Con más de USD 2.010 millones generados en divisas y un crecimiento interanual tanto en valor como en volumen, la industria pesquera argentina cerró 2025 como el segundo mejor año exportador de su historia, impulsada por el fuerte desempeño del calamar y una mayor diversificación de mercados.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía informó que durante 2025 el sector exportó 549.416 toneladas por un total de 2.010 millones de dólares. Esto representa un incremento del 4,3% en valor y del 3,9% en volumen respecto de 2024.
De acuerdo con el análisis, el resultado constituye el segundo mejor registro histórico del complejo pesquero argentino, solo superado en el año 2018, cuando las exportaciones habían alcanzado los 2.149 millones de dólares después de lograr el récord de 254.000 toneladas de langostino descargadas.
El principal impulso del año provino del calamar, cuyas exportaciones crecieron 32,5% en monto y 47,4% en toneladas en comparación con 2024. El producto generó US$ 550 millones y totalizó 193.385 toneladas embarcadas al exterior.
También se registraron mejoras en la merluza, con incrementos del 2,5% en valor y del 1,3% en volumen, alcanzando 326 millones de dólares y 127.422 toneladas exportadas.
Entre otros productos relevantes, en 2025 se exportaron merluza negra por 65 millones de dólares, corvina por 53 millones y centolla por 27 millones, consolidando una canasta exportadora diversificada dentro del sector.
A pesar de la tendencia descendente que mostró durante el año, el langostino se mantuvo como el principal producto de exportación de la pesca argentina. Generó US$ 867 y 119.775 toneladas exportadas, reafirmando su peso estructural dentro del complejo pesquero y exportador.
El dinamismo del calamar y el desempeño de otras especies permitió compensar esa retracción y sostener el crecimiento global del sector.
En términos de mercados, los tres principales destinos fueron China (486 millones de dólares), España (373 millones) y Estados Unidos (158 millones). En conjunto, estos países concentraron el 50,6% del total exportado.
Durante 2025, China desplazó a España como principal importador, impulsada por mayores compras de calamar, mientras que el mercado español redujo sus adquisiciones de langostino argentino.
El comportamiento de los precios también acompañó la recuperación en valor.
El langostino registró un precio promedio de 7.240 dólares por tonelada, con una suba del 12,8% interanual. El calamar alcanzó un promedio de 2.846 dólares por tonelada, un 11,5% más que en 2024. En tanto, la merluza cerró el año con un precio promedio de 2.556 dólares por tonelada, lo que implicó un incremento del 1%.
Con estos resultados, la pesca argentina no solo consolidó en 2025 su papel como generadora clave de divisas, sino que evidenció que el crecimiento sostenido del sector no es fruto del azar ni exclusivamente de un contexto internacional favorable. El desempeño exportador responde también a un esquema de administración que ha logrado sostener la explotación de los recursos dentro de parámetros biológicos responsables, garantizando continuidad productiva y previsibilidad para la industria.
La combinación entre manejo técnico, respaldo científico, precios y demanda internacional y reglas claras permitió que especies como el calamar capitalizaran su potencial sin comprometer el equilibrio del sistema, al tiempo que el complejo pesquero mantuvo su competitividad externa.
Queda subrepticiamente desmentido el relato de los grandes grupos que operan sobre el segmento congelador que insisten en presentar al sector exportador como un negocio de rentabilidad exigua, magra, deficitaria. Nadie roza su segunda mejor marca histórica cuando los balances están en quebranto, si los números acompañan récords, el argumento de la crisis estructural deja de ser diagnóstico y pasa a ser estrategia discursiva a la hora de planteos frente a gremios y al propio Estado.
En un escenario global cada vez más exigente, la experiencia argentina vuelve a demostrar que la sustentabilidad, sostenibilidad y el ordenamiento pesquero no son un límite al crecimiento, sino la condición necesaria para alcanzarlo.






