Uruguay retomó las campañas de evaluación de merluza común (Merluccius hubbsi) a bordo de una embarcación de bandera nacional, una modalidad que no utilizaba desde 2019. La investigación, impulsada por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA), se desarrolla en la Zona Común de Pesca argentino-uruguaya (ZCPAU) y forma parte de los trabajos científicos destinados a mejorar el conocimiento y la administración de uno de los principales recursos pesqueros compartidos por ambos países.
El BP Atlantic Jane zarpó el pasado 22 de octubre desde el puerto de Capurro, en Montevideo, para realizar una campaña de aproximadamente 16 días. A bordo participan siete científicos uruguayos y un técnico del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) de Argentina.
El buque es un arrastrero congelador construido en 1967 en Lauzon, Quebec (Canadá), por el astillero George T. Davie & Sons Ltd. Tiene 46,46 metros de eslora, 9,68 metros de manga, 736 GT de arqueo bruto y una capacidad de bodega cercana a las 190 toneladas. Su planta propulsora diésel desarrolla 1.560 HP; la unidad fue diseñada para operaciones de arrastre de duración prolongada, una configuración que permite adaptarla a campañas de evaluación mediante lances estandarizados y muestreos biológicos.
La campaña permitirá estimar los rendimientos de merluza y de las especies acompañantes, identificar las principales concentraciones de juveniles y analizar la estructura de tallas de las poblaciones. También se estudiará la composición de las especies demersales y sus interacciones con aves y mamíferos marinos.
El regreso de Uruguay a las campañas científicas con una embarcación de su bandera se produce después de siete años, aunque la cooperación científica con Argentina continuó durante ese período.
La actual campaña recupera una modalidad de trabajo que Uruguay desarrolló durante años con el buque de investigación Aldebarán y permite ampliar la información científica disponible mediante una nueva evaluación realizada desde una embarcación nacional.
Uno de los principales aportes de la investigación estará relacionado con la identificación de las zonas de concentración de juveniles, un aspecto fundamental para establecer medidas de protección del recurso.
Los datos obtenidos podrán contribuir a la evaluación de los límites de las zonas de veda, destinadas a proteger tanto a los ejemplares juveniles como a los adultos durante sus períodos reproductivos.
La campaña adquiere particular relevancia en un contexto en el que Uruguay viene trabajando en la adecuación de las zonas de veda de merluza dentro del ámbito de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM), organismo binacional responsable de coordinar las medidas de administración pesquera en la Zona Común de Pesca.
Los resultados también permitirán actualizar información sobre la distribución espacial del recurso, su composición por tallas y la presencia de especies acompañantes, complementando las series históricas de investigación acumuladas por ambos países.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades uruguayas, se espera contar con los resultados de la campaña aproximadamente tres meses después de su inicio.
La nueva evaluación aportará así información científica para las futuras decisiones de administración de la merluza, una especie de importancia comercial para las flotas pesqueras de Argentina y Uruguay.






