La exploración del cañón submarino de Mar del Plata continúa dando resultados más de un año después de las inmersiones. El análisis de material recolectado principalmente durante la campaña Talud Continental IV permitió identificar 57 especies nuevas para la ciencia y cinco nuevos géneros, según informó el CONICET el 1 de octubre. El trabajo amplía el inventario de la biodiversidad del Atlántico Sudoccidental y aporta información sobre ambientes profundos todavía escasamente estudiados.
El avance se produjo en tierra. Entre el 13 y el 24 de julio de 2026, veinte taxónomos e investigadores de América Latina y Europa se reunieron en la Universidad Maimónides, en Buenos Aires, para examinar las muestras. El taller fue organizado por The Nippon Foundation–Nekton Ocean Census junto con el Schmidt Ocean Institute, con coordinación local de los investigadores Martín Brogger y Valeria Teso.
El material había llegado desde un cañón situado aproximadamente a 300 kilómetros de Mar del Plata, explorado durante tres semanas de julio y agosto de 2025 a bordo del buque Falkor (too). El vehículo operado remotamente ROV SuBastian permitió registrar imágenes y obtener muestras a profundidades cercanas a los 3.900 metros.
La identificación reúne 20 especies de copépodos, 22 de equinodermos, 14 de cnidarios y un molusco escafópodo. Son grupos que incluyen pequeños crustáceos, pepinos de mar, crinoideos y distintos tipos de corales. Los cinco géneros nuevos corresponden a corales, pepinos de mar y crustáceos.
El resultado de los copépodos muestra cuánto trabajo permanece pendiente. Los especialistas examinaron apenas el 10% de las muestras de ese grupo y todos los ejemplares estudiados correspondieron a especies desconocidas para la ciencia. Ese análisis permitió reconocer veinte especies y un género nuevos. La proporción revisada abre expectativas sobre el material restante, aunque todavía no permite anticipar cuántos descubrimientos adicionales ofrecerá.
Entre los organismos identificados aparece un pepino de mar del género Peniagone, registrado a 2.577 metros de profundidad y apodado “Loki” por sus apéndices semejantes a cuernos. El sobrenombre acompaña las imágenes del animal; su descripción científica forma parte del trabajo taxonómico.
Del descubrimiento a la descripción científica
Reconocer que un organismo pertenece a una especie desconocida requiere compararlo con las especies ya registradas y establecer los caracteres que lo distinguen. El taller aceleró esa tarea mediante técnicas de taxonomía integrativa, mientras continúan los estudios necesarios para las descripciones formales.
En los corales, los investigadores señalaron además dos posibles géneros nuevos y una posible familia nueva, cuya confirmación depende de análisis genéticos. Ese resultado conserva carácter provisional.
Los registros fueron incorporados a Ocean Census NOVA, una plataforma de acceso abierto. Los ejemplares físicos quedarán depositados en colecciones científicas nacionales, entre ellas la del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, para su conservación y estudio.
La campaña también permitió conocer cómo viven esos organismos. A 1.014 metros se documentó un arrecife del coral pétreo Bathelia candida, una especie que forma estructuras utilizadas como hábitat por otros animales. A 1.500 metros apareció un extenso campo de corales blandos del género Anthomastus.
El acceso a esas imágenes representó un cambio en la investigación. El equipo llevaba más de una década estudiando el área mediante muestras obtenidas con redes y arrastres. El uso del ROV permitió observar directamente el fondo y relacionar los ejemplares recolectados con el ambiente donde se encontraban.
Para el conocimiento y la gestión del mar, esa relación resulta relevante: identificar qué especies existen y localizar los hábitats que las sostienen permite construir una base científica para evaluar su conservación. El registro de organismos, su distribución y sus conexiones con otros ambientes ayuda a comprender el funcionamiento de estos ecosistemas.
La próxima etapa será Talud Continental V, cuya planificación más reciente prevé una expedición durante febrero y marzo de 2027. El objetivo estará en los cañones Ameghino y Almirante Brown, frente a Chubut, aproximadamente a 600 kilómetros de la costa.
La misión contempla la participación de 19 científicos de instituciones argentinas y la exploración de profundidades superiores a los 4.000 metros. Además del relevamiento de fauna y corales de aguas frías, estudiará conexiones biológicas mediante ADN ambiental y la presencia de impactos humanos, incluidos microplásticos.
La comparación entre esos cañones permitirá avanzar sobre una pregunta que excede el número de especies: cómo se distribuye la vida a lo largo del talud continental argentino. Mientras se prepara esa expedición, las muestras obtenidas en Mar del Plata siguen bajo estudio. Parte de la biodiversidad que la campaña llevó a los laboratorios todavía espera ser identificada.






