina, espacios de tránsito y puente, salas para oficialidad y capitanía, y áreas de control. El resultado es un ambiente que combina robustez naval con una estética cuidada y funcional pero sobre todo seguridad y confort.
Tras su primera marea, el Stella Maris I se mostró operativo, eficiente y extraordinariamente cómodo, tres atributos que no suelen coexistir en un congelador de gran porte sometido a las condiciones del Atlántico Sur.
La tripulación destacó de inmediato detalles que nacen del diseño pero se consolidan en la experiencia diaria, superficies que no vibran, paneles ignífugos que controlan la propagación del fuego, geometrías que amortiguan golpes de mar, revestimientos cálidos dentro de un entorno frío, y estructuras que resisten humedad, tensión, tránsito permanente y el desgaste propio de largas campañas.
La combinación de madera lustrada, paneles certificados, acero inoxidable de alta densidad y un sistema de ensamblaje que absorbe movimientos y dilataciones genera un ambiente que sorprende incluso a tripulaciones experimentadas.
No es un lujo superfluo, es un entorno que reduce la fatiga, aumenta la seguridad y mejora la convivencia en uno de los entornos de trabajo más exigentes del planeta donde cada tripulante eternamente en movimiento -aun cuando duerme- suele trabajar hasta 13 horas al día y donde los roces pueden traducirse es discordia. El confort, mitiga sobremanera esta posibilidad.


Los camarotes del Stella Maris I fueron concebidos desde una lógica que prioriza la seguridad sin relegar confort.
Pontine Técnica, bajo el liderazgo de Nelson Lavopa, heredada de su padre, dio curso a sus paneles ignífugos, aislaciones reforzadas, un diseño que evita puntos calientes y materiales seleccionados para resistir humedad constante y usos alternativos —como el secado improvisado de prendas— aseguran ambientes seguros incluso ante prácticas habituales que suelen incrementar los riesgos operativos. Se ha diseñado un apartado especial como secadero de prendas, robusto y efectivo.
La madera lustrada, un trabajo artesanal que deja imprimida la esencia de la familia Lavopa, aporta calidez sin comprometer la resistencia; las líneas de diseño permiten circulaciones limpias; la iluminación suaviza la dureza del entorno exterior. Cada detalle responde a un criterio técnico y no a un mero recurso estético.

En la cocina, el acero inoxidable domina con lógica industrial; superficies robustas, uniones sanitarias, líneas de trabajo diseñadas para soportar calor extremo, humedad persistente y actividad continua.
El comedor —punto neurálgico de cualquier tripulación— se planteó como un espacio de contención: mobiliario firme, distribución ergonómica, texturas que acompañan el descanso y una concepción pensada para resistir golpes de mar sin perder funcionalidad, con un detalle que parece inerte pero no lo es, incorpora pasillos laterales para que la tripulación pueda salir sin molestar a toda una fila de comensales. un detalle no menor de confort y habitabilidad pensada en lugares que deben evitar el roce en el grupo operativo.
En ambos casos, el objetivo se cumplió con precisión: elevar la calidad de vida a bordo sin desperdiciar un solo centímetro útil aportando soluciones al personal embarcado.
Un barco renovado que honra la ingeniería que lo hizo posible
La modernización del Stella Maris I no es solo un hito para el Grupo Moscuzza: es una demostración concreta de que la industria naval argentina puede producir estándares equivalentes a los de cualquier flota internacional de alto rendimiento.
La tripulación lo confirmó luego de la primera marea: un buque cómodo, sólido, silencioso, funcional, seguro y sorprendentemente bien terminado, incluso para los criterios exigentes de un barco congelador de gran porte.
Ese resultado habla del trabajo técnico, de la ingeniería de detalle, de la disciplina de obra y del compromiso con la seguridad que guiaron cada decisión del proyecto.
Es también una prueba de que la ecuación que durante décadas pareció imposible —bueno, eficiente y ejecutado en tiempos razonables— puede concretarse cuando convergen dirección técnica impecable, materiales certificados y un equipo con la experiencia necesaria para transformar diseño en estructura y estructura en habitabilidad.
El Stella Maris I navega hoy como evidencia de esa conjunción virtuosa:
un buque que honra al mar sin resignar la dignidad de quienes trabajan en él gracias a la innovación permanente de Pontine Técnica y su grupo de técnicos y especialistas en diseño artesanal, confort y seguridad.






