La temporada onshore de langostino en el puerto de Rawson atraviesa, hacia fines de enero, una fase de consolidación que empieza a perfilar el cierre de campaña. Con estimaciones al 31 de enero cercanas a las 65.000 toneladas descargadas, la zafra mantiene un volumen elevado y sostiene el abastecimiento de plantas en Chubut, al tiempo que el sector comienza a leer señales propias de la etapa final, mayor selectividad en la disponibilidad de tallas, cambios en los tiempos de marea y un mercado externo menos absorbente que al inicio; mientras en la linea de comercialización de plantas, fue Newsan quien impuso precios y formas de pago; mientras algunos compradores de menor calibre, extienden plazos de pago y el sistema retorna a niveles con algo más de imprevisibilidad en los cobros por parte de la actividad extractiva.
En términos comparativos, el acumulado actual se ubica por debajo del ciclo 2024–2025, cuando la temporada había marcado un máximo histórico y completó febrero con 106.000 toneladas totales de la temporada. Esa diferencia, sin embargo, no invalida el carácter significativo de la campaña 2025–2026, ofrece una referencia para dimensionar la magnitud del volumen ya descargado y, sobre todo, para encuadrar el momento de la temporada. Con febrero por delante y una expectativa de finalización hacia fin de mes —según la lectura preliminar del propio sector en base a la biomasa percibida en cada marea—, la discusión se desplaza desde el “arranque” hacia la administración del cierre, continuidad de descargas, ritmos de procesamiento y evolución comercial.
En el plano operativo, armadores y tripulaciones describen un patrón más heterogéneo que en campañas anteriores. En varias mareas, completar bodega demanda más tiempo y no se descartan retornos con cargas parciales, una dinámica que suele intensificarse cuando la pesquería avanza hacia su tramo final y la concentración del recurso varía. Para la operatoria portuaria y la industria, ese comportamiento impacta en la programación, turnos, cámaras de frío, logística de descarga y abastecimiento, con necesidad de ajustar previsiones semana a semana.
Desde el mercado, el movimiento dominante es el reacomodamiento final en precios que deja una marca de lo que podría ser los valores en aguas nacionales. Tras un inicio con valores firmes para la materia prima —favorecido por una oferta más acotada en el arranque y por el interés comprador—, los precios comenzaron a mostrar correcciones a la baja a medida que el abastecimiento se normalizó y el mercado europeo incorporó mayor volumen. Aun con esa corrección, los actores consultados sostienen que las referencias actuales continúan por encima de los pisos observados durante 2025, lo que mantiene activo el incentivo comercial para el segmento manufacturero procesador.
En tierra, las plantas continúan trabajando con intensidad. La demanda de materia prima sigue presente, especialmente en un escenario donde el valor final de exportación mejoró respecto de temporadas previas. En ese marco, la atención industrial se concentra en sostener un flujo regular que permita continuidad de producción y cumplimiento de compromisos comerciales, con especial foco en la consistencia del producto que ingresa a línea. En materia comercial, el sistema se sigue saneando después de algunas burbujas puntuales de años atrás. El sistema es más genuino y previsible con participantes en el segmento comprador en boca de bodega con mayor previsibilidad de cobro, cuando se trata de empresas tradicionales y de trayectoria.
Con la zafra ingresando en su tramo final, el escenario que se impone es el de una campaña todavía relevante por volumen, pero marcada por los rasgos típicos del cierre, variabilidad operativa, ajustes de precios y planificación fina para que el último mes mantenga ordenadas las descargas y el procesamiento.
En el plano estrictamente administrativo, el cuadro que se proyecta exhibe falencias persistentes en control y fiscalización, al punto de que ciertas irregularidades parecen haber dejado de operar como desvíos excepcionales para adquirir la forma de una práctica reiterada, el hábito. A lo largo de toda la temporada no se respetó el horario de pesca, ni se instrumentó un esquema de control efectivo o un régimen sancionatorio consistente, circunstancia que resiente de manera directa la equidad respecto de otros segmentos de la flota que sí operan bajo parámetros verificables.
Del mismo modo, los controles sobre el peso de los cajones fueron, en los hechos, inexistentes, con la sola excepción de algún procedimiento aislado —más útil para la fotografía y la nota que para la trazabilidad y la aplicación del irrestricto apego a la Ley y sus resoluciones—, mientras el impacto se amplifica incluso en ARCA, lo que no se declara termina alimentando un circuito paralelo, por fuera de la gravitación impositiva y al margen de los registros formales.
Si la proyección de finalización hacia fines de febrero se confirma, las próximas semanas serán determinantes para completar el cuadro definitivo de la temporada 2025–2026 y su comparación histórica.






