Una presentación ciudadana ante el Poder Ejecutivo dejó formalmente incorporada en el sistema de expedientes electrónicos una propuesta vinculada al conflicto salarial del langostino congelado, en un movimiento que traslada la discusión a la órbita del Ministerio de Capital Humano. La documentación ingresó el 20 de febrero de 2026 mediante Trámites a Distancia (TAD) y quedó registrada bajo el expediente EX-2026-17786507- -APN-DGDYD#JGM.
El núcleo del planteo está contenido en una nota dirigida a la Subsecretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, donde las cámaras empresarias del sector informan que se presentó ante el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) una propuesta de Acuerdo Salarial Marco para el desarrollo de la pesca de langostino bajo la modalidad de congelado con buques tangoneros.
La presentación fue impulsada en forma conjunta por Agustín de la Fuente, Eduardo Boiero y Otto Wöhler, en representación de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), respectivamente. En el texto, las entidades explican que la propuesta fue trabajada en tres encuentros desarrollados desde mediados de enero, con participación de las cámaras y miembros de la comisión directiva del sindicato en forma virtual.
El documento sostiene que la iniciativa se apoya en el deterioro de las condiciones macro y microeconómicas de la actividad y en la crisis que atraviesa el sector, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de la actividad y las fuentes de trabajo. En esa línea, las cámaras plantean que el esquema propuesto busca también garantizar un clima de paz social en una rama de fuerte perfil exportador.
En la argumentación presentada, las entidades remarcan que la industria langostinera opera expuesta a la volatilidad internacional y a la competencia externa, en un contexto que —según describen— exige adecuaciones para preservar la continuidad operativa. La formalización del planteo en expediente oficial introduce un nuevo nivel institucional en una negociación que hasta ahora venía desarrollándose en reuniones sectoriales.
La carátula del expediente indica que la presentación fue realizada por el Dr. Diego Rubén Gonzalez Lernoud, con domicilio en Puerto Madryn, bajo el trámite “Presentación Ciudadana ante el Poder Ejecutivo”. El sistema GEDO registró la importación de la documentación complementaria y luego emitió una providencia de pase electrónico al destinatario consignado como DGDYD#MCH-PVD, dentro del circuito administrativo.
Tablas de referencia que ajustan valores según precio internacional del entero
La discusión salarial del langostino congelado ya no se apoya solo en argumentos generales sobre crisis, costos y empleo. Con el Anexo I incorporado al expediente presentado ante Capital Humano, la propuesta empresaria quedó desplegada en números concretos y con una arquitectura precisa, los valores de referencia se mueven por escalas según el precio promedio de exportación del langostino entero.
El expediente, ya formalizado por TAD ante el Ministerio de Capital Humano, contiene tablas diferenciadas de CAPIP, CAPECA y CEPA, con una misma lógica económica de fondo: si mejora el precio de exportación, sube el valor de referencia; si el mercado permanece deprimido, rige una tabla más baja. Es, en términos prácticos, una propuesta de indexación sectorial vinculada al desempeño comercial externo.
En el caso de CAPIP y CAPECA, el Anexo I establece tres tramos para “valores langostino” aplicables según el precio promedio de exportación del entero, menos de US$ 6.000/tn, entre US$ 6.000 y US$ 7.500/tn y más de US$ 7.500/tn. Allí se listan referencias para entero por calibres (L1 a L6), presentaciones de 1 kg (L1x1 a L4x1) y colas (LS1 a LS4), además de langostino CR.
El dato más relevante del Anexo I no es solo el monto puntual de cada ítem, sino la ingeniería que lo ordena. Las tablas aplican una progresión prácticamente idéntica entre tramos: el pasaje desde la franja baja a la intermedia implica un ajuste cercano al 5,1%, y el salto desde la intermedia a la franja alta ronda el 21,9%; medido de punta a punta (de la tabla baja a la alta), el incremento total se ubica alrededor del 28,2%. Esto muestra que la propuesta no fue redactada como una suma aislada de valores, sino como un sistema escalonado con coeficientes de actualización implícitos.
Ese diseño tiene una consecuencia central en la negociación. La discusión salarial queda atada explícitamente al mercado internacional, es decir, a la capacidad real de capturar mejores precios de exportación. En términos empresarios, el esquema busca evitar que una tabla rígida opere igual en escenarios de precios deprimidos y en fases de recuperación. En términos sindicales, el punto crítico será determinar si esos umbrales reflejan con justicia la renta efectiva de cada campaña y la velocidad con la que esa mejora llega al ingreso de tripulación y personal alcanzado.
También emerge una segunda lectura de fondo. El anexo convierte la paritaria en una discusión técnico-comercial, no solo laboral. Ya no se debate únicamente “cuánto” debe valer cada referencia, sino qué indicador gatilla el cambio de escala, cómo se verifica ese promedio de exportación y con qué trazabilidad se aplica. Ahí se jugará buena parte de la viabilidad práctica del esquema.
Con esta incorporación, el expediente deja de ser una mera formalidad administrativa y pasa a exhibir el corazón económico de la propuesta. La negociación del langostino congelado quedó documentada con un mecanismo que vincula salario, producto, calibre y precio internacional, una señal de que el sector intenta ordenar la crisis con reglas de ajuste predefinidas antes que con revisiones improvisadas en plena temporada.
En consecuencia, la lectura más precisa es que el marinero pasa a un esquema de ingreso más variable y más sensible al mercado internacional. En campañas favorables, el sistema podría mejorar lo percibido siempre que lo declarado sea el valor real de lo comercializado; en campañas débiles, podría mantenerlo en niveles ajustados o incluso por debajo de las expectativas del trabajador, según cómo impacten los precios y el mix de producción.
Se rompe la idea o premisa de igual tarea por igual remuneración, puesto que cada buque podría dar con tallas distintas que otro semejante, como lo negociado a nivel internacional por cada partida o empresa. Prima facie, difícil de corroborar.
El expediente no resuelve el fondo del conflicto, pero sí ordena y deja trazabilidad formal de una propuesta empresaria que busca encuadrar la discusión salarial del langostino congelado en términos de viabilidad productiva, empleo y estabilidad laboral. En el sector, ese paso administrativo adquiere relevancia porque coloca la negociación en una instancia documentada ante la autoridad nacional.
N.de R: Agradecemos la recepción de la documentación presentada al Sr. Agustín de la Fuente, Presidente de CAPIP.






