La temporada de pesca de calamar 2026 comenzó con un pulso que sorprendió incluso a los más experimentados. Apenas habilitada la zona norte —entre los paralelos 44°S y 49°S— la flota de buques poteros que quedó autorizada a operar allí (por haber intentado capturas al sur del 49°S) se topó con una concentración inusualmente marcada del recurso. En el mar, esa “primera foto” se tradujo en noches intensas, bodega que se completa rápido y una sensación generalizada de estar frente a un inicio de zafra de alto voltaje.
El patrón espacial, por su parte, respondió al libreto clásico que se repite año tras año: entre la milla 50 y la 85 al traves de bahía camarones, la flota potera volvió a encontrar calamar de calidad comercial. Pero lo que verdaderamente encendió las conversaciones a bordo y en tierra fue el detalle fino de los primeros escandallos. Los registros iniciales marcaron calamar talla S y, en mayor volúmen, tallas L, con un desarrollo corporal muy bueno y un grado de avance biológico que, para esta época, llamó poderosamente la atención. En términos prácticos, ejemplares con presencia, “pared” notoria y un porte que no siempre aparece tan temprano deja una muy buena apreciación inicial pero un interrogante futuro «que no se corte«.
Las capturas no se hicieron esperar. Y en esta primera etapa la tecnología —y su aplicación concreta— empezó a inclinar la balanza. Varios buques renovados a nuevo o recientemente incorporados al caladero, equipados con artes de pesca selectiva de última generación, lograron rendimientos más consistentes y una operación más eficiente en la ventana de oportunidad que ofreció el cardumen. Cuando la concentración está, el detalle operativo define: potencia lumínica, maniobra, ordenamiento de cubierta, procesamiento a bordo y frío trabajando como un solo sistema.
Primeros ingresos: Madryn (5) y Deseado (1) inauguran la temporada en tierra
Entre el domingo 18 y la madrugada de hoy, 22 de enero de 2026, se produjo el hito logístico que formaliza el arranque: los primeros buques ingresaron a los puertos de Puerto Madryn (Chubut) y Puerto Deseado (Santa Cruz), iniciando las primeras descargas de la zafra 2026. En Madryn, el movimiento fue particularmente dinámico. Se destacó el caso de unidades que completaron descarga y alistamiento sin exceder las 24 horas de permanencia en muelle, como el BP Zhou Yu 9 y el BP Lu Qing Yuan Yu 288, donde la coordinación de armadores y, especialmente, la mano de obra calificada del puerto permitieron lograr tiempos de referencia para esta clase de operación.
Ese nivel de rotación, además de ordenar el muelle, impacta directamente en el negocio: menos horas improductivas, reaprovisionamiento ágil y regreso rápido al área de pesca para aprovechar el momento del recurso. En una zafra que se mueve por ventanas biológicas y meteorológicas, el reloj portuario también pesca.
Segunda marea en marcha y una tanda próxima a ingresar
Con las primeras bodegas ya descargadas, los buques retomaron actividad casi sin transición. Los primeros seis que completaron descarga iniciaron tareas de pesca en la segunda marea del año: Huyu 962 (PM), Lu Qing Yuan Yu 276 (PM), Sunrise 888 (PM), Lu Qing Yuan Yu 288 (PM), Zhou Yu 9 (PM) y Lu Qing Yuan Yu 280 (PD). En paralelo, se aguarda para el transcurso de la semana el ingreso de una segunda tanda, algo más retrasada, que ampliará el volumen operativo en puerto y repondrá el flujo de materia prima hacia la cadena industrial, pero principalmente generando trabajo en Puerto Deseado, lugar que tradicionalmente aprovecha los primeros viajes como consecuencia de la cercanía al caladero en esta primera parte de la temporada.
En cuanto a la calidad del producto, las primeras referencias desde Puerto Madryn describen descargas de muy buena talla y excelente frescura, en línea con lo habitual en las plantas de procesado a bordo: piezas bien conformadas, destacando tamaño y espesor de pared. Ese atributo no sólo se ve en la caja; se refleja en rendimiento industrial, en la clasificación y en la recepción del mercado.
Por el momento, sin datos oficiales consolidados, en el sector se estima que las descargas rondan en torno a las 4.000 toneladas, cifra que, más allá de la cautela metodológica, funciona como termómetro: el inicio es auspicioso y la zafra parece haber arrancado con un piso alto.
La “barrera” al Este y el juego de flotas cerca de la milla 200
El comportamiento migratorio del calamar hacia afuera de la milla 200, uno de los momentos críticos de la dinámica anual, presenta por ahora un escenario particular. Se habría generado una suerte de “barrera” en el borde, donde principalmente buques congeladores y algunos fresqueros orientaron sus esfuerzos al Este de la flota potera. Hay que aclarar, que algunos buques han diseñado redes bentónicas de arrastre con una apertura vertical mucho mayor a la tradicional red merlucera y eso marca la diferencia en la captura del cefalópodo para ese segmento de la flota. Esa disposición operativa produce un barrido sobre la biomasa que intenta salir de la ZEEA, alterando el patrón de desplazamiento y agregando un componente de interacción entre flotas que este año se siente con más intensidad.
En este marco, la flota potera —y en particular con una marcada presencia de arrastreros fuera de la milla 200— muestra un desempeño dispar. Las capturas diarias, según la información recogida en el sector, no superan en general las 18 toneladas por día, aunque se observa que los arrastreros registran mejores resultados en el borde exterior de la ZEEA. La lectura operativa es clara: el calamar está, pero su disponibilidad relativa cambia en función del “peinado” del borde, del esfuerzo total y de cómo se posicionan los distintos artes sobre la biomasa en tránsito.
Administración, monitoreo y sostenibilidad: el otro motor del arranque
Detrás del ritmo de bodegas, muelles y mareas, hay un factor que sostiene el estándar de esta zafra: la administración del recurso con monitoreo permanente. En el sector se reconoce el trabajo de la bióloga Marcela Ivanovic y del equipo de cefalópodos del INIDEP, cuyo seguimiento permite mantener una tasa de escape con umbrales acordes al máximo respeto por la sostenibilidad del recurso. Esa ingeniería biológica del año 2025, se traduce en reglas operativas, señales tempranas, lectura de tallas, estructura poblacional y decisiones que buscan evitar que el éxito de un mes comprometa el futuro de la especie.
En la misma línea, se destaca el diálogo permanente con el Subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla, quien como nexo del CFP interviene en la toma de decisiones oportunas, intentando desde lo administrativo apuntalar la sostenibilidad futura. En una pesquería tan sensible a la variabilidad interanual, el equilibrio entre producción y conservación es el punto de equilibrio a buscar.
Con concentraciones tempranas en zona norte, escandallos que sorprendieron por talla y desarrollo, descargas ágiles en Madryn y Puerto Deseado, y una dinámica particular en el borde de la milla 200 marcada por la presencia de arrastreros, la zafra 2026 se instala con intensidad desde el primer tramo de enero, lo que para algunos capitanes históricos ven con sentido mesurado por la continuidad del desarrollo de la zafra. El próximo capítulo lo escribirán dos variables: cómo evolucione la disponibilidad del recurso en la franja tradicional de la milla 50–85 y cómo se reacomode el “tablero” en el límite de la ZEEA. Por ahora, la temporada ya dejó un mensaje contundente: el calamar llegó temprano, llegó con cuerpo, y obligó a todos —mar, puerto y administración— a ponerse a la altura del arranque.






